Proyecto obtuvo el puntaje máximo en su evaluación para su financiamiento

Mediateca del Departamento de Sonido impulsa modernización inédita para preservación sonora y audiovisual

Mediateca impulsa modernización para preservación sonora y audiovisual

La Mediateca del Departamento de Sonido de la Facultad de Artes se adjudicó el Fondo del Patrimonio Cultural 2025 en la Línea de Intervención y Salvaguardia, obteniendo el puntaje máximo en su evaluación. El proyecto, titulado “Fortalecimiento de capacidades para la preservación y acceso del patrimonio sonoro y audiovisual en la Mediateca del Departamento de Sonido”, fue uno de los 23 seleccionados a nivel nacional, destacando como la única iniciativa con calificación perfecta.

La propuesta contempla la adquisición de equipamiento especializado de última generación, orientado a la digitalización, restauración y conservación de archivos en múltiples formatos. “Contempla plataformas digitales de procesamiento de señal, licencias que permiten hacer restauración audiovisual, que no teníamos o no estaban actualizadas”, explica la académica y responsable del proyecto, Carla Badani. A esto se suman computadores de alto rendimiento, sistemas de almacenamiento de gran capacidad (como servidores NAS) y equipos de reproducción de soportes analógicos hoy obsoletos (como cintas U-matic, Hi8 o casetes).

La implementación de este equipamiento permitirá recuperar materiales que hasta ahora no había sido posible acceder. “Además, la conservación, que es lo que nunca hemos hecho, que es, por ejemplo, hacer procesos de limpieza, de observar vía microscopio el daño que tiene un determinado material. Y también digitalizar documentos como carátulas, cartas, fotografías, porque a veces la gente dona grabaciones y vienen con otros documentos que apoyan la parte histórica de la grabación: de dónde procede, cuándo se hizo, qué sé yo”.

Por otro lado, para Francisco Miranda, encargado histórico de la Mediateca, este avance marca un punto de inflexión: “la Mediateca deja de ser solo un lugar de acopio para convertirse en un laboratorio de digitalización y conservación”. En esa línea, enfatiza que “ya no solo ‘guardamos’ el material, ahora tenemos la capacidad técnica de intervenirlo científicamente”, lo que permitirá frenar el deterioro de soportes altamente frágiles y asegurar su preservación en el tiempo.

Formación de estudiantes

Uno de los hitos más relevantes del proyecto es la creación de un laboratorio de restauración audiovisual, un espacio inédito dentro del Departamento de Sonido que impactará directamente en la formación de estudiantes. “Se abrió toda una ventana gigante”, afirma Badani. “Puede haber alumnos que se formen en esta área, realizando prácticas profesionales o memorias de titulación”.

Este nuevo escenario también dialoga con la vocación académica de la Mediateca. “Somos los custodios de la memoria viva y académica de la música en Chile”, señala Miranda. “Nuestra colección nace de las aulas, de los escenarios de la Facultad y de la investigación docente”. En ese sentido, el archivo no solo resguarda obras, sino también procesos formativos, registros de exámenes, clases magistrales y materiales únicos que documentan la historia reciente de la creación sonora en el país.

Patrimonio desde la Facultad de Artes

En el plano institucional, la iniciativa contribuye a posicionar a la Universidad de Chile como un referente nacional en la materia. El proyecto contempla, además, el trabajo conjunto con el Sistema de Servicios de Información y Bibliotecas (SISIB), lo que permitirá avanzar en la accesibilidad digital de colecciones ya existentes. “En primera instancia, tener la accesibilidad controlada del material a la comunidad universitaria y, luego, a la comunidad internacional que va a tener la posibilidad de revisar segmentos de audio, la descripción del material, el documento físico a lo mejor, la fotografía”, proyecta la académica Badani. 

Más allá de lo técnico, el impacto del proyecto se sitúa en una dimensión cultural profunda: la preservación de la memoria sonora. La Mediateca alberga registros únicos de la actividad musical y académica de la Universidad, incluyendo obras de compositores, archivos de música tradicional chilena y trabajos de generaciones de estudiantes.

“Yo creo que el impacto es la memoria sonora”, sostiene la encargada del proyecto. “La memoria construida en la Universidad de Chile sobre la actividad musical y sonora… que de otra manera se perdería”.

En esa misma línea, Miranda subraya el carácter irrepetible de este acervo: “poseemos cintas maestras y registros que no existen en ninguna otra parte del mundo. Somos un archivo de piezas únicas”. Por ello, advierte que el desafío no es solo técnico, sino también cultural: activar el archivo, hacerlo visible y significativo.

“Nuestra misión va más allá del resguardo técnico; se trata de salvar la identidad sonora de nuestra facultad y del país”, afirma. Y agrega una idea que resume el espíritu del proyecto: “un archivo que no se conoce es un tesoro que permanece en silencio”.

Una mirada desde el patrimonio audiovisual

Desde una perspectiva externa, la Cineteca Universidad de Chile (el archivo cinematográfico público más antiguo del país) aporta una reflexión que amplía el alcance de esta iniciativa. Para Francisca Galaz, encargada de Documentación y Archivo, el fortalecimiento tecnológico es una condición indispensable para la preservación efectiva de estos materiales.

“Contar con equipamiento especializado es fundamental cuando se trabaja con archivos en formatos obsoletos, porque no se trata solo de ‘reproducir’ esos materiales, sino de hacerlo en condiciones controladas que permitan resguardar su integridad y recuperar la mayor cantidad de información posible”, señala. En ese sentido, advierte que muchos soportes “están en riesgo de deterioro constante e irreversible, y sin la tecnología adecuada simplemente dejan de ser accesibles”, subrayando además que estos procesos requieren no solo equipamiento, sino también conocimiento técnico y criterios archivísticos.

Desde esta perspectiva, iniciativas como la de la Mediateca no solo inciden en el ámbito técnico, sino también en la construcción de memoria cultural. “Tienen un impacto directo en la memoria cultural, porque permiten no solo preservar materiales, sino también reactivar su circulación y uso. Un archivo que no puede ser consultado o reinterpretado queda, en la práctica, fuera de la memoria colectiva. En cambio, cuando estos materiales se recuperan y se ponen en acceso, vuelven a dialogar con el presente y a generar nuevos sentidos”, explica.

Finalmente, Galaz releva el rol estratégico de las universidades públicas en este campo: “no solo resguardan patrimonio, sino que también producen conocimiento y forman profesionales. Desde ahí, pueden articular investigación, preservación y acceso con una perspectiva crítica y de largo plazo, que no siempre está presente en otros espacios. Además, tienen la responsabilidad de trabajar con criterios de bien público, asegurando que estos materiales no queden restringidos, sino que aporten efectivamente a la construcción de una memoria cultural más amplia y diversa”, comenta.

Con esta adjudicación, la Facultad de Artes reafirma su compromiso con la preservación del patrimonio cultural, proyectando la Mediateca como un espacio vivo, donde tecnología, formación y memoria convergen para resguardar el acervo sonoro del país.