En el IEI se analiza propuesta Carney

En el IEI se analiza propuesta Carney
Carlos Ominami, José Miguel Insulza y Juan Gabriel Valdés, escuchan atentamente la exposición del profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), Maxwell Cameron.
Carlos Ominami, José Miguel Insulza y Juan Gabriel Valdés, escuchan atentamente la exposición del profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), Maxwell Cameron.
La iniciativa del IEI, Chile 21 y el FPPE despertó gran interés entre alumnos, políticos y académicos.
La iniciativa del IEI, Chile 21 y el FPPE despertó gran interés entre alumnos, políticos y académicos.

Un llamado a los países menos poderosos para que colaboren en un nuevo orden mundial, el cual exige un equilibrio más proactivo entre valores y realismo, fue el que propuso el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, en el marco de la Reunión Anual del Foro Económico Mundial 2026, realizado en Davos en enero pasado.

Para analizar los alcances de su propuesta y las reacciones que esta ha suscitado a nivel mundial, el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile junto a Chile 21 y al Foro Permanente de Política Exterior (FPPE), organizaron un conversatorio liderado por el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), Maxwell Cameron.

En la instancia, también participó el presidente de Chile 21 y del FPPE, Carlos Ominami; además de los ex ministros de Relaciones Exteriores de Chile, Juan Gabriel Valdés, y de México, Jorge Castañeda.  

Durante su intervención, el prof. Cameron destacó tres puntos del discurso de Carney. Primero, que nos encontramos en una etapa de ruptura, en que el sistema internacional se ve obligado a reaccionar.

“El segundo punto es que Estados Unidos ya no puede actuar como país hegemón que impone las reglas por las que debe regirse el sistema. Y tercero, debemos ser capaces de darnos cuenta que Estados Unidos está instrumentalizando la integración. Es decir, está utilizando su poder, obteniendo concesiones por medio de amenazas y coerción”, señaló el académico.

Asimismo, Cameron agregó que el actuar de Estados Unidos representa una amenaza para Canadá, pues se encuentran en un conflicto estructural con el vecino país.

En este sentido, “no podemos presumir que Estados Unidos nos va a tratar como un amigo y un aliado. Y eso conlleva, al menos, menos tres implicaciones muy importantes para Canadá. Primero, y tal como lo señaló Carney, no somos una gran potencia, pero tampoco somos débiles. Sin embargo, lo que antes eran nuestras fortalezas ahora son debilidades”.

A juicio de Cameron, es claro que su país tiene muchas cosas que Estados Unidos quiere, como petróleo, agua, minerales críticos, ubicación y activos estratégicos. “Pero ya no podemos asumir que esos recursos los podemos compartir para el beneficio mutuo”, añadió.

La segunda implicancia es que Estados Unidos querrá una relación que refleje las asimetrías del poder. “Evidentemente, desde hace mucho tiempo que asumimos que así  es. Un ejemplo es que en las negociaciones comerciales, es habitual que Washington nos diga: ‘ustedes van a tener acceso a nuestro mercado, que es el más grande del mundo y, a cambio, nos ofrece un pequeño mercado, por lo que debe endurecer la oferta con otras concesiones. Esto es normal. Pero lo que no es normal es que EE.UU. nos diga va a poner aranceles del 15% a todos los productos que vienen de Canadá, y que nosotros no podemos hacer lo mismo con lo que viene de Estados Unidos”, sentenció.

El tercer punto se refiere a una reducción de la vulnerabilidad canadiense. Al no poder seguir en un proceso de integración más profundo, debe actuar con cautela

“Es prudente evitar conflictos con Estados Unidos cuando sea posible; podemos aceptar la integración, siempre y cuando no nos haga más vulnerables, y tenemos que buscar otras opciones posibles. Para lograr eso, los países debemos estar unidos en la defensa de nuestra soberanía. Tenemos que utilizar el soft power en el exterior y movilizar nuestros recursos en casa”, señaló el académico de la Universidad Columbia Británica.

Respecto del multilateralismo en el hemisferio, Cameron no está seguro que sea el momento de abandonar la OEA, aunque esta postura sería interpretada como una protesta frente a Estados Unidos que no respeta los acuerdos, En este escenario las opciones que quedan a Canadá son: mantener el status quo; no alinearse con Estados Unidos, y buscar ser un socio constructivo.

“Creo que la tercera opción es la mejor. La idea es mantener una posición en la OEA, y buscar una agenda común dentro del mismo organismo, centrada en temas que tenemos en común con muchos países, como el respeto por los derechos humanos, especialmente de emigrantes; pobreza y desigualdad”, concluyó.

Comentarios

Los comentarios de esta exposición estuvieron a cargo del ex Ministro de RR.EE. de México, Jorge Castañeda, y de  Chile, Juan Gabriel Valdés.

Sobre la narrativa de Cameron, Castañeda concordó en  la asimetría de ambos países y explicó que Canadá se encuentra en una posición muy parecida a la de México, tanto por el tema del Tratado de Libre Comercio como por su posición fronteriza. Pero existe una gran salvedad respecto de Canadá, y es el tipo de Gobierno que ha mantenido desde la Segunda Guerra Mundial.

“Creo que Canadá debiera buscar la amistad y alianza con lo que llamo los like minded countries, es decir con naciones con valores, intereses estratégicos o ideologías políticas compartidas, que a menudo cooperan en temas como la democracia, los derechos humanos o el comercio. En América Latina podrían encontrar solo un par de países más o menos afines, sobre todo en temas relacionados con los derechos humanos, el cambio climático, defensa de la democracia, migración y drogas. Por su parte, con Europa encontraría mucha más afinidad y posibilidades de entendimiento”, afirmó el ex Canciller.

Por su parte el ex Ministro de Relaciones Exteriores de Chile y ex Embajador de nuestro país en Estados Unidos, Juan Gabriel Valdés, definió la propuesta de Carney como iluminadora y como una respuesta diplomática al tipo de actitud que está tomando Estados Unidos.

“Ahora la pregunta que cabe hacerse es si América Latina realmente puede servir como aliado y amigo. Claramente no todos los países tienen ese potencial. Entonces  surge la duda respecto de hasta qué punto la estrategia que sigue Canadá de buscar aliados en los países intermedios es la adecuada”, expresó.

Valdés recordó que Canadá ya había hecho lo propio en la década del ’90, donde intentó buscar un acuerdo primero con Chile, para que lográndolo pudiera exhibir este acuerdo ante el resto de América Latina y ante países mucho más poderosos, económica y políticamente.

“¿Pero qué podría poner sobre la mesa nuestra región a la hora de negociar? Bueno, Bolivia, Argentina y Chile, producen el 50 % del litio mundial. Pero resulta francamente imposible imaginar la creación de un cartel liderada por estos países en torno a la producción y exportación de este recurso natural. También es importante señalar que hay algunos países de la región que han llegado mucho más lejos en su entendimiento con China, y con Asia en general”, destacó.

Finalmente, Juan Gabriel Valdés definió como fundamental el hecho que, algún día, América Latina tenga una cara común. “Brasil es absolutamente decisivo para que América del Sur tenga una cara común. Brasil es indispensable, Por lo tanto, lo que Brasil haga en este terreno resulta algo importante, y ahí nos encontramos con el tercer obstáculo que tenemos frente a estos problemas: la incapacidad a largo plazo y la permanente volatilidad política que tienen los países de la región, y ello se da tanto en gobiernos de izquierda como en los de derecha”, concluyó.