El artículo “Prevalencia de resistencia adquirida a los inhibidores de la transferencia de cadena de la integrasa (INSTI) del VIH en muestras clínicas de pacientes previamente tratados en Chile, 2012-2023” fue publicado recientemente en la prestigiosa revista Journal of Virus Eradication, indexada en la Web of Science (WOS) en la categoría Q2, lo que significa que se encuentra entre el 25–50 % superior de la categoría de infectología y de enfermedades infecciosas.
El trabajo, a pesar de que está dirigido a un público muy específico —como médicos infectólogos y virólogos interesados en resistencia y erradicación viral—, para las personas que viven con VIH resulta igualmente relevante, pues permite comprender el fenómeno de la resistencia del virus a los antirretrovirales. “Es decir, si una persona es poco adherente al tratamiento, la baja concentración plasmática en la sangre favorecerá la aparición de mutaciones en el virus, lo que le permitirá a este aumentar la población viral en presencia del medicamento: esto es esencialmente la resistencia del virus a la terapia. Es un fenómeno desfavorable para la evolución clínica del paciente, ya que va a significar un alza en la carga viral junto con la disminución del recuento de los linfocitos T CD4; por lo tanto, quedará vulnerable a patógenos oportunistas, complicando el cuadro clínico”, describe el Dr. Pablo Ferrer Campos, PhD en Bioquímica de la Universidad de Chile, jefe del Laboratorio de Medicina Molecular del Servicio de Inmunología y autor correspondiente del artículo.
Estudiar la resistencia hoy es vital porque podría permitir prolongar la vida útil de los medicamentos y saber de manera precoz si están apareciendo mutaciones que afectan la acción de un fármaco tan potente y tan útil como lo son los inhibidores de la integrasa. La publicación pone en valor la resistencia adquirida a esta familia de medicamentos, muy utilizada actualmente por personas que viven con VIH. Estos fármacos bloquean dicha enzima, impidiendo que el virus integre su material genético en el ADN de las células del huésped.
“Debido al gran uso que se está haciendo de los inhibidores de la integrasa desde el año 2008, en que llegó raltegravir —el primer fármaco de esta familia creado—, en este trabajo encontramos mutaciones que confirieron resistencia a los inhibidores de la integrasa de primera generación (raltegravir y elvitegravir) en un 28 % de los pacientes estudiados, valor que está por sobre lo esperado. Pero aquí viene la alarma, ya que lamentablemente encontramos la mutación Q148H, que debido al fenómeno de resistencia cruzada que existe en esta familia, afectó también a los inhibidores de la integrasa de segunda generación —dolutegravir, elvitegravir y cabotegravir—, en un 8,4 %. Este último dato es muy relevante, ya que cuadra exactamente con el valor reportado por la OMS en 2024 sobre el significativo aumento de la resistencia detectada en dolutegravir en el mundo”, ilustra el Dr. Ferrer.
Lo interesante de esta publicación es que evidencia que en Chile hay altos valores de resistencia adquirida para los inhibidores de la integrasa de primera generación y que las mutaciones que aparecen en estos pueden terminar afectando a los de segunda generación. “Esta información es muy útil, ya que nos va a permitir tener un mayor cuidado en el uso de los inhibidores de la integrasa de segunda generación y de tercera generación, que ya se proyectan en un futuro cercano”.
Según este estudio: “La resistencia debería ser evaluada de forma periódica; no solamente cuando el paciente cae en falla virológica, sino que se debería realizar un genotipo global simultáneamente con la determinación de la carga viral y el recuento de los CD4 cuando las personas que viven con VIH asistan a su control médico”, afirma el investigador.
El estudio tiene un valor metodológico importante y será una referencia nacional sobre cómo está la resistencia adquirida a estos medicamentos en Chile. Se trata de una cohorte grande, de más de 5.000 muestras, y un intervalo de tiempo extendido. “Gracias al convenio de colaboración de nuestro Hospital con la industria farmacéutica que provee estos medicamentos en el país, pudimos genotipificar a más de 5.000 pacientes de manera gratuita por 12 años. Fuimos el primer laboratorio en Chile que implementó el genotipo de la integrasa en el año 2011, y Chile fue el segundo país en Latinoamérica, después de Brasil”.
Recientemente, en 2023, el Ministerio de Salud decidió incluir la genotipificación de la integrasa de VIH como prestación de la canasta GES 18, implementándola en otro hospital de la red de salud.
“Nosotros, por doce años, fuimos la única respuesta que tuvo la salud pública para poder entregar esta información tan relevante para los pacientes con VIH. Saber si están desarrollando resistencia a los medicamentos que toman es fundamental. El aporte constante y sostenido realizado a la salud del país demuestra la función pública de la Universidad de Chile y de su Hospital Clínico principalmente, porque a pesar de no haber sido parte de la red en ese entonces, siempre estuvimos colaborando con las personas que viven con VIH que nos necesitaron”, enfatiza el investigador.
Participaron también en esta publicación el Dr. Alejandro Afani, director del Centro de VIH del Hospital Clínico; el doctor Carlos Beltrán, de la Universidad de Santiago y del Hospital Barros Luco; las tecnólogas médicas Daniela Maureira y Magdalena Durán; y la bioquímica Verónica Ramos, todas parte del equipo del Laboratorio de Medicina Molecular de la Sección de Inmunología, Alergias y VIH del Hospital.
Acceda aquí a otra nota relacionada del Dr. Ferrer sobre la resistencia transmitida por medicamentos, aquella que se encuentra en personas a las que les transmitieron no solo un virus del VIH, sino una variante resistente del virus.