Provenientes de Argentina y Chile

Ganadoras del Concurso Latinoamericano de Cuentos Marta Brunet relatan su participación en el certamen

En la primera edición de este certamen, el jurado definió la entrega de premios al primer y segundo lugar, sumando a ello, tres menciones honrosas. Sin embargo, la alta convocatoria alcanzada, que superó la recepción de más de 600 cuentos, motivó a los encargados de dirimir que esta categoría se ampliaría a cinco ganadoras. En ese sentido, quisimos ahondar y conocer quiénes fueron las galardonadas.

Maritza Ramírez (Maivo Suárez), por su cuento Hoy me acordé de Olimpia

Maivo tiene 58 años. Es escritora chilena-argentina. Nació en Talcahuano, pero vivió su infancia y juventud en el país trasandino. Estudió Trabajo Social en la Universidad de Buenos Aires. A sus 40 años, pisó por primera vez un taller literario. A los 52 años, realizó su primera publicación.

Fue una de las ganadoras de la categoría mención honrosa en el concurso literario. De acuerdo a sus palabras, su intención de participar se orientó por la posibilidad de ser parte de un libro junto a escritoras argentinas y uruguayas. Indica que la motivó una petición que le habían hecho hace un tiempo. “Me habían pedido un cuento para integrar una antología que hablara sobre lo monstruoso. Hice un primer borrador y se lo di a leer a un amigo, quien me convenció de que estaba bueno y que tenía posibilidades de quedar en un concurso. Así que comencé a trabajar en paralelo en otro texto para la antología y dejé Hoy me acordé de Olimpia para enviar al concurso”, detalla la autora.

Indica que ama los libros que lee, pero que aquellos que más han marcado su vida, son sus propias publicaciones. “Lo que no bailamos” y su primera novela “Sara” son parte de esta lista. Se reconoce como fanática de la literatura de Patricia Highsmith, escritora latinoamericana de suspenso psicológico.

La escritora chilena-argentina también se refiere al estado que vive actualmente el país en el que reside y recalca que “es necesario integrar la cultura y las artes como algo vital en el desarrollo de toda persona”. El incentivo a la cultura, añade la tallerista, “alimenta la sinapsis, desarrolla el pensamiento, entretiene y te permite conocer personajes, mundos y vivir otras vidas”.

Cree que es relevante incentivar la lectura a través del amor por las historias en la primera etapa de vida. Al respecto, indica que “si amas escuchar historias, o que te lean una historia es posible que eso te impulse a ser un lector cuando seas grande”. Considera fundamental la apertura a crear espacios como clubes de lectura o procurar la diversidad de lecturas en bibliotecas y librerías “para que cada persona encuentre un libro que lo seduzca, concluye la autora de “Hoy me acordé de Olimpia”.

Macarena Araya Lira, por su cuento La jaula de los osos

Macarena es chilena. Estudió Teatro y Guión de Cine. Actualmente, trabaja haciendo clases en dos universidades y se desempeña como guionista. Publicó un libro de cuentos titulado “Paisajes (no habrá muerte, aquí terminará el cuento” y también fue parte de la escritura de la obra de teatro “Dame un minuto, esto va a ser breve”, pieza seleccionada en la Muestra de Dramaturgia Nacional.

Decidió postular su cuento al concurso de cuentos Marta Brunet interesada por la invitación que se extendió a escritoras provenientes de Argentina, Chile y Uruguay. Motivada por la biografía y obra de Marta Brunet, decidió ser parte de este certamen literario.

Señala que la idea de construir el cuento “La Jaula de los osos” rondaba hace tiempo en su mente. “Un día vi en la tele la noticia de una mujer que iba a un zoológico y lanzaba a su hija a la jaula de los osos. La imagen se me quedó grabada. Empecé a leer sobre la noticia y a investigar sobre el caso. Como el personaje del cuento, me anduve obsesionando con la historia, de ahí surgió la motivación”, agrega la actriz.

Admite que una larga lista de libros ha marcado su vida. Entre ellos, cuenta “Pedro Páramo” de Juan Rulfo.  La novela “Los excluidos” y la obra de teatro “Bambilandia” de Elfriede Jelinek. “Los detectives salvajes” de Bolaño, “Las cosas que perdimos en el fuego” de Mariana Enríquez, “Antígona” de Sófocles, “La dimensión desconocida” de Nona Fernández, “Manifiesto Cyborg” de Donna Haraway.

Como trabajadora de las culturas, se refiere al estado que vive actualmente Chile en este ámbito y se muestra esperanzada por las propuestas culturales presentes en la propuesta de nueva constitución. Al respecto, dirige una crítica por la situación que vive el gremio en este periodo: “Creo que sigue siendo muy precario el trabajo cultural. Los creadores y las creadoras realizan su trabajo artístico entremedio de otras jornadas laborales porque es muy difícil hacerlo de otra manera”.

Al respecto y como propuesta para incentivar la lectura, la guionista se inclina por potenciar esta área, y reafirma que la lectura potencia el pensamiento crítico, puesto que “es combustible para la escritura”. Por ello, invita a las futuras generaciones a leer lo que gusten. Enumera escritos como el manga, cómic, ciencia ficción, realismo o terror. Cree que los clubes de lectura son una opción para leer en comunidad, contrastar puntos de vista y aprender de los demás.

Catalina Zamora Labarca, por su cuento El hombre que yo amo

Nació el año 1977 y es oriunda de La Calera, Región de Valparaíso. A los 12 años empezó a escribir sus propios textos y desde los 20 años, comenzó a hacer teatro, desempeñándose en distintos papeles en series y películas. Motivada por la escritura y la lectura, el año 2006 ganó la Beca de Creación Literaria, Género Dramaturgia del CNLL. Por su interés, ha participado en diversos talleres, cursos y diplomados de literatura, los que le han entregado las herramientas para desempeñarse en esta área.

Es coautora de la investigación literaria “Rosario Orrego, obra reunida 1831-1879” (2003 y 2016) y desde el año 2015 es directora editorial de GS Libros, espacio que fomenta la literatura desde el territorio.

Decidió postular al concurso motivada por la figura que lleva como nombre el certamen. “Para mí, Marta Brunet es una de las figuras importantes de la literatura chilena, un referente para las escritoras, tanto por su temática como por la belleza de su prosa. Siempre he admirado su trabajo. Crecí leyendo sus obras infantiles, “Cuentos para Marisol” es mi favorito”, destaca la autora.

Su infancia la vivió en la zona del Aconcagua, sector agrícola por naturaleza. Debido a este rubro, comenta que su inspiración nace en parte por la riqueza visual de personas y situaciones transversales. Uno de esos personajes, indica son mujeres que trabajan la tierra. “El mundo de las temporeras es una trama social compleja que se ha abordado poco en la literatura nacional, y siento que es necesario explorarlo y visibilizarlo; mostrar personajes que dan sentido a ese mundo, sus aciertos y desaciertos, sus anhelos, emociones, frustraciones y temores”, añade la escritora.

Explica que se interesó por la escritura de mujeres en provincia, logrando interesarse en dialogar con distintas áreas. “Hace un tiempo que venía trabajando cuentos relacionados con las temporeras. “El hombre que yo amo” fue pensado siguiendo la línea de Marta; el campo chileno desde una perspectiva nueva, mujeres que conviven en esa realidad. Cuando me enteré del concurso no dudé en enviarlo”, explica la seguidora de Brunet.

Su infancia fue clave para el interés literario que luego se desarrollaría en el futuro. “Una señora” de José Donoso fue el primer cuento que la maravilló. Luego, “Mujercitas”, “Cuentos para Marisol” y “Yerma” la cautivaron en su preadolescencia. Iniciada su adultez, los clásicos “Los miserables”, “Crimen y Castigo”, “La vida instrucciones de uso”, “El obsceno pájaro de noche”, “La Amortajada”, “Hijo de Ladrón”, “Los busca vida”, “Tengo miedo torrero” o “Los Santos inocentes”, marcaron su lista de favoritos.

En su lista de autores favoritos señala a Marta Brunet, María Luisa Bombal, Manuel Rojas y José Donoso. Los describe como “indispensables”. Del extranjero, recalca las obras de Fernanda Trías, Margaret Atwood y Joyce Carol Oates por la forma de relatar historias de mujeres.

Cree que las culturas y las artes en Chile están en un proceso de cambios, de búsqueda de nuevas miradas, desde lo originario, la perspectiva de género, el territorio, las disidencias. Al respecto, indica que “sería bueno que ese nuevo impulso ayudara a visibilizar el trabajo que se hace en provincia, que en muchos casos es innovador, fresco, de calidad. Como país, hemos vivido mucho tiempo creyendo que el Arte y la Cultura son un bien de consumo, y eso ha ido en desmedro sobre todo del trabajo realizado en provincia”.

Además de incentivar la lectura, considera primordial promover la comprensión de lo que se lee y en todas las edades. Señala que a través de distintas herramientas culturales como cuentacuentos, audiolibros o grupos de lectura se puede alcanzar este objetivo.

Como mensaje final, recalca la necesidad de acercar los libros a las infancias, a un cambio en las evaluaciones en los colegios “que sea un goce y no una obligación”, añade. Relata la experiencia de la biblioteca municipal en su comuna. El espacio de lectura se trasladó del centro de la ciudad a la periferia. “Se pensó que el uso de la biblioteca y los préstamos de libros iban a bajar, pero sucedió todo lo contario, la biblioteca se convirtió en un centro cultural, un lugar de estudio después de clases, con talleres culturales, que surgió desde la misma comunidad, quienes se apropiaron del espacio. La biblioteca pasó de ser un lugar formal, casi sacro, silencioso, central, a uno lleno de vida, estudiantes y personas, lejos del centro de la ciudad”, concluye.

Melissa Orrego, por su cuento La casa sonaba

Melissa tiene 34 años y vive en Santiago de Chile. Es psicóloga, pero considera que tanto la lectura como la escritura es lo que más la apasiona. Por esta razón, señala que comenzó a realizar cursos de escritura de cuentos. Posterior al primero, ganó el primer lugar a “Mejor carta internacional” del 15° Concurso Internacional de cartas de amor del programa “El canal 2” de España. El año 2020 obtuvo una mención especial en el “Festival de Narrativa de Bahía Blanca” (Argentina) y posteriormente ganó el concurso “11 de septiembre” de la revista argentina “Hoja por Hoja” para integrar una antología (2022).

Decidió postular al concurso latinoamericano de cuentos Marta Brunet principalmente porque considera que abre la posibilidad de entregar instancias a aquellas personas que tienen una pasión por la escritura.

A través de su cuento, la chilena indica que su motivación principal para escribir “La casa sonaba” fue “mostrar a través de las letras: momentos, situaciones y violencias que viven muchas veces las mujeres y en el que, en este caso en particular, la protagonista utiliza todas las estrategias para liberarse de esa situación, incluso cuando una de esta es la muerte, pero también se convierte en una apertura a la libertad”, destaca la psicóloga.

Relata que su interés por la literatura tiene como punto central las variadas ocasiones en que leyó “La Casa de los Espíritus” de la escritora chilena Isabel Allende. “Eso abrió mi mundo de disfrutar y fantasear a través de la lectura. Actualmente tengo varios libros que me gustan y que van marcando de diferentes formas, desde el hecho de reír, que te dé rabia o te emocione hasta las lágrimas”, añade la seguidora de las obras de Cortázar y Jeanette Winterson.

La escritora también se refiere a la situación que vive el país. Cree que son escasos los espacios para que los artistas muestren su arte, puesto que “generalmente no llega a todos los sectores sociales y si llega, es por iniciativas de la propia comunidad lo que me parece algo importante y destacable, no obstante, creo que como país nos falta mucho camino por delante”.

Cree que es necesario incentivar la lectura para integrar conocimientos “conocer el mundo o tantos mundos que puedes recorrer a través de las letras”. A su vez, la autora considera fundamental incentivar la lectura desde la primera infancia. “Por ejemplo: que las familias les cuenten cuentos a los bebés, que la lectura se potencie no como una obligación sino como un elemento más de entretención y que los libros estén al alcance de todas las personas, ya sea en físico o en digital”, finaliza la autora de “La Casa sonaba”.

Paulina Valenzuela, por su cuento Minotauro

Paulina tiene 30 años, nació y fue criada en Santiago de Chile. Actualmente, se encuentra viviendo en Londres. Es socióloga, pero desde hace un año reside en Europa debido a que decidió viajar para iniciar un magíster en psicología.

Decidió participar en el concurso motivada por su mamá, a quien cataloga como fan, crítica literaria y agente. Dice que ama la literatura argentina y uruguaya y por eso postuló su cuento. Años atrás participó en el concurso Santiago en 100 palabras y fue una de las ganadoras.

La motivación para escribir “Minotauro” relata que proviene por el hastío de su trabajo. “Mi carrera tiene una veta grande de gente que sigue en la academia, y mi paso por ella me dejó muy desencantada. Mis amigas que siguen ahí muchas veces cuentan historias de terror. Creo que es un ambiente curioso, muy tóxico y muy interesante, con una supuesta objetividad científica y una cuota enorme de ego e inseguridad que genera relaciones y personalidades muy interesantes”, agrega.

Se reconoce como fanática de Harry Potter y explica que su gusto literario en autores  y autores se guía por Sally Rooney, y desde el último tiempo, Mariana Enríquez. Tambén, reconoce a Alejandro Zambra y David Foster Wallace como sus favoritos.

Considera que leer ayuda a reflexionar sobre nuestra propia experiencia y a conectar con otros. “Es algo demasiado humano, demasiado iluminador. Hay gente que logra decir cosas que sentimos con palabras que no hemos podido encontrar y eso nos hace sentir menos solos. ¿Cómo no va a valer la pena?”, puntualiza.

Es partidaria de seguir ampliando voces en el género. “Cada vez hay más libros que suenan como realmente hablamos y creo que eso hace que todos se sientan invitados, quita esta barrera que hemos creado de que leer es para cierto tipo de gente, que tiene que ser difícil o serio o con palabras de cuatro sílabas para valer la pena. La diversidad de los libros debería ser tanta o más como la diversidad de los lectores para que todos tengamos ese placer de sentirnos reflejados, y creo que hay mucho que se puede hacer para que autores distintos lleguen a las librerías”, finaliza la autora chilena.

Compartir:
https://uchile.cl/u188826
Copiar