Universidad de Chile distingue la contribución científica de la académica Verónica Figueroa Huencho y el investigador Joaquín Prieto

U. de Chile distingue la contribución científica de V. Figueroa y J. Prieto

En el marco del constante compromiso de la Universidad de Chile con el desarrollo del país a través de la investigación de frontera, la institución distinguió formalmente a un selecto grupo de académicas y académicos por su destacada contribución al avance de la ciencia y el conocimiento. Entre los galardonados, la Facultad de Gobierno marcó un hito significativo mediante el reconocimiento otorgado a la profesora titular Verónica Figueroa Huencho y al investigador postdoctoral Joaquín Prieto, cuyas trayectorias encarnan el mandato de transferir conocimiento de excelencia hacia el diseño de políticas públicas con un profundo sentido de equidad, inclusión y pertinencia territorial.

Este hito institucional no solo premia la rigurosidad metodológica en las ciencias sociales, sino que también consolida el rol de la Facultad de Gobierno como un espacio crítico para pensar el Estado desde la diversidad, la anticipación de escenarios complejos y el diálogo horizontal de saberes.

Ciencias indígenas y descolonización del espacio público

Para la profesora Verónica Figueroa Huencho, este galardón trasciende la esfera del éxito individual, posicionándose como un testimonio vivo del camino que la universidad pública debe trazar hacia la democratización integral del conocimiento.

En sus palabras, su recepción posee un trasfondo ético y cultural de largo aliento: "Como académica mapuche, recibir este reconocimiento es una señal muy significativa de que la Universidad de Chile reafirma su compromiso público con los pueblos indígenas y con la construcción de un país más justo, plural y democrático desde una perspectiva activa, involucrándose en los temas importantes del país. Por eso no lo entiendo como un logro individual, sino como parte de una trayectoria que es colectiva y que ha buscado visibilizar conocimientos, memorias y prácticas que por mucho tiempo han sido marginadas de los espacios académicos y de decisión pública. A esto ha contribuido de manera importante el proyecto Fondecyt Regular N°1240078 del cual soy investigadora principal".

La investigadora hizo especial énfasis en la urgencia de validar marcos epistemológicos diversos, relevando el rol de las comunidades y de las mujeres originarias en la subsistencia y articulación del tejido social. "Creo que también este reconocimiento impulsa con más fuerza mi compromiso con la visibilización de las ciencias indígenas, entendidas como sistemas de conocimiento rigurosos, situados y profundamente vinculados con los territorios, las comunidades, las mujeres y las generaciones que han sostenido la vida en contextos muchas veces adversos. Ahí las mujeres indígenas han tenido un rol central en la transmisión de saberes y en la creación de respuestas políticas frente a la exclusión, poniendo incluso sus vidas en riesgo", reflexionó.

Hacia el futuro, la académica plantea que el verdadero desafío de las políticas públicas radica en erradicar las lógicas de asimilación y abrazar la interseccionalidad y la bidireccionalidad en las aulas y en el aparato estatal. "Avanzar hacia políticas públicas para los pueblos indígenas exige escuchar esas voces, reconocer sus liderazgos pero, sobre todo, desde una mirada interseccional abrir los espacios de la academia para que las transformaciones se construyan de manera bidireccional, haciendo evidente las discriminaciones y exclusiones que todavía existen. Tenemos que formar personas que hagan carne los valores de nuestra Universidad, y es importante que estas generaciones futuras vean que los pueblos indígenas estuvimos, estamos y estaremos".

En un escenario global de incertidumbres, Figueroa Huencho concluye que la superación de crisis estructurales —como la climática y la fragmentación social— depende de una apertura metodológica y humana: "La ciencia occidental tiene mucho que aportar, pero también debe aprender a dialogar de manera horizontal con las ciencias indígenas [...]. En definitiva, este premio reafirma mi convicción de que las políticas públicas serán más pertinentes cuando se construyan a partir del diálogo entre saberes, del respeto a los derechos colectivos y de la participación efectiva de los pueblos indígenas".

Evidencia rigurosa para mitigar las brechas del país

Por su parte, el investigador postdoctoral de la facultad, Joaquín Prieto, abordó el reconocimiento desde la perspectiva del imperativo de la transferencia y el impacto socioeconómico que debe guiar a la investigación en administración y gestión pública contemporánea. Para Prieto, el núcleo de la excelencia académica radica en la capacidad de conectar la producción de datos e indicadores con la realidad palpable de los grupos vulnerables.

Al ser consultado sobre el papel diferenciador de la Facultad, Prieto sostuvo: "Desde mi perspectiva, el principal rol de la Facultad de Gobierno es fortalecer el vínculo entre investigación, formación de profesionales para el sector público y diseño de políticas orientadas a los principales problemas del país. Eso supone no solo producir conocimiento, sino también comunicarlo y transferirlo en formatos y tiempos que permitan incidir en la deliberación pública y en las decisiones del Estado".

El investigador enfatizó que el combate a la desigualdad no puede nutrirse únicamente de intenciones analíticas, sino de una arquitectura institucional basada en evidencias comprobables y contextualizadas. "En investigación social y económica esto es particularmente exigente, porque cerrar brechas de equidad no depende solo de caracterizar bien los problemas, sino también de generar evidencia sobre qué intervenciones funcionan, para quiénes y bajo qué condiciones institucionales. Es ahí donde la Facultad puede aportar algo distintivo, al articular investigación rigurosa, evaluación de políticas públicas y conocimiento del aparato estatal para que las respuestas del Estado lleguen de manera más efectiva a los grupos que enfrentan mayores desventajas".

Finalmente, de cara a las dinámicas que configuran la agenda pública nacional e internacional, Prieto proyectó que los investigadores deben adoptar un enfoque fuertemente adaptativo: "Hacia adelante, el desafío será aún mayor, porque los cambios demográficos, climáticos y tecnológicos —por sus efectos sobre el mercado laboral, las finanzas públicas y los sistemas de protección social— exigirán diseñar políticas capaces de anticiparse y adaptarse, en lugar de limitarse a responder cuando los problemas ya están instalados”.

Con el reconocimiento de ambas trayectorias, la Facultad de Gobierno consolida su posicionamiento estratégico dentro del ecosistema de las ciencias políticas, de la administración y de las políticas públicas chilenas. Al cruzar de manera armónica el rigor de la evidencia empírica con la justicia social, la memoria y la interculturalidad, la institución reafirma su vocación de educar a las futuras generaciones de servidores públicos bajo un estándar inclusivo, ético e innovador, capaz de responder de manera efectiva a los desafíos de un Chile diverso y en constante transformación.