Frente a seguidilla de olas de calor

Especialistas de la Universidad de Chile entregan consejos prácticos para enfrentar las altas temperaturas

Las olas de calor son cada vez más frecuentes, especialmente en la zona central del país, y esta primavera es prueba de ello. Cada vez es más necesario conocer los efectos de las altas temperaturas en la salud y cómo poder enfrentarlos. Por esta razón, especialistas de la Universidad de Chile y su Hospital Clínico explican cómo nos afectan estos eventos y entregan una serie de recomendaciones para prevenir sus consecuencias.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) estima que el número de personas expuestas a las olas de calor en todo el mundo habría aumentado en aproximadamente 126 millones entre 2000 y 2016, siendo el cambio climático el principal causante. Este evidente aumento de temperaturas representa un peligro para la salud de las personas, la agricultura y el medioambiente. Por otra parte, de acuerdo al Reporte de la Evolución del Clima en Chile 2021, realizado por la Dirección Meteorológica, los últimos 11 años han sido los más cálidos desde que se tiene registro y las olas de calor se han duplicado en los últimos 20 años, las que además se han intensificado y prolongado su duración.

La académica del Departamento de Geografía de la Universidad de Chile e investigadora asociada del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, Pamela Smith, sostiene que en nuestro país estos eventos extremos de temperatura se identifican cuando hay tres o más días donde la temperatura máxima supera el percentil 90. “Este percentil se calcula de acuerdo a la ciudad en la que estamos. Eso quiere decir que en una ola de calor en Chillán, en Santiago, en Punta Arenas o en Iquique, el umbral siempre es distinto porque está definido en función del comportamiento climático de la ciudad”, afirma.

Las temperaturas máximas siempre se alcanzan en horas del día. Pero en las noches estos eventos provoca que se registren temperaturas mínimas superiores a los 20°. Estas noches más calurosas pueden afectar directamente la calidad de vida de las personas, al existir un incremento en los niveles de estrés provocados por las variaciones en la calidad y conciliación del sueño, explica la académica.

La salud física también se ve afectada por las altas temperaturas, agrega. “Es poco común que la causa directa de una muerte sea el calor. Sin embargo, frente a estos eventos extremos, pueden aumentar las consultas en urgencias asociadas a problemas cardiovasculares y de presión. Eso podría significar que haya aumentos en la mortalidad o morbilidad en la población, sobre todo en la población vulnerable como niños, ancianos, personas con enfermedades de base, mujeres embarazadas, etcétera”, detalla Smith.

¿Cómo afecta el calor extremo a nuestra salud?

Conforme a datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la principal causa de muerte de las y los chilenos son las enfermedades cardiovasculares, pues cerca de 30.000 de los fallecimientos registrados se deben a estas afecciones. Frente a estas cifras y en el contexto de las olas de calor, resulta relevante considerar que las y los pacientes con enfermedades cardiovasculares son personas más susceptibles a sufrir una descompensación de su enfermedad, puesto que el calor produce una vasodilatación en el organismo, provocando que el corazón comience a latir más rápido para aumentar su flujo sanguíneo. Esta acción podría producir una arritmia o, en casos de pacientes con insuficiencia cardiaca, una descompensación.

Sin embargo, según el médico internista del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, Alfredo Parra, a esta población vulnerable también se suman pacientes de diversas enfermedades crónicas, como la diabetes. Este grupo de riesgo, agrega, también lo integran niños, niñas y personas mayores, quienes pueden presentar síntomas acordes a sus condiciones médicas de base. 

Frente a las actuales temperaturas extremas, uno de los trastornos que se presentan en la población y que podría tornarse más peligroso es el golpe de calor, puesto que podría llegar a provocar la muerte. Esto corresponde a la incapacidad del organismo de eliminar el exceso de calor producido por la exposición prolongada a temperaturas extremas, siendo los más vulnerables niños, niñas y personas mayores, puesto que no reconocen estas altas temperaturas. 

Irene Araya, dermatóloga del Hospital Clínico de la U. de Chile, añade que en el caso de los más jóvenes esta incapacidad se debe a que su sistema nervioso central no está completamente desarrollado, mientras que en los más adultos se debe al deterioro del organismo. “Este golpe de calor puede generar no solamente lesiones en la piel, sino que también un shock hipovolémico, ya que se altera la circulación porque el organismo pone de todo para tratar de disipar este calor y no lo logra. Entonces, se altera la circulación general y esto puede provocar finalmente un shock completo e incluso la muerte”, advierte Araya.

No obstante, existen otros síntomas más leves asociados al calor desmedido, los que “tienen que ver con la exposición directa al calor, como las quemaduras, donde la piel se pone roja y caliente, y el aumento de la temperatura corporal. También están los síntomas de deshidratación, como por ejemplo el mareo, el vértigo, el dolor de cabeza, alteraciones del comportamiento, sobre todo en pacientes que son adultos mayores, que no tienen la capacidad de poder resistir los cambios de temperatura”, afirma Parra.

Recomendaciones para enfrentar las temperaturas extremas

La exposición prolongada y directa al calor puede causar diversas reacciones en el organismo, las que pueden ser combatidas con cuidados básicos como evitar ciertos horarios para realizar actividades al aire libre, una buena hidratación y alimentación, el uso de protector solar, entre otras.

Para prevenir que la salud se vea afectada por el calor, lo más importante es no exponerse a las altas temperaturas. Sin embargo, explicó la dermatóloga, si es de obligación hacerlo, se debe tratar de dejar lo más mínimo posible expuesto el cuerpo. “Usar ropa holgada, pero que cubra gran extensión de la piel. Y aquellas zonas que no se pueden cubrir, como la cara y las manos, usar protección solar, factor solar sobre 30 y repetirlo cada tres horas”, aconsejó la dermatóloga.

Por su parte, el médico internista también recomendó evitar la exposición al sol, principalmente entre las doce del día y las seis de la tarde, ya que en ese horario se concentran las temperaturas más altas. Además, sugiere el consumo de por lo menos dos litros de agua al día para evitar la deshidratación y sus síntomas asociados, junto a intentar permanecer en lugares con temperaturas más controladas. 

“Lo más importante también es preocuparse por las personas que tienen alguna condición médica crónica y de todos los grupos de vulnerabilidad. Hay que estar muy atentos a cualquier cosa que esos pacientes puedan empezar a sufrir, porque no van a ser capaces de avisar ni de manifestar lo que les sucede, por lo tanto, se van a complicar sin que uno se pueda dar cuenta”, finaliza el especialista.

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