Investigación de la Universidad de Chile desarrolló innovador lípido bioactivo con potencial en salud metabólica

Uchile desarrolla lípido bioactivo con potencial en salud metabólica

Un innovador avance en el campo de la nutrición y la bioquímica aplicada fue desarrollado por la profesora Alicia Rodríguez Melis, académica del Departamento de Ciencia de los Alimentos y Tecnología Química de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile.

Se trató del proyecto Fondecyt Regular 1221633, titulado “Síntesis y caracterización de nuevo lípido antioxidante estructurado con EPA/DHA a partir de aceites de trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) y aceite de semilla de maqui prensado en frío (Aristotelia chilensis) en CO2 supercrítico. Efecto sobre la respuesta antiinflamatoria en un modelo de obesidad”, que apuntó a generar compuestos con aplicaciones en salud metabólica.

Valorización de recursos y tecnología verde

La investigación se centró en la síntesis de un lípido bioactivo estructurado a partir de ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA), combinados con antioxidantes naturales provenientes del aceite de semi

lla de maqui, utilizando tecnología de CO₂ supercrítico.

“El objetivo central fue sintetizar un nuevo lípido bioactivo antioxidante estructurado con omega-3 y compuestos antioxidantes naturales, utilizando biocatálisis enzimática en fluidos supercríticos, una tecnología limpia y sustentable”, explicó la profesora Rodríguez.

El proyecto se enmarcó en una línea de investigación consolidada en la valorización de coproductos de la industria salmonicultura, particularmente de la trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss), junto con recursos vegetales nativos como el maqui (Aristotelia chilensis).

“Transformamos recortes de bajo valor comercial en ingredientes de alto valor nutricional, contribuyendo a un modelo de economía circular y sostenibilidad”, agregó la académica.

Resultados prometedores en modelos de obesidad

El nuevo lípido bioactivo optimizado (OBL) fue evaluado en modelos murinos de obesidad, evidenciando efectos específicos en parámetros metabólicos.

“Observamos una reducción de marcadores de daño hepático, una mejor respuesta a la glucosa y un aumento en la capacidad antioxidante total en suero”, señaló Rodríguez.

Si bien los resultados fueron alentadores, la investigadora enfatizó que se trató de una prueba de concepto: “Este avance demostró que es posible diseñar lípidos con funciones biológicas específicas, pero aún se requiere investigación adicional antes de pensar en aplicaciones clínicas o comerciales”.

Colaboración interdisciplinaria e internacional

El proyecto destacó por su carácter interdisciplinario, integrando diversas áreas del conocimiento. Entre los co-investigadores nacionales se encontraron las y los académicos Nalda Romero Palacios, del Departamento de Ciencia de los Alimentos y Tecnología Química de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas; Alejandra Espinosa Escalona, del Departamento de Tecnología Médica de la Facultad de Medicina; Rodrigo Valenzuela Baez y María Elsa Pando San Martín, ambos del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina. Todos académicos de la Universidad de Chile, que con sus especialidades abarcaron áreas como Ciencia e Ingeniería en Alimentos, Tecnología Médica, Nutrición y Bioquímica, fortaleciendo el enfoque integral de la investigación.

A nivel internacional, sobresalió la colaboración con el investigador Santiago P. Aubourg, del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC), de España, con quien la académica mantuvo un vínculo científico de más de 20 años.

“Nuestra colaboración se fortaleció a través de proyectos conjuntos (CSIC/U Chile), participación en proyectos Fondecyt, pasantías y publicaciones científicas, integrando experticias complementarias en extracción, estabilidad y síntesis de lípidos”, destacó la académica.

Formación de estudiantes y generación de conocimiento

El desarrollo del proyecto también consideró la participación activa de estudiantes de pre y postgrado, quienes contribuyeron en distintas líneas de investigación. Entre ellos destacaron Benjamín Claria y Gretel Dovale-Rosabal, en postgrado, junto a las ingenieras en Alimentos Katherynne Mayorga, Melissa Tsuchida, Francisca Reinoso, Camila Sánchez, Evelyn Tapia, Jenifer Sáez y Dayana Apaza.

“Cada estudiante desarrolló un tema específico dentro del proyecto, lo que permitió su formación académica y la generación de publicaciones científicas”, comentó la académica.

Impacto científico y formación de capital humano

El proyecto fue reconocido por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) por su cumplimiento y resultados sobresalientes. Entre sus principales logros se contaron seis publicaciones científicas indexadas, participación en congresos nacionales e internacionales y la formación de estudiantes de pre y postgrado.

“Este trabajo no solo generó conocimiento, sino que también permitió la formación de nuevos profesionales e investigadores, lo que es fundamental para el desarrollo científico del país”, afirmó la académica.

Proyección en alimentos funcionales y nutrición especializada

En términos de aplicaciones, este tipo de lípidos estructurados podría contribuir al desarrollo de alimentos funcionales orientados a la salud hepática y al manejo de desórdenes metabólicos.

“Representó una base para diseñar ingredientes con efectos dirigidos, especialmente en nutrición especializada, aunque aún debíamos avanzar en estudios clínicos para validar su uso en humanos”, concluyó la investigadora.

Con estos avances, el proyecto no solo aportó nuevo conocimiento en el ámbito de la nutrición y la bioquímica, sino que también posicionó a la Universidad de Chile como un referente en el desarrollo de soluciones innovadoras basadas en ciencia, sostenibilidad y valorización de recursos naturales. Asimismo, abrió nuevas oportunidades para la investigación aplicada y el diseño de estrategias nutricionales orientadas a mejorar la salud metabólica, reafirmando el compromiso de la institución con la generación de conocimiento con impacto en la sociedad.

Este proyecto Fondecyt finalizó en 2025; sin embargo, la línea de investigación continúa activa.