¿Cómo avanzar hacia el 1% del PIB?

Investigadores U. de Chile debaten sobre el fortalecimiento y crecimiento de recursos para I+D en el país

"Fortalecimiento y Crecimiento del Sistema de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación: ¿Cómo llegamos a un gasto en I+D equivalente al 1% del PIB Chileno?”. Este fue el título de la jornada impulsada por la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile. El encuentro, realizado el pasado 25 de noviembre, contó con la participación de más de 30 académicos y académicas, quienes abordaron temas como el aumento y distribución del financiamiento, políticas públicas que integren el quehacer científico, la incorporación de nuevos investigadores e investigadoras, entre otros asociados al aumento del financiamiento en investigación.

Tras la crisis sociosanitaria por COVID-19 y el contexto de cambio climático que atraviesa el planeta, entre otros factores, ha quedado al descubierto la necesidad de potenciar la investigación, tecnología e innovación para contribuir al desarrollo sostenible e integral del país, junto con aumentar la generación de conocimiento. Según el Observatorio del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, la comunidad científica de Chile se destaca por su quehacer investigativo en comparación a otros países de la OCDE. Esto se debe a que, pese a ser considerada una comunidad relativamente pequeña (cada mil personas trabajando, 1,1 son investigadores o investigadoras), han alcanzado un promedio de tres publicaciones por investigador o investigadora en 2019. 

Esta situación ha dado cuenta del alto nivel y calidad de la investigación que desarrolla el país. Sin embargo, durante los últimos 10 años, la inversión nacional en la materia no ha superado el 0,39% promedio del Producto Interno Bruto (PIB). Es por ello que, durante 2022, el Gobierno de Chile fijó la meta de aumentar este financiamiento al 1%. Ante este posible escenario, y fiel a sus valores como institución pública, la Universidad de Chile decidió abrir la discusión sobre la importancia de este aumento, sus implicancias, mecanismos e instrumentos de política pública, así como también, dar inicio a un trabajo colaborativo en el seno de la comunidad académica para aportar insumos y contenidos al debate nacional ante este propósito.

Para la Rectora de la Casa de Bello, Rosa Devés, “la Universidad de Chile tiene una responsabilidad principal respecto a ofrecer soluciones que guíen el crecimiento de la inversión en ciencias. La actividad científica solo podrá crecer si lo hace a partir de la base sólida que representa la experiencia en investigación de las universidades que han construido y sostienen el sistema. Además, cualquier crecimiento debe ocurrir íntimamente ligado a la formación, y ese es también un desafío en el cual debemos ser protagonistas".

Por su parte, el vicerrector de Investigación y Desarrollo, Enrique Aliste, plantea que esta instancia de reflexión permite que “como Universidad de Chile, podamos tener una opinión que esté fundada en cada una de las experiencias que los investigadores e investigadoras han tenido, para poder comunicarlo en instancias superiores, compartirlo con las y los colegas de otras universidades y, especialmente, llevarlo a espacios en donde esto se comienza a decidir”.

El debate comienza en casa

El pasado 25 de noviembre, la Casa Central de la Universidad de Chile fue sede del primer debate institucional en torno al aumento del presupuesto en I+D. La jornada contó con la participación de más de 30 investigadores e investigadores de distintas unidades académicas. En esta instancia, debatieron sobre las políticas ya existentes, así como a quiénes se entrega el financiamiento, entre otros puntos relevantes para dialogar sobre el aumento al 1%.

Mediante cuatro mesas de trabajo, el evento comenzó con la presentación de antecedentes nacionales en la materia en manos de la antropóloga y estudiante doctoral, Catalina Amigo. En su intervención, Amigo indicó que “si miramos el presupuesto público, por ejemplo, en relación con los otros países de la OCDE, Chile es uno de los países que menos invierte en términos de gasto público en I+D”En cuanto al impacto de sus publicaciones, la antropóloga agregó que “Chile, pese a que tiene un bajo financiamiento de las ciencias, tiene una mayor cantidad de citas acumuladas promedio que países que invierten mucho más en I+D”.

¿Cómo potenciar la creación del conocimiento en el país?

En 1967, se creó la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT), organismo dependiente del Ministerio de Educación encargado de apoyar las iniciativas que permitan el desarrollo y fortalecimiento de la ciencia y la tecnología en Chile, mediante su promoción, financiamiento y divulgación.

En 2018, y buscando ampliar la institucionalidad en I+D, la Ley 21.105 creó el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI). Sin embargo, de acuerdo a la encuesta sobre gasto y personal en Investigación y Desarrollo, Chile ha mantenido en 0,34% del PIB su inversión en la materia, manifestando una caída de $14.938 millones de pesos en 2020, respecto de 2019. Junto a esta situación, las y los investigadores deben enfrentarse a diversas barreras para poder desarrollar sus proyectos e innovaciones, las cuales no solo se concentran en el financiamiento. 

En este sentido, el director de Investigación de la Facultad de Comunicación e Imagen, Carlos Ossa, explicó que el aumento de la inversión en investigación nacional “no se trata solamente de un financiamiento para mejorar o ampliar la cobertura de producción de conocimiento de las universidades, sino que se debe abordar desde la manera en la que se invierte para la solución de problemas reales que afectan a la gente”.  

Cecilia Hidalgo, presidenta de la Academia Chilena de Ciencias y académica del Departamento de Neurociencias de la Facultad de Medicina, afirmó que “generar más conocimiento es la única forma en que nuestro país va a avanzar hacia un desarrollo más integral. Por ello, me parece interesante juntar a la mayor cantidad de académicos posible para debatir sobre este tema que es crucial para el desarrollo del país”.

En la misma línea, Paulina Aldunce, investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 y académica de la Facultad de Ciencias Agronómicas, explicó que “desde la investigación, nosotros podemos realmente contribuir en aportar a las transformaciones necesarias para que salgamos de la situación extrema en la que estamos en términos de una sociedad que sufre, es insostenible, con altos niveles de depresión, con altos niveles de inequidad y con un medio ambiente que está al límite de su resiliencia”.

¿Qué obstáculos se deben enfrentar?

Días previos al evento, la VID realizó una breve encuesta a los investigadores e investigadoras invitadas. Dicho instrumento evidenció los obstáculos presentes en el desarrollo pleno de la I+D en Chile, entre los cuales destacaron la falta de programas de inserción de jóvenes investigadores, burocracia, rendiciones engorrosas, concentración de recursos, entre otras. Además, las y los académicos llegaron al consenso de que, tanto la curiosidad científica como las misiones públicas son necesarias para la generación y transferencia del conocimiento, y que -por lo tanto- en ambas se debe aumentar su financiamiento.

La directora del Departamento de Postgrado y Postítulo y académica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Laura Gallardo, indicó que el aumento del gasto en investigación “es más bien una inversión, pues es fundamental para el desarrollo”, agregando que para ello se requiere de una posición clara y consensuada por parte de la academia y de la Universidad, en particular, que permita interlocutar con otros actores y actrices del área.

Para el exministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación y académico de las facultades de Medicina y de Gobierno, Andrés Couve, “hay que dar vuelta el debate y abandonar la discusión únicamente sobre el porcentaje de inversión para establecer una discusión pública sobre el propósito de la investigación científica para el desarrollo del país”.

Finalmente, la académica de la Facultad de Medicina, Andrea Slachevsky, agradeció el espacio de debate pues “permite una reflexión más profunda”, lo que logra demostrar que “hay necesidades y problemas comunes que son identificados y uno puede, en ese sentido, conocer mejor lo que está pasando y cuáles son los límites para que la investigación y la ciencia sean sentidas como parte esencial de una sociedad”.

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