La reflexión del experto se dio en el marco de la mesa de conversación inaugural del Seminario "Formación universitaria con sello institucional: nuevos enfoques para abordar los desafíos del presente", un encuentro organizado por la Vicerrectoría de Asuntos Académicos de la Universidad de Chile (UCHILE) que se realiza este miércoles 10 y jueves 11 de junio en la Casa Central de la casa de estudios. En este panel participaron también la subsecretaria de Educación Superior, Fernanda Valdés; la académica FCFM U. de Chile, Carla Hermann; y la moderación de la vicerrectora de Asuntos Académicos, Leonor Armanet.
Durante el conversatorio se llegó al consenso de que la IA llegó para quedarse y que difícilmente será posible pensar la educación sin la utilización de la IA en el proceso de aprendizaje. En esta dirección, el académico FCFM advirtió sobre la magnitud de este proceso: “Estamos frente a una transformación profunda que va mucho más allá de la aparición de una nueva herramienta tecnológica”. Asimismo, sostuvo que “si la IA puede ayudarnos a escalar parte de la enseñanza de contenidos, entonces los académicos podremos dedicar más tiempo a aquello que constituye el corazón de la experiencia universitaria: la mentoría, la formación ética, el acompañamiento de trayectorias, la investigación y la construcción de comunidad académica”.
Al abordar la transformación de las aulas, la subsecretaria Fernanda Valdés puso un fuerte enfoque en el valor de la experiencia universitaria. Valdés enfatizó que el principal desafío formativo actual es “custodiar para que la universidad realmente sea para los estudiantes una experiencia. Las experiencias son las que transforman, las que cambian vidas, y por lo tanto, no basta con la interacción artificial”. En esa línea, remarcó que la IA es un sistema cognitivo que “no tiene experiencia vivida, no contextualiza, no empatiza. No ama”.
Por su parte, la académica Carla Hermann centró su intervención en lo que nos conforma como seres humanos para entender el uso correcto de la tecnología. La investigadora relevó la importancia de “cuidar esa humanidad frente a la herramienta poderosa que es la inteligencia artificial”, señalando que el verdadero reto radica en aprender a utilizarla de “forma responsable para formar humanos empáticos, entender esta responsabilidad de un modelo de decisiones (...) y desarrollar un pensamiento crítico”. Además, advirtió sobre la necesidad de distinguir con claridad la diferencia entre el acceso inmediato a la información y la construcción del conocimiento real basado en el pensamiento crítico.

El sello institucional de la Universidad de Chile y el llamado a la vinculación
Dentro de este bloque de transformaciones, Felipe Bravo profundizó en cómo la IA desafía los métodos de evaluación, enfatizando que ya no es esperable que los estudiantes entreguen artefactos terminados de manera mecánica. “Una evaluación enfocada en construir productos concretos, resolver un problema o construir un sistema (...) se vuelve cuestionada porque, probablemente, cada vez la tecnología va a poder crear estos productos a una velocidad mayor”, explicó el director de IDIA, concluyendo que el futuro pedagógico ya no exigirá enfocarse únicamente en un producto finalizado, sino en educar la forma de pertinencia.
Para resolver este dilema, Bravo propuso abordar distintas metodologías de evaluación especializadas en las y los estudiantes, haciendo hincapié en el análisis de sus procesos individuales. Esto implica transitar hacia evaluaciones “centradas en procesos, proyectos, argumentación, defensa de ideas, colaboración y resolución de problemas reales”. 
El también académico del Departamento de Ciencias de la Computación destacó que este estrecho vínculo con el proceso formativo de los estudiantes es, a su vez, un llamado a la relación de los programas de formación de la universidad con los problemas reales de la sociedad en su conjunto, incluyendo a la industria, el sector público y la sociedad civil, asegurando un desarrollo con pertinencia local que responda al entorno.
Así, también, recalcó la relevancia de que la universidad en su conjunto comprenda la importancia estratégica de la IA y relevó el rol de IDIA en la formación de competencias y alfabetización digital para toda la comunidad universitaria. Al respecto, manifestó que un pilar fundamental es coordinar esfuerzos entre múltiples actores “en que veamos cómo hacemos una formación transversal en inteligencia artificial”. Asimismo, puntualizó que esta alfabetización general no busca que todos construyan modelos técnicos, sino que la comunidad comprenda sus capacidades, limitaciones, riesgos e impactos sociales, reduciendo la dependencia tecnológica externa y potenciando las capacidades locales.
A modo de conclusión, los panelistas coincidieron en que la discusión de fondo en las universidades públicas no debe reducirse a si los estudiantes usan o no herramientas como ChatGPT en sus deberes, sino que verdadero desafío institucional radica en determinar cómo formar a los profesionales, investigadores y ciudadanos del mañana para un mundo donde la inteligencia artificial constituirá parte de la infraestructura básica de la sociedad, tal como hoy lo son la electricidad, Internet o los teléfonos móviles.

