Iniciativa ganadora Fondo Valentín Letelier 2025

Proyecto U. de Chile releva la labor de mujeres algueras frente al extractivismo en Chiloé

Proyecto U. de Chile de mujeres algueras frente al extractivismo en Chiloé
El proyecto se enfoca en la experiencia de mujeres algueras de Chiloé, quienes enfrentan un escenario marcado por dinámicas extractivistas del territorio.
El proyecto se enfoca en la experiencia de mujeres algueras de Chiloé, quienes enfrentan un escenario marcado por dinámicas extractivistas del territorio.
La propuesta nació a partir de experiencias previas de vinculación con el medio desarrolladas en el contexto de la formación académica, liderada por la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile.
La propuesta nació a partir de experiencias previas de vinculación con el medio desarrolladas en el contexto de la formación académica, liderada por la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile.
"Nosotros creemos que es muy importante poder darle continuidad a las investigaciones y que no terminen en investigaciones semestrales que al final quedan igual", dijo la estudiante de la U. de Chile y responsable del proyecto, Len Coñopán.
"Nosotros creemos que es muy importante poder darle continuidad a las investigaciones y que no terminen en investigaciones semestrales que al final quedan igual", dijo la estudiante de la U. de Chile y responsable del proyecto, Len Coñopán.
Sobre lo interesante del proyecto, la profesora Maria Sol Anigstein expresó que: "A pesar de que Chile es el país con más islas en América Latina, no hay tanta investigación hecha desde una perspectiva insular".
Sobre lo interesante del proyecto, la profesora Maria Sol Anigstein expresó que: "A pesar de que Chile es el país con más islas en América Latina, no hay tanta investigación hecha desde una perspectiva insular".
La estudiante Gabriela Lobos valoró como estudiante e integrante del proyecto: "El recoger el valor de la extensión usando las mismas herramientas que nos da la Universidad de Chile, y que busca darle más visibilidad a las distintas realidades".
La estudiante Gabriela Lobos valoró como estudiante e integrante del proyecto: "El recoger el valor de la extensión usando las mismas herramientas que nos da la Universidad de Chile, y que busca darle más visibilidad a las distintas realidades".
El estudiante Angelo Jorquera, enfatizó en que: "Es importante que la vinculación con el medio nazca desde el estudiante, que no sea algo impuesto que después se ve cuando uno ya es profesional".
El estudiante Angelo Jorquera, enfatizó en que: "Es importante que la vinculación con el medio nazca desde el estudiante, que no sea algo impuesto que después se ve cuando uno ya es profesional".

El fortalecimiento del vínculo entre la Universidad de Chile y los territorios ha sido una de las líneas centrales del quehacer universitario, en las últimas décadas. En ese marco, el Fondo Valentín Letelier se ha consolidado como un instrumento que permite el intercambio de conocimiento entre el plantel de estudios y las comunidades. 

Desde el 2010, el Fondo ha apoyado decenas de iniciativas que articulan docencia, investigación y trabajo directo con comunidades, a partir de sus propias necesidades e intereses. En ese contexto, el proyecto “Guardianas del mar: la labor de las mujeres algueras frente al extractivismo en Chiloé”, pone en el centro la experiencia de mujeres que se dedican a la extracción de algas de la comunidad, quienes enfrentan un escenario marcado por dinámicas extractivistas y transformaciones del territorio.

La iniciativa, impulsada desde la Facultad de Ciencias Sociales, busca relevar el conocimiento, las prácticas y los desafíos que enfrentan estas mujeres en el sur de Chile. Quienes conforman el equipo son: la responsable del proyecto, la estudiante Len Coñopán, el estudiante Angelo Jorquera como co-responsable, la estudiante Gabriela Lobos y la profesora de Antropología de la Universidad de Chile y de la Escuela de Salud Pública de la misma casa de estudios, María Sol Anigstein, así como otras personas que conforman un equipo interdisciplinario de trabajo.

La propuesta nace a partir de experiencias previas de vinculación con el medio desarrolladas en el contexto de la formación académica, específicamente en un curso de Antropología que articuló el trabajo territorial en la comunidad con el proyecto Fondecyt “Sociología del Cuidado”, de la profesora Anigstein. A partir de ese proceso, el equipo logró establecer vínculos con la comunidad mapuche Lafken Mapu, que queda en Chiloé, en la Barra de Chaiguao, comuna de Quellón, Provincia de Chiloé, Región de Los Lagos. Ahí, se generó una relación de confianza, específicamente con las recolectoras de algas de la zona, que dio paso a nuevas inquietudes y desafíos.

En este contexto, la entrevista aborda la continuidad del trabajo inicial del proyecto en Chiloé, profundizando en la visibilización del rol de las mujeres algueras mediante la co-creación de productos como un documental y un cuadernillo dirigido a nuevas generaciones, además de los procesos de investigación colaborativa en el territorio y los aprendizajes recabados en el territorio. 

¿Por qué deciden postular al Fondo Valentín Letelier? 

Len Coñopán: Todos nosotros creemos que es muy importante poder darle continuidad a las investigaciones y que no terminen en investigaciones semestrales que al final quedan igual, o un poco cortas para todo lo que las personas esperan o se podría hacer en realidad.

Maria Sol Anigstein: Les propusimos a las personas de esta comunidad que viniera el grupo de estudiantes, y desde la comunidad nos dijeron que les interesaba que el grupo estudiase acerca de la recolección de algas. Entonces se armó este equipo, viajamos a Chiloé, y se generó una muy buena sinergia con la gente de la comunidad, con los estudiantes, que fueron muy responsables, hicieron un trabajo precioso, muy comprometido, y a raíz de eso, como la recolección de algas es algo que sucede sobre todo en enero y febrero y nosotros fuimos en mayo, quedó incompleto el trabajo y los estudiantes quedaron con mucha ganas de volver. Eso generó esta inquietud por buscar fondos para postular.

Maria Sol Anigstein: Y cuando salió este Fondo Valentín Letelier, lo conversamos y llegamos a la conclusión de que era una buena opción. Postulamos sin ninguna certeza, los chicos armaron todo. Se armó un equipo grande con el propósito de dar continuidad a lo que ya habían iniciado cuando fuimos en mayo. 

Maria Sol Anigstein: Y es un proyecto que busca, por ejemplo, terminar una propuesta audiovisual que habían iniciado, también habían iniciado un libro de cuentos co-construido con unas jóvenes de la comunidad. Este proyecto tiene la riqueza de dar continuidad a algo y de pensar una forma de vinculación con el medio que va más allá de los proyectos y que son más bien procesos. Uno después va buscando distintos recursos para terminar aquellas acciones que se han propuesto. 

¿Qué significa aplicar este proyecto en una zona insular como Chiloé?

Maria Sol Anigstein: Para nosotros es bien interesante, primero porque, a pesar de que Chile es el país con más islas en América, tiene 45.000 islas, o sea, es un país muy insular, no hay tanta investigación hecha desde una perspectiva insular por un lado. Todas las aproximaciones que podamos hacer son interesantes y sobre todo para nosotros que estamos acá en la Región Metropolitana y que muchas veces no tenemos contacto con este tipo de territorios. 

Maria Sol Anigstein: A nivel local el conocimiento es infinito. Hay gente también de la Universidad de Los Lagos que está trabajando desde esta perspectiva, pero para nosotros es de mucha riqueza poder aproximarnos a estos territorios que a veces nos resultan tan lejanos y que son tan importantes. La salmonicultura, que es uno de los grandes ingresos de Chile, sus epicentros más importantes están en Chile. Esta distancia que a veces se tiene desde la Región Metropolitana con este tipo de territorios, yo creo que estos proyectos ayudan a salvarla. 

Maria Sol Anigstein: También pienso que la Universidad de Chile, si bien está en la Región Metropolitana, es como la Universidad Nacional de alguna forma, a pesar de que no lo es porque hay universidades regionales. 

Maria Sol Anigstein: Desde mi punto de vista, también es importante que podamos ver este matiz, estas diversidad de situaciones que no se encuentran a lo largo del país, sobre todo en un país unitario, que se generan las políticas públicas a veces de manera muy centralizada.

¿Qué significa para ustedes como estudiantes ser parte de un proyecto de extensión qué viene desde la Universidad de Chile? 

Angelo Jorquera: Como estudiantes, esto es una gran oportunidad que se nos presenta, estamos super agradecidos, es uno de los posibles trabajos que después nosotros vamos a tener que ejecutar en nuestro futuro, eventualmente vamos a dejar de ser estudiantes. Y bueno, también es una oportunidad para ser responsable con una comunidad con la cual trabajamos. Entonces, de alguna otra forma dejamos bien nuestro trabajo, porque la comunidad pedía que volviéramos.

Gabriela Lobos: El recoger el valor de la extensión usando las mismas herramientas que nos da la Universidad de Chile, y que busca darle más visibilidad a las distintas realidades, la realidad de las mujeres algueras. 

Angelo Jorquera: Eso nos quedó muy marcado. Fue un trabajo muy bonito, se hizo una muy buena conexión y creo que me hubiera sentido mal si no volvíamos porque realmente fue algo mutuo. El Fondo nos dio la oportunidad de poder volver a quedar bien parado, de quedar responsable frente a la comunidad y esperemos que se dé la mejor forma posible y que luego se abran nuevos caminos para seguir trabajando.

Angelo Jorquera: Es importante que la vinculación con el medio nazca desde el estudiante, que no sea algo impuesto que después se ve cuando uno ya es profesional, sino que estemos siempre desde el estudiante vinculado con el medio, y después un profesional vinculado con el medio. 

¿Qué significa para ustedes el Fondo Valentín Letelier?

Maria Sol Anigstein: Yo creo que es una de las formas de apertura de la Universidad a la comunidad más importante, porque efectivamente uno puede decir muchas cosas, pero lo que realmente muestra el interés tiene que ver probablemente con la inversión que se hace. Cuando hay recursos disponibles, yo creo que es muy distinto a cuando no los hay. Para mí es un fondo interesante donde uno puede trabajar con la gente local y se pueden hacer cosas, y que no es puro voluntarismo, sino que hay financiamiento. 

Maria Sol Anigstein: Yo he participado en otros proyectos del Fondo Valentín Letelier, y me gusta mucho pensar que la Universidad está preocupada de acciones concretas que podamos tener con los territorios y con las comunidades con las cuales trabajamos. El diseño fue mayormente hecho por la comunidad y la sensación con la que yo me quedaba es que en realidad nosotros “vehiculizábamos” cursos a la comunidad para que también pudiera producir conocimiento, que también era importante para la Universidad, y para pensar la salud pública. 

Len Coñopán: Siempre se hace la crítica de que los investigadores vamos y extraemos y después nos olvidamos de que existen estos problemas locales. Creo que el Fondo Valentín Letelier es una oportunidad, que en realidad ojalá muchos tuviéramos para empezar a generar una responsabilidad y entender que, antes que objetos de estudios, las personas con las que estamos trabajando son personas que sienten y que también tienen voluntades, y que nosotros somos personas también capaces de escuchar esas voluntades y poder ser un medio para que ellos puedan lograr ciertas cosas que quizás sería un poco más difícil de otra forma.

Len Coñopán: Nosotros somos ese medio a veces y creo que es una oportunidad muy grande, para que nosotros como estudiantes y también muchos profesores y funcionarios puedan acercarse de una forma responsable. Una oportunidad grande, de entendimiento mutuo y los fondos siempre son beneficiosos para poder hacer una investigación. Se agradece mucho eso.

Len Coñopán: Por otro lado, es una oportunidad para nosotros como estudiantes, porque muchos de nosotros llegamos sin contacto a la universidad, y poder tener estas oportunidades se valora mucho porque al final nosotros salimos con algo en nuestro currículum que quizás se nos haría mucho más difícil de conseguir si la Universidad no nos facilitara estos despacio.

¿Cuáles van a ser las alianzas del proyecto?

Len Coñopán: Vamos a trabajar con la comunidad mapuche Williche-Lafkenche al sur de la isla de Chiloé, que se llama Lafken Mapu. Tenemos un vínculo muy estrecho con Ingrid Echeverría, porque ella es parte de la Red de Mujeres Originarias por la Defensa del Mar. 

Len Coñopán: Tenemos ahí un doble vínculo, uno con la comunidad, y con esta red de mujeres originarias. Las dos son independientes y hacen actividades independientes. Es súper beneficioso poder trabajar con ellas porque ya tienen mucha presencia no solo en Chiloé, sino a nivel nacional. Y poder nosotros unirnos a ellas para trabajar, es una oportunidad muy grande para hacer un poco más grande ya la red que tienen armada. No es que nos vamos a instalar ahí, y que nosotros seamos el eje principal, sino que vamos a sumarle algo a ellas para que tengan otros medios en los que poder difundir las actividades que vienen haciendo territorialmente hace mucho tiempo. 

¿Qué se viene para este proyecto? ¿Cuáles van a ser sus primeras acciones? 

Len Coñopán: La primera fase del proyecto tiene que ver con sistematizar todos los conocimientos de las algas que las mujeres tienen allá en La Barra. Nuestro primer trabajo tiene que ver con la recolección de antecedentes, después vamos a ir a terreno a trabajar con entrevistas, con mapeos colectivos. 

Gabriela Lobos: Son dos productos que nacen de esta primera etapa de trabajo que hicimos con la comunidad, donde hablando de las necesidades que tenían como grupo, nos transmitieron la urgencia por visibilizar el trabajo de las mujeres algueras y de mantener la importancia de esa transmisión de conocimiento, especialmente, en el mismo territorio de Chile en las mismas familias.

Len Coñopán: Vamos a hacer un trabajo más colectivo en terreno para poder profundizar en esas cosas que no pudimos ver tanto cuando fuimos por primera vez. Después, nuestra segunda etapa es hacer las grabaciones, porque queremos hacer un documental, un producto audiovisual.

Gabriela Lobos: Desde ahí formulamos la idea de hacer este producto audiovisual, un video que pueda mostrar cuál es el trabajo de las mujeres algueras, quiénes son las mujeres algueras de esta comunidad, qué es lo que ellas viven día a día, qué desafíos enfrentan. Además hacer un tipo libro cuadernillo, que tenga como público objetivo, las persona más jóvenes, como niñeces, como personas adolescentes que puedan acceder a esta transmisión de conocimiento, propia del trabajo de las algueras.

Len Coñopán: Idealmente en la en la época de verano, que es donde se da mayoritariamente la extracción de algas. Y luego, para finalizar, tenemos pensado hacer funciones de cine itinerante, algo así. Primero, claramente en Chiloé, en Quillón, para que podamos ir mostrando también dentro del mismo territorio y quizás aquí en Santiago, en la Región Metropolitana, este trabajo que hacen las mujeres algueras.