El Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile fue el escenario donde profesores, estudiantes y la comunidad universitaria se reunieron para dar inicio al año académico 2026.
Este año, el invitado y orador principal fue el célebre filósofo del Derecho, jurista y profesor emérito de la Universidad de Alicante, Manuel Atienza Rodríguez. Y en la testera lo acompañaron la Subdirectora de la Escuela de Pregrado, profesora Melissa Lineros San Martín; el Vicedecano de la Facultad de Derecho, profesor Francisco Soto Barrientos; el Decano de la Facultad de Derecho, profesor Pablo Ruiz-Tagle Vial y el Director de la Escuela de Pregrado, profesor Miguel González Lemus. Como presentadora estuvo la profesora Carolina Flores Barros.

El autor de “Las razones del derecho” (1991) y “Tras la justicia” (1993), entre otras obras, se desplegó como un verdadero “rockstar” del Derecho ante numerosos estudiantes —y varios académicos— que repletaron el auditorio e hicieron filas para obtener una firma en sus libros.
El catedrático nació en Oviedo (1951). Estudió Derecho en la Universidad de su ciudad natal y se doctoró con una tesis sobre la filosofía del derecho en Argentina, lo que evidencia su temprano interés por la producción jurídica de este lado del mundo.
Una vez iniciada la ceremonia, fue el decano Pablo Ruiz-Tagle quien presentó al profesor español.

Destacó la labor desarrollada en el Departamento de Filosofía del Derecho de la Universidad de Alicante, hoy uno de los centros de filosofía jurídica más importantes en lengua castellana. Desde 1984, dirige la revista Doxa, una prestigiosa e influyente publicación anual, y ha impulsado un programa de magíster reconocido internacionalmente.
“Manuel Atienza es también un organizador eficaz de actividades académicas y un facilitador vigoroso de la comunicación entre especialistas de distintas culturas filosófico-jurídicas y políticas. Su contribución al desarrollo internacional de la filosofía del Derecho destaca por su participación en la Asociación Mundial de Filosofía Jurídica y Social, así como por fomentar el diálogo y la cooperación entre filósofos de Europa y América”, señaló Ruiz-Tagle.

El decano también aludió a su amplia y variada obra:
“Para la filosofía del derecho de las últimas décadas, la obra de Manuel Atienza es de referencia obligada. Sus textos forman parte de la bibliografía de los cursos de pregrado y posgrado de nuestra Facultad. En su impresionante “Curso de argumentación jurídica”, de más de 800 páginas, presenta una teoría unificada de la argumentación jurídica desde tres perspectivas: formal (lógica), material y pragmática, abordando preguntas fundamentales de la práctica jurídica: cómo analizar una argumentación, cómo evaluarla y cómo argumentar”.
“Manuel Atienza es, además, un amigo personal, a quien conocí en esa patria de la amistad que denominé ‘Ernestolandia’, creada por el gran profesor Ernesto Garzón Valdés. Es también un amigo de nuestra Facultad, de nuestra Universidad y de nuestro país. Ha visitado Chile en ocasiones anteriores y, en esta oportunidad, ha viajado exclusivamente para esta actividad”, añadió el decano.
Crisis de los fines y los valores de la Ilustración

El profesor Manuel Atienza Rodríguez inició su intervención comentando que había conocido el Memorial Andrés Bello —recientemente inaugurado- — y que le habían llamado la atención las palabras grabadas en uno de sus bloques: “La libertad, como contrapuesta, por una parte, a la docilidad servil que lo recibe todo sin examen, y, por otra, a la desarreglada licencia que se rebela contra la autoridad de la razón…”.
“De alguna manera, mi conferencia se inspiró en lo que decía Bello. Lo que, por otro lado, es una plasmación del famoso Sapere aude de Kant: ‘atrévete a pensar, atrévete a saber’”, señaló.
A continuación, sostuvo que los derechos de la naturaleza son un síntoma de la desorientación de nuestra época. “Una crisis de los fines, como dijo José Ortega y Gasset en “La deshumanización del arte”. Cuando la gente no sabía qué desear, simplemente se dejaba llevar por los fines de otros. En buena medida, eso es lo que está ocurriendo hoy”, argumentó.

Luego centró su exposición en los derechos humanos:
“Los derechos humanos son una ideología relativamente reciente que ha servido como orientación política y vital para muchas personas. Sin embargo, podríamos estar entrando en un momento en que esa orientación comienza a debilitarse. La discusión de las últimas décadas ha girado en torno a establecer sus límites: cuáles son los derechos humanos y cómo fundamentarlos. Naturalmente, eso implica una teoría moral”.
En ese contexto, señaló la emergencia de un paradigma ecocentrista frente al tradicional antropocentrismo, vinculándolo con la idea de reconocer derechos a la naturaleza.
Para ejemplificar, citó la norma española, Ley 2022 sobre el Mar Menor, surgida de una iniciativa popular respaldada por 600 mil firmas y aprobada por amplia mayoría.
“Se sostuvo que ese enclave dejaba de ser un objeto para pasar a ser un sujeto de derecho”, explicó.
Atienza expuso algunos de los argumentos habituales en favor de los derechos de la naturaleza. El primero, dijo, es el de la ficción jurídica: si la personalidad jurídica es una construcción, ¿por qué no ampliarla?
“Me parece un muy mal argumento. Las normas jurídicas regulan el comportamiento humano, pero la naturaleza no tiene comportamiento en ese sentido. No podemos imputar acciones al Mar Menor”, sostuvo.

También cuestionó la idea de que reconocer derechos a la naturaleza sea la mejor forma de protegerla:
“Si se eliminara todo lo relativo a la personalidad jurídica de la naturaleza, la ley no cambiaría sustancialmente. Hay un efecto simbólico, algo parecido a un placebo en medicina”, afirmó.
Frente al argumento de que la situación del Mar Menor ha mejorado, fue enfático: “Eso es una forma de pensamiento mágico, una falacia”.
Con un tono provocador, preguntó al público: “¿No les parece que los derechos de la naturaleza tienen algo de Walt Disney, donde ríos y árboles sienten y se quejan?”.

A su juicio, este fenómeno refleja una profunda desorientación, aunque advirtió que combatir los síntomas requiere abordar sus causas.
“Lo más importante que necesitamos en el mundo es igualdad. En un contexto de enormes desigualdades, especialmente económicas, es imposible aspirar a una sociedad verdaderamente civilizada”, afirmó.
Antes de cerrar, hizo referencia a Hannah Arendt y a la necesidad de compartir un mundo común: “De lo contrario, es imposible que funcione la democracia y que exista una vida civilizada”.
Finalmente, concluyó:
“Los derechos de la naturaleza son un atentado contra el sentido común. Debemos seguir defendiendo los valores de la Ilustración y de la ética humanista. Esto no significa que los únicos valiosos seamos los seres humanos, pero sí que, por ahora, debemos partir desde esa tradición, cuyos principios han sido establecidos hace mucho tiempo”.
Acá puedes ver la inauguración del año académico 2026 y la conferencia completa del profesor Manuel Atienza.