Entrevista Ana Arredondo, estudiante del Magíster en Urbanismo

“Me motiva integrar mi experiencia de vida con los conocimientos que estoy adquiriendo para realizar un aporte en la sociedad”

“Me motiva integrar mi experiencia y formación para aportar en la sociedad"
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Con más de cuatro décadas de trayectoria en el servicio público y la gestión municipal, Ana Margarita Arredondo Báez, arquitecto titulada en la FAU de la U. de Chile, descubrió en el Magíster de Urbanismo un lugar en el que puede profundizar su mirada crítica sobre la ciudad.

Con una larga trayectoria marcada por el compromiso con el servicio público y el trabajo en los territorios, Ana Margarita Arredondo Báez ha dedicado más de cuatro décadas al desarrollo urbano y la gestión municipal. La arquitecto titulada de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la U. de Chile en 1983, complementó su formación con un diplomado en vivienda social en el Instituto de la Vivienda (INVI) de la misma casa de estudios, programa que según recuerda reforzó su vocación social.

Dentro de su carrera profesional, Ana se ha desarrollado principalmente en el ámbito público, desempeñándose en distintas áreas municipales, tales como: Dirección de Obras, Secretaría Comunal de Planificación (SECPLAN), Asesoría Urbana y Vivienda.  Actualmente, trabaja en la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Cerrillos. A lo largo de este recorrido, ha mantenido una convicción clara: entender la ciudad desde el territorio y desde el contacto directo con las personas.

En la actualidad, cursa el Magíster en Urbanismo, un proceso que ha significado un importante desafío personal y académico. “Me motiva poder integrar mi experiencia de vida con los saberes que estoy adquiriendo gracias al Magíster, para aportar a la sociedad, a mi comunidad y a los distintos espacios donde me desenvuelvo”, señaló Arredondo.

¿Qué la motivó a tomar la decisión de ingresar al Magíster de Urbanismo de la FAU?

Mi principal motivación es seguir aprendiendo y aportar desde mi experiencia a la sociedad, en especial a la comunidad donde trabajo, la comuna de Cerrillos. A lo largo de mi trayectoria profesional he visto las desigualdades que se expresan en las ciudades, y siento que este magíster es una oportunidad para profundizar en esas problemáticas que siempre me han interesado. También hay un incentivo personal importante: Enfrentar nuevos desafíos en esta etapa de mi vida y, ojalá, poder dejar un legado concreto a través del conocimiento adquirido.

Este magíster es una de las 25 mil actividades que me quedaban pendientes por realizar y ahora es el momento de hacerlo. Este programa ha renovado y significado esa mirada, me permite analizar la ciudad desde la escala macro y reconocer como el espacio urbano y su tratamiento es el reflejo de la disgregación de la sociedad, lo poderoso y lo subordinado se manifiesta desde la arquitectura y el urbanismo, configurándose zonas que se homogenizan y ubican, según la pertenencia de quienes la habitan.

Constantemente observo cómo existen zonas (en el sector oriente de la capital) que cuentan con grandes áreas verdes, una vialidad bien conectada, amplias avenidas y un espacio público muy cuidado que en su conjunto conforman un entorno de calidad. En cambio, en diversos lugares de la ciudad de Santiago y dentro de nuestro país la estructura urbana es radicalmente distinta: los porcentajes de espacios naturales son más pequeños, las áreas homogéneas que se forman son deprimentes y vulnerables. Quisiera encontrar, a través del conocimiento que este magíster me está entregando, las respuestas a estas problemáticas, con la factibilidad de materializar las soluciones encontradas.

¿Qué fue lo más desafiante y más gratificante de estudiar el Magíster? 

Lo más desafiante ha sido retomar el ritmo académico, adaptarme a nuevas metodologías, tecnologías y compatibilizar los estudios con la vida laboral. Esto requiere de esfuerzo y responsabilidad, pero me gusta. Resulta muy gratificante comprobar que la experiencia acumulada tiene un valor real dentro del proceso formativo y que puede integrarse con los nuevos aprendizajes. Asimismo, la conformación de grupos de trabajo ha resultado ser enriquecedor, porque me ha permitido conocer otras perspectivas y corroborar que para abordar la complejidad urbana es imprescindible la labor profesional con equipos interdisciplinarios.

¿Hay algún ramo que le haya gustado más dentro del Magíster de Urbanismo?

Todos los ramos tienen su arista interesante y aportan a la conformación del magíster de una manera congruente, ya que permite analizar los temas desde sus distintos contenidos. Efectivamente el magíster está muy bien estructurado y enfocado a la investigación y desarrollo de la tesis y liderado por profesores de primer nivel, acorde al prestigio de esta Universidad.

Aparte del ramo principal que es Taller de Urbanismo, los cursos que más me gustan son Derecho y Políticas Urbanas y Gobernanza porque están ligados al trabajo administrativo en los municipios y en los estamentos del Estado. Entender estos procesos es clave para que los proyectos que se postulen sean viables. Una iniciativa puede ser maravillosa, pero si no se comprenden los procedimientos que hay que cumplir simplemente no resulta, por eso es fundamental conocer la dimensión de la gobernanza.

Todos los cursos nos invitan a reflexionar sobre el momento de transformación que actualmente estamos viviendo, no solo en Chile, sino en el mundo, es el creciente debilitamiento del Estado en términos de regulación y planificación. El espacio público en las ciudades queda vacío: calles largas, deshabitadas y solas. Es necesario volver a caminar en las calles, recuperar al peatón, reencontrarnos en la conversación y en la vida comunitaria. Todo eso es fundamental para que una ciudad tenga sentido.

También estoy muy contenta porque se decidió trabajar en la comuna de La Granja que está ubicada en uno de los sectores más vulnerables de Santiago. Por eso, es muy valioso que la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, a través de este programa, esté trabajando en este territorio. Realmente es una comuna que necesita apoyo y donde se podría generar un impacto significativo, incluso sin recurrir necesariamente a grandes inversiones.

¿Qué significa para usted estudiar en una institución pública como la Universidad de
Chile?

Que es un honor porque siempre he sentido que la Universidad de Chile tiene un profundo compromiso social, una vocación permanente al servicio del desarrollo del país, a la vanguardia. Es una institución que respeto enormemente, no solo por su trayectoria, sino porque estudié en la Facultad de Arquitectura y
Urbanismo. Para mí, que he trabajado toda mi vida en el ámbito público, es coherente formarme en un espacio que promueve el pensamiento crítico y la entrega a la comunidad.

Entonces, este Magíster viene a corroborar esa convicción: haber elegido una comuna como La Granja para aportar desde la perspectiva académica poniendo en diálogo nuestra experiencia laboral con el conocimiento desarrollado. Se produce así una articulación entre ambos saberes, que se nutre además por las distintas trayectorias y áreas de trabajo de quienes participamos. Toda esa diversidad de miradas y conocimientos se conjuga en un proyecto que considero inmensamente positivo y edificante.

Me siento honrada y privilegiada por estudiar en esta Universidad, sobre todo por mi vocación de servicio público y mi perfil de arquitecto con enfoque social. Por eso siento que todo se ha dado de manera muy significativa en esta etapa de mi vida. Estoy muy contenta y profundamente agradecida de poder estudiar nuevamente aquí.

¿Cómo ha cambiado su forma de mirar la ciudad desde que comenzó el magíster?

El Magíster ha intensificado mi visión sobre la ciudad, especialmente en cómo los procesos urbanos manifiestan las desigualdades sociales. Recuerdo que cuando empecé a estudiar, a los 18 años, observaba la fragmentación urbana y pensaba que esa. La conformación espacial reflejaba también la estructura de la sociedad. Hoy, al volver a estudiar en esta etapa de mi vida, a mis 72 años, sigo sintiendo lo mismo, pero con una comprensión mucho más amplia y nítida, enriquecida por toda la experiencia acumulada a lo largo de los años.

Eso es precisamente lo que me motiva: poder fusionar mi experiencia de vida con los conocimientos y saberes que estoy adquiriendo gracias al Magíster, para aportar a la sociedad, a mi comunidad y a los distintos espacios donde me desenvuelvo. Creo que cada uno de quienes formamos parte de este programa puede contribuir desde sus propios ámbitos: en el trabajo, en el barrio, en la calle, en los territorios que habitamos cotidianamente.