La emergencia epidemiológica detectada en el crucero MV Hondius, donde se confirmaron contagios por hantavirus entre pasajeros y tripulantes, ha puesto nuevamente el foco sobre la cepa Andes, característica de Chile y Argentina. Este brote, que ya deja un saldo de tres fallecidos y varios casos confirmados o sospechosos, ha generado una alerta internacional debido a la particularidad biológica de esta variante.
Las víctimas fueron un matrimonio de Países Bajos y una pasajera de Alemania, siendo el primer deceso registrado el 11 de abril y el último el 2 de mayo de 2026. Para el 22 de mayo, se confirmaron 10 casos de infección y dos sospechosos, incluyendo miembros de la tripulación.
El profesor Mauricio Canals, académico del Programa de Salud Ambiental de la Escuela de Salud Pública, explica que la diferencia fundamental con otros hantavirus es "su capacidad de transmitirse entre humanos ocasionalmente en situaciones de contacto estrecho". Según el experto, esto podría deberse a una "mayor carga viral en las fases tempranas de la infección" y a la "alta capacidad de este virus para replicarse en el epitelio respiratorio".
En el caso específico del crucero, el paciente cero —un ciudadano neerlandés que se habría contagiado en la Patagonia— presentó síntomas días después de zarpar y falleció siete semanas más tarde. Los análisis confirmaron que se trataba de la cepa Andes pura, sin mutaciones nuevas. "Aparentemente pudo existir transmisión persona a persona, lo cual ya había sido descrito antes en Argentina, en algunos casos en Chubut en 2018 y 2019", precisa Canals.
Evolución clínica y el desafío de la tecnología ECMO en Chile
El desarrollo de la enfermedad presenta un desafío diagnóstico crítico debido a su periodo de incubación, que puede extenderse hasta los 45 días.
En este sentido,el académico Hernán Varas, también, académico del Programa de Salud Ambiental de la Escuela de Salud Pública detalla que durante los primeros cinco días el cuadro es "idéntico al resfrío común, con fiebre", pero paulatinamente se instala un síndrome cardiopulmonar que puede derivar en un "edema pulmonar muy grave". Sobre los factores de riesgo, Varas señala que la mortalidad actual en Chile se sitúa en un 34% y que "el hecho de que se pueda transmitir persona a persona y que sea tan virulento implica letalidades específicas". Al respecto, Mauricio Canals añade que los factores que elevan el riesgo son las "comorbilidades cardiovasculares y pulmonares, el embarazo y la edad avanzada", además del "poco acceso a la tecnología".
Chile ha sido pionero en el uso de la Oxigenación por Membrana Extracorpórea (ECMO), una técnica de circulación extracorpórea que reemplaza las funciones del corazón y el pulmón. Canals enfatiza que "el ECMO no hay en todas partes en Chile, así que es un problema", sumado a que el "diagnóstico tardío" suele llevar a los pacientes a urgencias cuando ya presentan shock cardiogénico.
En términos de prevención, la transmisión interhumana es en base a fluidos. “No es por contacto con partículas en el aire". Esta distinción es vital para las medidas de control ambiental; Hernán Varas recomienda que, al entrar a lugares cerrados que puedan estar contaminados, se deben "ventilar y 30 minutos después entrar", idealmente utilizando desinfección con cloro diluido para inactivar los aerosoles generados por los roedores.
La experiencia acumulada por Chile en trazabilidad, aislamiento y manejo en Unidades de Cuidados Intensivos posiciona al país como un referente global. Según Canals, "Chile y Argentina debieran ser referentes para la comunidad internacional" dado que mantienen una vigilancia estacional constante de la enfermedad. El conocimiento especializado permite "asesorar a la Organización Mundial de la Salud para incidir de mejor manera en el control de un brote", concluye Varas, subrayando que la prevención educativa sigue siendo el pilar fundamental para evitar que los trabajadores rurales y turistas se expongan a los desechos del ratón colilargo.