Patrimonio vivo

Universidad de Chile y Parquemet conmemoran la historia del Mural Tupahue y la hermandad entre Chile y México

Universidad de Chile y Parquemet conmemoran la historia del Mural Tupahue

Con un recorrido patrimonial y un diálogo sobre su historia, técnica y relevancia actual, la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones de la Universidad de Chile, junto al Instituto de Historia y Patrimonio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo y Parquemet, conmemoraron este martes 19 de mayo el valor histórico del Mural Tupahue y los lazos de cooperación entre Chile y México.

La jornada, que se inició al mediodía en las instalaciones del Balneario Tupahue, reunió a autoridades universitarias, representantes diplomáticos, académicos y la comunidad general. El encuentro celebró la vigencia de este hito artístico como un símbolo clave de la conservación del patrimonio, el intercambio cultural del siglo XX y la solidaridad internacional.

Durante la ceremonia, Marisol Torregrosa, directora (s) de Parquemet, expresó el orgullo de inaugurar las actividades del Mes de los Patrimonios Culturales en el balneario. “Este mural representa mucho más que una obra artística: es memoria, es identidad y refleja la cooperación entre los pueblos a través de la cultura. El patrimonio toma valor cuando se comparte, cuando se vive y cuando se conoce”, señaló la directora, destacando la importancia de acercar estos espacios de reflexión a la ciudadanía.

En esa misma línea, Fabián Retamal, director de Extensión de la Universidad de Chile, relevó el valor del trabajo conjunto entre instituciones del Estado. “Nos interesa estar acá dado que es parte de nuestra misión fundamental. Una universidad pública se hace para contribuir al país en aquellos aspectos que resultan estratégicos, integrando patrimonio, medioambiente, sustentabilidad, encuentro y participación”, afirmó.

Por su parte, Daniel Opazo, quien asistió en representación del decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, enfatizó la dimensión del "patrimonio habitado" en un espacio público que recibe a miles de personas. “Como Facultad estamos muy comprometidos con la colaboración institucional y con promover la educación en torno al patrimonio, para que este maravilloso espacio se convierta también en un lugar de aprendizaje ciudadano”, sostuvo, recordando además la transformación histórica del cerro.

Solidaridad e identidad latinoamericana

Sandra Lorenzano, directora del Centro de Estudios Mexicanos UNAM-UCh, recordó en sus palabras el diseño original de Juan O’Gorman, el cual replica elementos del escudo de la UNAM como el águila azteca y el cóndor andino abrazando el mapa de América Latina. Asimismo, hizo un llamado a reivindicar la figura femenina en el muralismo. “Es hora de reconocer que esta es obra de María Martner; las mujeres somos parte de la historia, no tenemos una historia aparte”. Lorenzano también conectó este hito con la larga tradición de solidaridad bilateral, rememorando el refugio brindado por la embajada mexicana durante la dictadura chilena.

A sus palabras se sumó Carlos Iván Mendoza, jefe de Cancillería de la Embajada de México, quien manifestó la profunda cercanía afectiva y cultural entre ambos países a pesar de la distancia geográfica. “El ver estas imágenes de inmediato nos hace trasladarnos en el espacio para sentirnos en un pedazo de México. Chile y México están muy cerca en afecto e identificación de valores”, destacó. 

La revisión historiográfica estuvo a cargo del académico Rodrigo Vera, director del Instituto de Historia y Patrimonio de la FAU, quien desglosó la profunda e invisible red de conexiones culturales entre ambas naciones desde fines del siglo XIX. Vera rescató episodios significativos, como las donaciones coordinadas por el actor mexicano Cantinflas y los cuadrangulares de fútbol mexicano para ir en ayuda de Chillán tras el terremoto de 1939, o la llegada en 1964 de la primera dama Eva Sámano con una delegación de amazonas a caballo, introduciendo así las primeras piñatas en el país.

El historiador propuso leer el Mural Tupahue desde una trama cotidiana y de género, uniendo las trayectorias de Gabriela Mistral, Eva Sámano y María Martner. “Hay una historia que se puede contar hoy reivindicando la figura femenina. Para Chile es un verdadero orgullo contar con el diseño de un artista tan importante como O’Gorman, la ejecución de Martner y la urbanización de su hermano, el arquitecto Carlos Martner”, explicó.

El valor de la técnica: la piedra como paisaje

Para cerrar la actividad, la restauradora Constanza Correa se refirió al trabajo coordinado junto a Marcos Cárdenas y detalló la singularidad material de la obra. Correa explicó que el mural debe entenderse de manera inseparable del paisaje y del macizo rocoso de la antigua cantera, donde las figuras dialogan directamente con el entorno.

La especialista rescató la capacidad de María Martner para adaptar el diseño bidimensional de O'Gorman a una escala urbana y sensorial, diferenciándose de la tradición mexicana clásica. "María Martner utilizó la piedra en su textura y dimensión original, usando lascas de la misma cantera del cerro y cantos rodados que recolectaba de las playas de la Región de Valparaíso, muchas veces cerca de Isla Negra junto a su amigo Pablo Neruda. El mural nos cuenta una historia mayor cuando entendemos que cada piedra fue dispuesta para evocar la memoria y la identidad del lugar", concluyó.

Finalmente, todas y todos los asistentes tuvieron la oportunidad de observar de manera inmediata el mural, momento en que pudieron apreciar en detalle la materialidad de las piedras, las texturas y el entorno natural que consolidan el valor de este hito patrimonial.