Facultad de Gobierno aborda el fenómeno de la "funa" y la responsabilidad comunitaria en taller para organizaciones estudiantiles

Facultad de Gobierno aborda el fenómeno de la "funa" y la responsabilidad

Con el objetivo de problematizar el fenómeno del señalamiento público en el contexto universitario, la Dirección de Género, Equidad e Inclusión de la Facultad de Gobierno junto a la Dirección de Salud Estudiantil (DSE) de la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios (VAEC), en colaboración con centros de estudiantes de pregrado y diversas organizaciones estudiantiles, llevó a cabo el taller titulado “Señalamiento Público, Afectos y Responsabilidad Comunitaria”.

La instancia fue facilitada por Salvador Bello Schlack, psicólogo clínico-comunitario y Magíster (c) en Estudios de Género por la Universidad de Chile, quien integra el equipo de la VAEC. Durante 90 minutos, representantes estudiantiles profundizaron en la historia, los límites y las tensiones éticas de la "funa", buscando transitar desde lógicas punitivas hacia procesos de responsabilización situada.

La funa como síntoma y herramienta política

El taller comenzó contextualizando la funa como una herramienta política con raíces en la lucha por los Derechos Humanos en Latinoamérica, específicamente en el "escrache" argentino de los años 90. En el Chile post-2010 y tras el "Mayo Feminista" de 2018, esta práctica fue reapropiada para denunciar la violencia de género ante la inacción institucional.

Si bien se reconoció que la funa, en tanto táctica política, ha logrado hitos fundamentales —como visibilizar agresiones silenciadas, presionar por la creación de protocolos de género y facilitar cambios legales como la Ley 21.369—, el taller invitó a analizar sus riesgos actuales.

Análisis de la afectación: Entre la potencia y el castigo

Uno de los ejes centrales fue la distinción de los afectos que genera el conflicto, inspirada en la filosofía de Baruch Spinoza:

  • Afectos tristes: Aquellos que disminuyen la potencia de actuar, como el miedo que paraliza, la humillación que aísla y la desconfianza que rompe la comunidad.
  • Afectos alegres: Aquellos que aumentan la capacidad de composición con otros, como la solidaridad, el sentimiento de comunidad y la valentía de hablar.

A través de un ejercicio práctico las y los asistentes debatieron sobre la individualización del problema versus el análisis estructural, y cómo el rumor puede derivar en una falta de proporcionalidad en las sanciones sociales.

Hacia una transformación comunitaria

El taller concluyó proponiendo alternativas centradas en la responsabilización como un proceso profundo que incluye el reconocimiento genuino, la escucha y validación del daño (siempre que la persona afectada lo desee) y un compromiso concreto de no repetición.

Para las organizaciones estudiantiles, el desafío planteado es construir comunidades capaces de sostener procesos de responsabilidad sin reproducir las lógicas carcelarias o punitivas que se buscan transformar.

“Con los ejercicios que trabajamos durante el taller no solo pensamos formas de evitar el castigo como única respuesta sino en cómo fortalecer a nuestra comunidad universitaria en el diálogo y la reflexión crítica para una sociedad más justa”, acotó el facilitador del taller, Salvador Bello Schlack.

Para profundizar en los desafíos que enfrentan las comunidades universitarias hoy,, reflexionó sobre la encrucijada entre el activismo y la punitividad: “La funa es un fenómeno que nos muestra la complejidad de las formas en que podemos abordar la violencia en contextos educativos. Regularmente pensamos que esta ocurre entre una víctima y un victimario, y eso suele reducir el problema a una escena y dos posiciones fijas. Este tipo de instancias nos permite pensar colectivamente como toda violencia tiene siempre una significación social y una comunidad que le da sentido a través de las formas en que reconoce y elabora lo que ocurrió para imaginar formas alternativas de enfrentar el conflicto de forma no punitiva”, concluyó Bello.