Egresada en 1992, Marianne Küpfer Cauty recuerda su paso por la Universidad de Chile como una experiencia exigente, formativa e inolvidable. Su vida universitaria estuvo marcada no solo por el aprendizaje técnico, sinotambién por el compañerismo, la resiliencia y la capacidad de enfrentar contextos difíciles. Formó parte de una generación que vivió el impacto del terremoto de 1985, un periodo de cambios políticos y una escuela con limitaciones de infraestructura, elementos que, según su mirada, fortalecieron el carácter de quienes estudiaron en esa época.
Para ella, la formación recibida en Beauchef fue decisiva. La universidad le entregó conocimientos técnicos sólidos para comprender el comportamiento de las estructuras, las fuerzas que actúan sobre ellas, los materiales, la interacción con el suelo y la correcta aplicación de códigos y normas. Pero, además, le enseñó una forma de pensar: analizar problemas complejos, tomar decisiones responsables y actuar con criterio profesional.
Un aspecto especialmente relevante en su formación fue la dimensión ética de la ingeniería. Küpfer destaca que sus profesores transmitieron con claridad la importancia de hacer bien el trabajo, entendiendo que detrás de cada diseño estructural está en juego la seguridad de las personas que habitarán o utilizarán esas obras. Esa conciencia de responsabilidad ha acompañado toda su trayectoria profesional.
Durante su etapa universitaria, recuerda con especial aprecio a profesores como Eric Goles, Rodolfo Sarragoni, Tomás Guendelman, Alfonso Larraín, Eugenio Retamal, Ximena Vargas, Maximiliano Astroza y María Ofelia Moroni. De ellos destaca la pasión por enseñar, la cercanía con sus alumnos y la capacidad de transmitir no solo conocimientos, sino también una forma rigurosa y comprometida de ejercer la profesión.
La docencia también se convirtió en una parte importante de su propio camino. Antes incluso de titularse, comenzó a hacer clases en la Facultad de Economía y Negocios, donde dictó cursos de álgebra y cálculo. Más adelante, ya vinculada profesionalmente, fue auxiliar del curso de Proyecto de Hormigón Armado en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas. Con el tiempo heredó la cátedra y continuó enseñando hasta 2022, completando cercade tres décadas de labor docente.
A lo largo de su trayectoria, Küpfer ha participado en proyectos emblemáticos para Santiago y el país, entre los que destacan la Torre Telefónica, el complejo Costanera Center —incluida la Gran Torre—, el edificio Beauchef851, Territoria 3000, así como centros cívicos, edificios institucionales, clínicas y hospitales. No obstante, al referirse a su trabajo, pone especial énfasis en el valor de aquellos proyectos menos visibles, señalando que “también he diseñado proyectos habitacionales que no son famosos, ya sea una pequeña casa o un conjunto de viviendas sociales, sabiendo que lo que para mí era un trabajo más, sería el hogar de alguien y que por ello requería toda mi habilidad y dedicación”. De esta forma, resalta que, independientemente de la escala o reconocimiento de una obra, cada proyecto implica la misma responsabilidad y compromiso profesional.
Además de su trabajo en proyectos, ha tenido una activa participación gremial y técnica. Fue vicepresidenta de la Asociación Chilena de Ingeniería Antisísmica, participó en la organización del Congreso Mundial de Ingeniería Sísmica de 2017 y también integró el directorio de la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales. Asimismo, ha formado parte de comités técnicos y espacios de discusión normativa, contribuyendo al desarrollo de la ingeniería estructural chilena.
Al mirar los desafíos actuales de la profesión, Küpfer reconoce que la ingeniería estructural exige una actualización permanente. Las normativas cambian, las tecnologías avanzan y las exigencias del mercado son cada vez mayores. Hoy ya no basta con diseñar estructuras que no colapsen ante eventos extremos; también se espera que sean resilientes, funcionales y capaces de mantener continuidad operativa.
En esa línea, plantea que la formación técnica debe complementarse con habilidades de gestión, administración y comunicación, especialmente para quienes se desarrollan en el mundo privado o aspiran a liderar equipos y empresas. Aunque valora profundamente la base entregada por la universidad, reconoce que esas herramientas complementarias son cada vez más necesarias en la práctica profesional.
Como mensaje para las nuevas generaciones, invita a las y los estudiantes a aprovechar al máximo su paso por la universidad, escoger buenos profesores, buscar referentes de excelencia y mantener una actitud abierta frenteal aprendizaje. La ingeniería estructural sigue siendo una especialidad fundamental para el país, pero requiere compromiso, responsabilidad, humildad y disposición a aprender de otros.
Su trayectoria muestra una forma de ejercer la ingeniería donde el conocimiento técnico se une con la ética, la docencia y la vocación de servicio. Desde las aulas de Beauchef hasta el ejercicio profesional, Marianne Küpfer ha construido una carrera marcada por el rigor, la formación de nuevas generaciones y la convicción de que cada estructura diseñada tiene un impacto directo en la vida de las personas.