En una jornada marcada por la reflexión democrática y el compromiso institucional, el viernes 17 de abril, el Aula Magna doctor Gabriel Gasic de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile (FMUCH) fue escenario de un encuentro crucial entre quienes aspiran a liderar la rectoría. El evento, organizado de manera conjunta por la Escuela de Salud Pública (ESP), el Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) y el Hospital Clínico de la Universidad de Chile (HCUCH), permitió a la comunidad académica, estudiantil y funcionaria conocer de primera mano las visiones estratégicas que marcarán el rumbo de la principal universidad estatal del país durante los próximos cuatro años.
La actividad fue moderada por los profesores Lorena Rodríguez, directora de la ESP, y Jonás Chnaiderman, académico del ICBM. Además, contó con un equipo encargado de sistematizar las preguntas recibidas desde el público para asegurar un diálogo lo más representativo posible, integrado por el doctor Emilio Herrera, director del ICBM; los profesores Marinella Mazzei y Patricio Tonelli, académicos de la ESP; el doctor Mauricio Ruiz, del Hospital Clínico de la Universidad de Chile (HCUCH); y la profesora Mercedes López, académica del ICBM.
Visión y propuestas
Durante el bloque inicial de presentaciones, cada candidato dispuso de 3 minutos para relevar los elementos clave de su programa. En ese contexto, el decano de la Facultad de Derecho y actual candidato a la rectoría, profesor Pablo Ruiz-Tagle, abrió su presentación valorando el encuentro y destacando la excelencia de la universidad. En su propuesta, planteó “alejarnos de la lógica de continuismo” y centrar “todos los recursos de la universidad en mejorar las condiciones de los profesores de a pie, aquellos que hacen docencia e investigación”. Además, afirmó que “hay que revisar los gastos a nivel central” y se comprometió a ser “un abogado que va a defender el hospital y la Facultad de Medicina”.
Continuando con las presentaciones, la profesora Alejandra Mizala, académica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM), exprorrectora de la Universidad de Chile y actual candidata a la rectoría, planteó una visión centrada en una universidad “más articulada, con mayor impacto público y con mayor capacidad para responder a los desafíos actuales” como la inteligencia artificial y los cambios demográficos. En esa línea, propuso “avanzar hacia trayectorias formativas más flexibles e interdisciplinarias”, fortalecer investigación e innovación, “integrar las funciones académicas y docentes con la vinculación con el medio” y “desatar los nudos burocráticos” para avanzar hacia la sostenibilidad financiera.
Por su parte, el decano de la FCFM y candidato a la rectoría, profesor Francisco Martínez, subrayó la urgencia de impulsar una transformación institucional acorde a los cambios sociales: “No podemos pensar que, si seguimos haciendo lo mismo, vamos a liderar exitosamente los cambios del país”, afirmó, llamando a comenzar una “transformación estratégica”. Su propuesta plantea cuatro ejes de desarrollo: “Crecer en inversión para tener mayor autonomía”; expandir matrícula y educación continua —“un espacio por conquistar”—, fortalecer la investigación vinculada con el medio y avanzar en la desburocratización institucional.
En tanto, el académico de las facultades de Medicina y Ciencias Químicas y Farmacéuticas (FCQyF), profesor Sergio Lavandero sostuvo que “es momento de dejar de administrar y pasar a la acción”, advirtiendo brechas internas y desigualdades. Al respecto, planteó “dejar atrás el continuismo para dar paso a una conducción estratégica” centrada en las personas, de la mano de un equipo diverso de especialistas, para evitar que la universidad “se convierta en una trinchera política”, además de abordar sus problemas estructurales.
Innovación y gestión universitaria
Durante el encuentro, los cuatro candidatos plantearon diferentes diagnósticos y propuestas para abordar la pregunta sobre cómo reducir la carga burocrática y mejorar la gestión y la innovación en la Universidad de Chile.
La profesora Mizala propuso abordar el problema en dos niveles. A nivel externo, cuestionó el marco regulatorio que “implica altos costos asociados al sistema de compras públicas”, proponiendo avanzar hacia un marco regulatorio propio para las universidades estatales, con mayor flexibilidad. A nivel interno, planteó eliminar duplicidades y usar información existente para “reducir tiempos administrativos y liberar tiempo para que los académicos se dediquen a la docencia, investigación e innovación”.
El profesor Lavandero, en sintonía con la necesidad de modernización, planteó que la innovación en la gestión es un requisito para la competitividad. “La universidad, para ser competitiva, requiere innovación en la gestión, transitando del diagnóstico a la acción. Debemos pasar del discurso a la ejecución concreta para resolver los problemas administrativos que nos gravan”.
Por su parte, el profesor Martínez señaló que “hay absoluto acuerdo en que este es un tema fundamental para la universidad”, advirtiendo que la burocracia genera un sobrecosto cercano al 30%” y propuso “crear un grupo especializado que reduzca tiempos e incorpore tecnología. Esto significa esfuerzo e inversión, pero que será altamente rentable”. Además, planteó cambiar el estatuto, señalando que “hoy se nos trata como ministerio, pero necesitamos un diseño acorde a una universidad estatal moderna”.
Respondiendo a la pregunta, el profesor Ruiz-Tagle sostuvo que “debemos dejar de esperar financiamiento del Estado” y avanzar en apropiabilidad de la investigación. En ese contexto, criticó la burocracia proponiendo “un solo formulario de calificación y evaluación” y afirmó que “mucha de esta burocracia la inventamos nosotros mismos”, planteando además mejorar la gestión y pagar las horas trabajadas de forma justa.
Relación con el Estado y financiamiento
En este bloque, los candidatos plantearon sus posturas respecto de la relación de la Universidad de Chile con el Estado, el trato preferente para las universidades estatales, y la irrupción de nuevas universidades en el mercado.
Sobre esta temática, el profesor Francisco Martínez, mencionó que, si bien “la Ley de universidades estatales tiene muchas cosas que nos benefician”, es necesario “fortalecer el financiamiento mediante crecimiento institucional”. En ese sentido, afirmó que la educación continua es “un espacio inmenso por colonizar” y sostuvo que este desarrollo permitirá “lograr una autonomía real para mejorar decisiones y remuneraciones”.
Por su parte, el profesor Pablo Ruiz-Tagle afirmó que “la Universidad de Chile debe tener una voz propia y distinguir sus intereses del resto de las universidades estatales”. Sobre el financiamiento, propuso “construir alianzas internacionales” y “dejar la lógica de la quejumbre” que hace que la U. de Chile dependa del Ministerio de Educación, para proyectar una universidad de excelencia.
Asimismo, el profesor Sergio Lavandero planteó que la universidad debe primero “controlar y transparentar sus gastos” y optimizar el financiamiento interno, incluyendo activos no utilizados. Además, advirtió que ciertos acuerdos con el Estado han perjudicado áreas como el HCUCH por lo cual es necesario “generar otras formas de negociación con el Estado” y afirmó que se debe “recuperar la confianza demostrando eficiencia” antes de solicitar más recursos.
Finalmente, la profesora Alejandra Mizala sostuvo que la actual “igualdad formal de financiamiento no reconoce el rol público” de las universidades estatales. Planteó insistir en mayores recursos junto con “liberar las amarras burocráticas”. Además, propuso fortalecer la comunicación estratégica para “mostrar el impacto real de la universidad en el país y así justificar un trato preferencial”.
Autonomía universitaria
Al preguntarle a los candidatos sobre qué entienden por autonomía universitaria, el profesor Sergio Lavandero la definió como “la libertad de cátedra y de pensamiento”, pero advirtió que hoy “está en riesgo” por la falta de convivencia respetuosa y el temor a expresar ideas. “La universidad no puede ser patrimonio de un solo grupo”, afirmó, cuestionando además la escasa autonomía en investigación por falta de financiamiento.
El profesor Francisco Martínez sostuvo que la autonomía debe analizarse en tres dimensiones: académica, administrativa y financiera. “La autonomía académica es el gran beneficio que debemos proteger”, señaló, pero advirtió que la autonomía administrativa “es más bien un discurso” ya que la universidad depende fuertemente de la estructura y estatutos dictados por el Estado. Además, señaló que “existe dependencia financiera del Estado”, razón por la que propuso generar recursos propios: “Debemos crecer para tener autonomía real y tomar decisiones”.
Respondiendo la misma pregunta, el profesor Pablo Ruiz-Tagle vinculó la autonomía con la libertad, señalando que “hemos disminuido nuestro índice de libertad” en los últimos años. Criticó la “universidad militante”, donde algunos académicos se sienten excluidos, y afirmó que “debemos recuperar un ambiente donde se puedan decir las cosas libremente” y diferenciar la voz institucional.
Por su parte, la profesora Alejandra Mizala planteó que “la autonomía es una responsabilidad frente al país, no un privilegio”. Propuso fortalecer capacidades institucionales, impulsar cambios normativos y defender la libertad académica. Además, advirtió que “la dependencia de fondos externos limita la autonomía”, destacando la necesidad de avanzar hacia una sostenibilidad financiera de largo plazo.
Carga docente de académicos y académicas
En este último bloque, se les preguntó a los candidatos sobre sus propuestas para equilibrar la carga académico-asistencial de los profesionales de la FMUCH y el HCUCH, sin mermar la calidad y el bienestar de la comunidad.
Al respecto, el profesor Ruiz-Tagle reconoció que le falta información detallada sobre el Hospital Clínico, pero se comprometió a revisar su marco legal y financiamiento. Como medida concreta, propuso “una persona, un voto” para quienes tienen jornadas parciales, señalando que esto les permitiría “influir realmente en las decisiones de la universidad”.
Por otro lado, el profesor Martínez afirmó que “no se puede aplicar una regla única” debido a la diversidad de realidades, destacando que la docencia clínica “es una especialidad muy distinta”. Propuso “ajustar los criterios de evaluación” para reconocer la docencia y avanzar hacia cargas “bajas y equitativas” que permitan también desarrollar investigación.
La profesora Mizala coincidió en que “debemos revisar las cargas docentes según cada unidad” y advirtió que “los formularios no reconocen el trabajo clínico-docente”. Propuso flexibilizarlos, “ajustar las horas de docencia” y ampliar la valoración académica, además de “fortalecer el apoyo en gestión y usar más tecnología” para reducir la sobrecarga.
Finalmente, el profesor Lavandero criticó que estos temas “solo importen en elecciones” y no se aborden estructuralmente. Cuestionó propuestas como aumentar matrícula: “¿Realmente hay tiempo para eso?” preguntó. Asimismo, afirmó que no hay “recetas mágicas” y que las soluciones deben surgir de “escuchar a quienes hacen docencia todos los días y acordar como comunidad”.
El encuentro concluyó con una ronda de preguntas personalizadas para cada candidato, a partir de las inquietudes del público presente, y con las palabras de cierre del doctor Emilio Herrera, director del ICBM, quien agradeció la participación y destacó que “la cantidad de preguntas complejas refleja nuestras dificultades, pero también la voluntad de resolverlas”. Asimismo, señaló que “la pregunta central es quiénes queremos ser como institución” y llamó a resguardar “el diálogo, la seguridad y la libertad de pensamiento”, subrayando que la rectoría es “la brújula que guiará nuestro prestigio y convivencia”. Finalmente, instó a votar, afirmando que “la decisión debe nacer del convencimiento de elegir el mejor liderazgo”.