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Fernando Araya, cofundador de Tenpo: "Vi la oportunidad de contribuir al bienestar de la persona y de la sociedad a través de la economía"

Fernando Araya, egresado: "Vi la oportunidad de contribuir al bienestar"
Egresado de la FEN, Fernando Araya formó su resiliencia en su familia y durante sus estudios universitarios, esto le ayudó a concretar el primer neobanco del país.
Fernando Araya, egresado de la FEN, desarrolló resiliencia en su familia y durante sus estudios universitarios, lo que le ayudó a concretar el primer neobanco del país.
El trabajo en equipo y el compromiso con la innovación han sido claves en crear una empresa consciente, como lo es Tenpo.
El trabajo en equipo y el compromiso con la innovación han sido claves para crear una empresa consciente como Tenpo.

Fernando Araya ingresó a la Universidad de Chile en 1995 impulsado por una búsqueda que, con el tiempo, se transformaría en uno de los ejes de su trayectoria: ampliar su mirada del mundo. “Estudié en un colegio que me dio bastante amplitud… Y eso es algo que busqué en la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile, (FEN) y que sigo buscando en mi día a día. Para mí, tratar de tener miradas diversas, amplias, universales, creo que es algo que me enriquece”. Esa necesidad de diversidad no solo marcó su experiencia universitaria, sino también su forma de liderar equipos y construir proyectos.

Al comenzar la vida universitaria, sus expectativas estaban cruzadas por una aspiración de autonomía y sentido. “El anhelo número uno era empezar a construir de manera más autónoma mi futuro”. Pero junto con esa libertad emergió una pregunta más profunda: “El segundo deseo fue encontrar cuál era mi rumbo”. En ese proceso de búsqueda, la Facultad de Economía y Negocios (FEN) se transformó en un espacio de descubrimiento intelectual y personal. Uno de los hitos más relevantes fue su acercamiento a la economía como herramienta de transformación social. “De las cosas más satisfactorias de la FEN fue estudiar la vertical de economía… Economía y políticas públicas me empezaron a encantar”. Ese interés no era meramente académico: “Vi muy clara la oportunidad de contribuir al bienestar de la persona y de la sociedad a través de la economía”.

Sin embargo, ese camino no estuvo exento de dificultades. “Mi primer año en la universidad fue fatal… Yo era el típico alumno de buenas notas en el colegio, pero el primer año me fue pésimo. Fue un golpe de realismo para darme cuenta de que la universidad era otra cosa”. Esa experiencia fue clave para desarrollar una capacidad que más tarde sería fundamental en su vida profesional: “Formar la resiliencia fue algo valioso”.

Destaco a un profesor de álgebra. Fue muy duro, muy exigente, pero de una gran bondad. Si bien me ponía unos, siempre se ofreció a ayudarme. Nos sorprendió mucho, porque no solo lo hizo conmigo, todo mi grupo de estudios se sacaba unos. Y, obviamente, empezamos a 'agarrar mala' al profe, pero él se acercó a nosotros y nos dijo: 'Ustedes quieren mejorar, yo estoy dispuesto a ayudarlos'. Nunca se me va a olvidar”.

A medida que avanzaba en su formación, Fernando Araya comenzó a integrar distintas dimensiones del conocimiento. Aunque inicialmente se inclinó por la economía, en los últimos años tomó una decisión clave y se decidió por la administración. “Porque visualicé una capacidad más concreta, más pragmática de poder ejecutar lo que yo quería crear”.

De hecho, es en esa combinación donde reconoce uno de los principales aportes de la Universidad de Chile a su desarrollo como emprendedor. “Pude, a través de la economía, rescatar las bases para emprender y ver que hay que arriesgarse. Porque si uno gestiona de buena manera y toma riesgos, puede tener un impacto muy significativo en mejorar la calidad de vida de la persona”.

La resiliencia que aprendió en su familia de origen y en la Universidad de Chile lo ayudó especialmente a superar dificultades con Tenpo, una innovación nacida justo antes del estallido social y de la pandemia de COVID-19. Para seguir adelante, lo motivó su familia: “Quisiera entregar a mis tres hijos un ejemplo de que las cosas, por difíciles que sean, hay que enfrentarlas y sacarlas adelante”. También lo impulsó su equipo, al que define como “mi otro hijo”, con el que asumió el compromiso de empujar esta nueva idea de negocio como una manera de retribuir la confianza de sus colaboradores en el proyecto.

El trabajo en equipo y la formación en liderazgo fueron también parte fundamental de su paso por la FEN. Recuerda que “había muchos espacios de trabajo en equipo”. Esa experiencia le permitió descubrir su propio estilo: “Por naturaleza, me gusta más organizar, orquestar”. Pero, sobre todo, comprender que el liderazgo es diverso: “El método de educación en la FEN fomenta distintos tipos de liderazgo. Unos orquestan, otros organizan, otros dan soporte con datos, etc.”.

Lógica colaborativa

Esa lógica colaborativa es hoy uno de los pilares de su gestión. “Las innovaciones no son mías, nacen de equipos”, declara. Al preguntarle por el proceso que hay detrás de generar algo nuevo, dice, convencido: “Es fascinante. Cuando estamos en el proceso de innovación, que tiene varias etapas y que empieza con la ideación, lo primero que haces es ver la capacidad que algunas personas tienen más desarrollada: conectar dos cosas que no son tan obvias y enfocarlas en una solución que resuelve una necesidad relevante para la gente. Eso es muy satisfactorio y muy movilizador. Se contagia y reenergiza”. Agrega que “innovar consume muchísima energía al ser humano y la forma de recargar es precisamente innovando, es simbiótico y, por lo tanto, te permite seguir avanzando”.

Todo este desarrollo no sería posible sin la confianza de los inversores. ¿Cómo se logra? “Con resultados”, responde. A sus accionistas les importan no solo los resultados económicos, sino también cómo los materializan, explica. “Y la confianza se construye día a día”.

- ¿En qué etapa está Tenpo?

Estamos en la etapa de entrar en operación como un banco 100 % digital, un neobanco. Durante el segundo semestre vamos a entrar en producción. Nos otorgaron la licencia recién en enero de este año, y necesitamos hacer una serie de interconexiones con varias instituciones, entre ellas el Banco Central, que no son posibles de hacer antes de la licencia. Eso toma tiempo. Hay que hacer esa integración y hay que hacer todas esas pruebas. Y mientras hacemos esa configuración tecnológica, estamos invitando a nuestros actuales clientes a que acepten que los evolucionemos a una experiencia de banco, que hemos preparado para que sea mejor. Y los clientes están aceptando esas condiciones desde la misma aplicación.

Empresa consciente

El vínculo entre su formación universitaria y el propósito de Tenpo es explícito. “El crédito es un elemento demasiado importante para la economía y eso lo aprendí en la FEN. No hay una economía de país que pueda generar riqueza sin crédito”. A partir de ese aprendizaje, ha impulsado un modelo que busca ampliar el acceso al sistema financiero formal. “Nuestro propósito de inclusión financiera significa que queremos ser un banco que entregue productos financieros a la mayoría de la población chilena que hoy día no tiene posibilidad de acceder a este tipo de productos formales”. Añade: “Hay cerca de 8 millones de personas adultas que tienen serias dificultades o no tienen acceso al crédito formal. A pesar de eso, muchas tienen créditos, pero del mercado informal. En Chile, un ejemplo es el prestamista usurero. Pero la mayor preocupación es que el crecimiento del crédito informal ha sido exponencial en los últimos años y ha venido del crimen organizado, que es el crédito gota a gota. Y a eso tenemos que contraatacar con todo, porque una cosa es que te cobren una tasa alta, porque tu riesgo es alto, pero otra cosa es que te digan que, si no pagas, vas a tener una consecuencia más grave”.

Para Araya, ese propósito no es un eslogan, sino un principio estructural. “Tenpo es una empresa consciente, es decir, que su modelo de negocio está construido a partir del propósito. El propósito no está escrito solo en la muralla, sino que se traduce en tu modelo. En nuestro caso, se traduce incluso en nuestro diseño de arquitectura tecnológica. Además, la estadística dice que las empresas conscientes son muchísimo más rentables que las empresas que no son conscientes. Así que ya hay literatura que avala nuestro modelo”.