El Fondo Valentín Letelier (FVL) de la Universidad de Chile ha permitido impulsar iniciativas que articulan investigación y trabajo comunitario. Este instrumento, impulsado por la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones, financia propuestas que integran a estudiantes, académicas, académicos y comunidades en procesos colaborativos, con énfasis en el impacto público y la generación de conocimiento situado en las necesidades o problemáticas de cada comunidad.
En ese marco, surge el proyecto “Memorias para el futuro: Historia de la población MEMCH de Cerro Navia (1949-2025)”, una iniciativa que busca reconstruir la historia de esta comunidad, a partir de archivos y testimonios de las mujeres y personas que la integran o integraron, relevando su experiencia como parte de la historia social del país.
La responsable del proyecto es la académica Carla Peñaloza, del Departamento de Ciencias Históricas de la Facultad de Filosofía y Humanidades, quien en esta entrevista habla en representación del equipo interdisciplinario que desarrolla el proyecto.
La iniciativa se desarrolla en conjunto con la Junta de Vecinos de la Población MEMCH, cuyas dirigentas han tenido un rol clave en la recuperación de esta memoria colectiva. Encabezado por figuras como Olga Poblete y Elena Caffarena, el territorio histórico Población MEMCH fue fundado a mediados del siglo XX por familias movilizadas, con la participación activa del Movimiento Pro Emancipación de las Mujeres de Chile (MEMCH).
¿Cómo nace este proyecto?
La verdad, no nace ni siquiera estrictamente de la academia o de mi rol como profesora en primer lugar, sino que más bien, nace de una exalumna que trabaja actualmente en Cerro Navia y que fue alumna mía precisamente en asignaturas que tenían que ver con memoria, género. ¿Cuál era la idea? Que en el Cerro Navia, donde ella trabaja, existe una población que lleva el nombre de MEMCH, que es una de las organizaciones más importantes que ha habido en Chile por la defensa de los derechos de las mujeres.
En base a eso, empezamos a pensar en el proyecto para llevarlo al siguiente paso que era involucrar a la comunidad de esa población. No sólo eran objetos de estudio, sino que también iban a ser unas aliadas importantes, y digo aliadas porque además estamos hablando fundamentalmente de la junta de vecinos. Nos llama la atención, y es súper relevante reconstruir la historia de esta población. Ellas tienen conciencia de que la historia de esa población es importante y por lo tanto debe ser visibilizada.
Aparte de la reconstrucción de la historia de la población, hemos propuesto otro tipo de actividades, como hacer un recorrido de la memoria en la población e instalar baldosas en los lugares donde hayan existido hitos importantes.
¿Por qué considera que es importante que la Universidad salga a los territorios y que se involucre con la comunidad?
Como ex estudiante de esta universidad, y ahora como académica, siempre he entendido a la universidad pública con un vínculo muy fuerte con la sociedad, donde tenemos una responsabilidad no sólo como una carga, sino que es lo que hace que tenga sentido nuestro quehacer.
El sentido de nuestro quehacer no es para el saber por el saber, sino para que pueda ser aprovechado para mejorar la calidad de la vida de las personas, para que construyamos una sociedad mejor, para que la gente sea más feliz. El vínculo en la Universidad es fundamental porque la sociedad lo reclama, la sociedad se reconoce en la Universidad, y sabe que la Universidad puede estar al servicio de ellos. Además, es una relación recíproca, también nosotros tenemos mucho que aprender.
Normalmente, uno piensa que desde la humanidad desde las humanidades, de la historia en particular, no se puede hacer muchas cosas “útiles”. Pero en realidad son tremendamente fundamentales porque van vinculados con la identidad de las personas, vinculado con la necesidad de reconocerse en determinadas raíces, pero además la historia no tiene que ver sólo con el pasado, sino que también con el presente, porque las preguntas nos las hacemos desde ahora, pero también porque hay una voluntad y una necesidad y unas ganas en realidad de cambiar o mejorar para el futuro. La historia es una disciplina que puede decirle mucho al futuro. Sí uno piensa en la elaboración de políticas públicas en el ámbito social, conocer la historia de las comunidades, de las personas, se pueden hacer mejores políticas públicas.
Este proyecto trabaja con la historia de una población que se originó a propósito de un movimiento de defensa de los derechos de las mujeres, y que conquistó, entre otras cosas, el derecho a voto, pero también planteó una serie de otros problemas de tipo social y económico, de desigualdades que afectaban a las mujeres, es de una actualidad que no quisiéramos que fuera tan urgente, pero sí lo es. Por eso es importante conocer nuestra historia y el pasado, para saber qué derechos hemos ganado, cómo los ganamos y cómo hay que defenderlos.
¿Cómo se valora este trabajo colaborativo con las y los estudiantes?
Creo que los estudiantes son una parte muy importante de la Universidad, que para ellos es una forma de aprender haciendo y eso también es súper relevante. Entender también cuál es el sentido de sus carreras, de lo que van a hacer en el futuro, pero que en realidad no hay que esperar siempre el futuro, sino que también pueden empezar cuanto antes.
Es bueno que se involucren en iniciativas que los lleven a conocer otras realidades diferentes a la suya, o a devolver a su propia comunidad lo que han aprendido en la Universidad. Nosotros tenemos dentro del proyecto, a estudiantes que son de Cerro Navia, que conocían la población previamente. Para ellos no es algo extraño, no es que van a aterrizar en un territorio que no conocen, sino que es trabajar por su propia comunidad, porque de ahí vienen, porque eso es la Universidad de Chile. La Universidad no es una élite, sino que sus estudiantes vienen precisamente de distintos lugares del país, de distintas realidades socioeconómicas. La idea es nunca perder el vínculo con eso.
¿Cuál es el valor del aporte entre estamentos de este trabajo?
El Fondo Valentín Letelier recoge una particularidad muy importante en la Universidad, y que tiene que ver con reconocerse en una comunidad que está compuesta por tres estamentos: académicos, funcionarios y estudiantes. Y que no son estamentos aislados, de hecho. Y eso se recoge en ciertas instancias de la Universidad, por ejemplo, el Senado Universitario, ahora el Consejo de Campus Juan Gómez Millas (JGM) que es de donde yo vengo.
Yo creo que nunca podemos perder de vista que las misiones importantes que tiene la Universidad tienen que ver con la docencia, la investigación y la vinculación con el medio. Es tremendamente importante. Es el tercer pilar de nuestra labor como académico, pero es una labor que pueden y deben llevar a cabo todos: académicos, funcionarios y estudiantes. No puede ser solo una parte del trabajo de los académicos y nada más, sino que es una opción profesional, es una opción personal de vida, de participación en el país.
¿Cuál es la importancia de relevar la memoria histórica de la población MEMCH?
Esta población tiene una particularidad en relación a otras porque no es una toma de terreno, sino que más bien es un sistema de cooperativa, por lo tanto también nos habla de que, en ese tiempo era una práctica. Hoy se ha perdido. Pero haciendo el recorrido de lo que pasó en la población, cuidando las similitudes o las diferencias con su entorno, uno puede reconstruir lo que es parte de la historia de los pobladores de este país, de los sectores más populares, de los agentes más pobres o con menos acceso a la vivienda, pero también entendiendo que, a lo mejor no está dentro de los objetivos enunciados en el proyecto.
Algo que no puedo dejar de mencionar, porque está anclado en la memoria colectiva de la nación, el cómo vivieron la dictadura, a qué se enfrentaron, qué rigores y qué horrores pasaron. Si fue similar o distinto también a cómo lo vivieron otros chilenas y chilenos, pero también dentro de la propia comuna,si hubo diferencias y por qué.
¿De qué forma este proyecto va a darle luz a la importancia de la iniciativa?
El objetivo principal de este proyecto es la publicación de un libro con la historia de la población. Y para eso, ese trabajo lo vamos a llevar a cabo a través de trabajo archivo, pero sobre todo, a través de testimonios orales de las y los pobladores del sector, para que nos cuenten su historia. Hay mucha expectativa al respecto. Se le da mucha importancia a conocer los orígenes, pero también les hemos planteado que la historia no es sólo el origen de la población, sino que es lo que han vivido de ahí para adelante y hasta hoy.
La mayoría de la gente, y esto tal vez es una de las cosas más relevantes del proyecto, no siempre tienen conciencia de ser un sujeto histórico o de que su vida es importante y que su vida también es parte de la historia, pero lo son y sus recuerdos, su fotografía, cartas, su propio testimonio y recuerdo, no sólo nos permite reconstruir la historia de la población, sino que también situarlos como sujetos históricos, es decir, ellos mismos son parte de la historia. No hay que hacer una figura súper pública para estar en un libro de historia.
Y en este caso, los pobladores de Chile han sido una parte importante, pero no siempre visibilizada. Hay trabajos, pero no son siempre tan visibles como protagonistas. Desde el punto de vista social, desde el punto de vista del reconocimiento de otro, de las posibilidades materiales a las que pudieron acceder, de las posibilidades de acceso a la locomoción colectiva, a los medios, al consumo, sus tradiciones, sus ritos y las fiestas, cómo se ha perdido esa vida de barrio, cómo la reconstruimos porque es necesario, que además son problemas que afectan a la sociedad chilena en general, pero ellos mirándose en lo que han hecho otras veces, pueden volver a reencontrarse como vecinos, por ejemplo.
¿Qué alianzas contempla el proyecto y cuál es el valor de este vínculo?
En primera instancia, está el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos con quienes vamos a trabajar por varias razones. Primero que nada, porque tienen un acervo importante de documentación sobre la dictadura, pero también porque tienen un saber hacer, a propósito de la recopilación de testimonios orales, porque ellos han trabajado en eso y al mismo tiempo las entrevistas que nosotros podamos realizar, la idea es que queden alojadas en el museo para conocimiento de cualquiera que visite ese archivo y que lo pueda consultar en línea.
Además, el propio MEMCH, el Movimiento Pro-Emancipación de las Mujeres de Chile, que surge en 1935, se acaba a fines de los 40, luego renace en 1983 y existe hasta el día de hoy, y tienen su propio archivo.
También el Archivo Nacional ha hecho una tarea super importante y también nos va a ser super útil y esperamos después dejar cosas a disposición de ellas. Digo “a ellas” porque algo importante que ha hecho el Archivo Nacional es rescatar archivos de mujeres de distintas épocas, cosa que no había un trabajo dirigido hasta hace unos pocos años para rescatar esas voces y visibilizar los archivos de las mujeres especialmente en el siglo XX.
¿Cuáles son las siguientes etapas del proyecto?
Nos hemos juntado con todo el equipo más las mujeres de la junta de vecinos. Después hicimos una primera reconstrucción de esta historia, de los pobladores, las pobladoras, entenderlos como sujetos históricos y cómo vamos a trabajar con los testimonios orales para que todo el equipo y la junta de vecinos nos va a ayudar a liderar la convocatoria para que la gente quiera darnos testimonios.
Lo que se viene es revisar los archivos escritos, o de fotografía. Ya hay gente que está trabajando en eso, y la próxima etapa, a corto plazo, es empezar a recoger estos testimonios, y por eso es súper importante socializar dentro de la población que estamos recogiendo testimonios para que la gente se entusiasme a contar sus recuerdos.
Nosotros vamos a ir a escuchar a las y los pobladores de la MEMCH, y tenemos altas expectativas de recopilar un material muy bonito, muy interesante y que seguramente nos va a dar muchas sorpresas también, porque como no hay tantos estudios, a lo mejor nos vamos a encontrar con cosas de las que nadie ha dejado registro todavía, pero que son súper importantes.
¿El proyecto contempla un producto final?
Sí. Nosotros tenemos el producto más importante del proyecto, que es la publicación de un libro con la historia del MEMCH. Las pobladoras lo saben y eso les parece maravilloso, o sea, están muy entusiasmadas con eso y les parece una dignificación de sus vidas, un reconocimiento.
En el caso de las dirigentes, lo que ha sido la labor como dirigencias vecinales, tener una vida más digna, pelear por el agua potable. Y son peleas todavía actuales. Todo eso para ellas es una herramienta útil, pero no solo para tener un libro encima de la mesa, sino que les parece importante revivir la organización, y para poder dar las peleas que hoy día tienen con respecto a ciertas necesidades y problemas de la comunidad.
¿Por qué la Universidad tiene que seguir haciendo extensión y financiar estos proyectos?
Sino, ¿quién lo hace? ¿A quién más le importa? Y sin embargo, digo, a quién más le importa financiarlo porque finalmente ¿Cómo no va a ser importante que las diferentes voces de la nación estén visibilizadas y expresadas?, y en una materialidad para conocimiento de otros, que de otra manera no van a conocer ni nunca van a tener acceso, tal vez a ver a personas que son diferentes que son de otro barrio, o también se pueden reconocer en esa historia.
¿Qué caracteriza al Fondo Valentín Letelier de otros fondos?
Lo que lo diferencia es que es un fondo muchísimo más democrático en la media que los equipos no se conforman solo por especialistas, tienen un impacto real en la comunidad más allá del conocimiento.
Tú puedes pasar tu vida sin vincularte con nadie diferente a ti. Y eso es grave porque crees que el mundo es solo como tú lo vives. El rol de la escuela pública, de la universidad pública es que reúne a personas de distinto origen. Pero además, nuestro interés tanto académico como social es trabajar en conjunto con esa diversidad. Creo que el Fondo Valentín Letelier toma muy bien este aspecto porque tiene que ver con la composición de los equipos y con la necesidad de ir a los territorios.
Asimismo, hay algo que no hemos hablado todavía en esta entrevista y que tiene que ver con la interdisciplinaridad, el fomentar que sean equipos de distintas disciplinas o de distintos ámbitos, eso también es importante. A veces, eso cuesta en la academia porque estamos formateados para defender cada cual su parcela disciplinar, pero, en realidad, en el mundo se trabaja cada vez más en equipos colaborativos, porque es evidente la necesidad de mirar los problemas de una manera cada vez más compleja porque los problemas son muy complejos. Esa parte que recoge el Fondo es muy importante.



