Eladio Susaeta, primer egresado de la carrera de Ingeniería Forestal en el país:

"En Chile este tema del desarrollo forestal o lo han ignorado o lo han atacado sin base alguna"

Fue en la década de los 50' cuando Eladio Susaeta se convirtió en el primer ingeniero forestal de la Universidad y del país, un hito fundamental en la historia de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza, a más de 70 años de la creación de esta unidad académica que hoy aloja a la carrera de Ingeniería Forestal. Desde sus inicios, esta profesión ha estado fuertemente determinada por los avances de países desarrollados en esta materia, contexto que lo impulsó a seguir una larga carrera en investigación y perfeccionamiento fuera del país.

El año 2022, la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile, su alma mater, celebró sus 70 años. La ceremonia de aniversario contó con la asistencia de diversas autoridades, actividad a la que también fue invitado Eladio Susaeta, quien por motivos de salud no pudo asistir personalmente a la ceremonia. Hoy, a sus 92 años y desde su hogar, se plantea los distintos cambios, avances y desafíos de una profesión en la que es pionero a nivel nacional.

- ¿Cuál fue su motivación para entrar a la carrera de Ingeniería Forestal?

Fue un tema de vocación. A mí los bosques me habían gustado siempre. Nunca había pensado en estudiar ingeniería forestal porque no existía como profesión. Pero cuando se creó, estando yo en segundo año de Agronomía, me pareció una buena oportunidad para cambiar en ese momento de línea de vocación.

- ¿Qué recuerda de los primeros años de esta carrera?

Bueno, la carrera forestal era incipiente, la primera en Chile, y no había antecedentes ni experiencias personales de pedagogía o de programación aquí en Chile. Entonces, la carrera operó los primeros años con una presencia muy fuerte de extranjeros que tenían cierta experiencia en lugares donde la ingeniería forestal ya llevaba años o hasta siglos de desarrollo. Entre estos países estaban Francia, Estados Unidos y algunos países nórdicos. En general, varios países de los cuales se recurrió apoyo, que fue proporcionado y financiado por las Naciones Unidas. Tuvimos norteamericanos texanos; gente de Oregón, que es un Estado de larga tradición forestal. Hubo una colección muy importante de aportes internacionales que nosotros recibimos básicamente por apoyo de Naciones Unidas.

- ¿Cómo recibió el país a los primeros ingenieros forestales?

Era una sensación muy agradable porque nos recibían bien en todas partes por la novedad y porque en realidad Chile era un país que estaba, por así decirlo, avanzando en un proceso de utilización de sus bosques sin tener ni políticas ni instituciones. Entonces, nosotros nos encontramos con un entorno muy positivo y que nos apoyaba firmemente.

Además, los profesores extranjeros nos dieron mucha serenidad de que estábamos yendo por un camino apropiado. Esto también se dio en las empresas, no solo en las personas y las instituciones, de manera que para nosotros fue una iniciación sumamente grata.

- ¿Y cómo siente que ha contribuido la creación de esta carrera al desarrollo y manejo de los bosques en Chile?

Este es un tema de difícil debate, porque efectivamente mucho de la carrera en sus inicios se refirió a las plantaciones forestales, la productividad y al uso de estos recursos; mientras que la tendencia en el entorno era rechazar la utilización industrial de los bosques y preservar el bosque nativo como una reliquia. Pero en realidad los bosques nativos siempre han sido eso, y las plantaciones son una utilización nueva de terrenos que fueron mal explotados por la agricultura en el siglo XIX y XVIII, que se convirtieron en un potencial de producción enorme de materia prima, cuyo procesamiento exigió cuantiosas inversiones.

Estos fueron varias fábricas de miles de millones de dólares cada una. Pero Chile no se ha dado cuenta de esto. Como en tantas otras cosas, simplemente se ha dedicado a condenar el uso de las plantaciones. Es lo mismo que condenar el trigo, porque si uno lo planta para explotarlo, saca el grano de trigo y lo hace a un ritmo mucho más lento y mucho más favorable para el uso de los suelos y su utilidad. La gran oposición al uso de las plantaciones en Chile arranca de una base de ignorancia y de falta de realismo, que es preocupante. No obstante, se ha producido un aumento de las plantaciones y del uso del bosque plantado para producción industrial, desde madera aserrada hasta celulosa de alta especialización.

- ¿Siente que la carrera se ha visto menospreciada?

Desgraciadamente, en Chile este tema del desarrollo forestal o lo han ignorado o lo han atacado sin base alguna. Entonces, esta evolución se ha dado mal, pero es propio de países que quieren conservar la tradición sin entender qué significa o sin entender lo que están haciendo. Aquí hay siembra y cosecha. La mayor parte se ha hecho en terrenos que habían perdido su productividad por un uso abusivo de la agricultura. Pero esta es una verdad que a nosotros los chilenos no nos calza muy bien. Entonces, la gente que se ha metido en el tema y lo ha estudiado ha cambiado de opinión.

Pero la mayor parte de los chilenos, desgraciadamente, todavía vivimos y nos congratulamos de nuestra ignorancia. Así hemos atacado y ahora abandonamos un proyecto de tremendo sentido e importancia económica para el país.

- ¿Qué mensaje le daría a las nuevas generaciones que ingresan a esta carrera?

Yo les diría que entren a estudiar la carrera sin prejuicio y que estudien y analicen con objetividad. Eso es muy difícil de conseguir porque estos temas levantan más pasiones que raciocinios, entonces hay ahí un tema de maduración. Esto que estamos haciendo en Chile, que aquí parece nuevo, era de decenios y centenios en Europa y en Estados Unidos y siguen siéndolo.

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