En el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos 2026, la Agencia Chilena para la Inocuidad y Calidad Alimentaria (ACHIPIA), junto a la Universidad Santo Tomás, realizó un seminario que reunió a autoridades, representantes del sector productivo, la academia y organismos públicos para reflexionar sobre los desafíos actuales y futuros de la inocuidad alimentaria en Chile. Particularmente, se abordó la Política Nacional de Inocuidad y Calidad Alimentaria 2026-2036, aprobada en diciembre de 2025.
La actividad contó con la participación del ministro de Agricultura, Jaime Campos, quien destacó el compromiso de Chile con la calidad de su producción alimentaria. “Chile ha procurado siempre fortalecer las ventajas comparativas que nuestro país exhibe. Como no podemos competir en cantidad, lo hacemos a través de la calidad de lo que producimos. Los productos chilenos son sanos y la inocuidad alimentaria ocupa un lugar central en el desarrollo silvoagropecuario”, señaló la autoridad.
La Dra. Angélica Reyes-Jara, académica del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, jefa del Laboratorio de Microbiología y Probióticos y Doctora en Nutrición y Alimentos, participó en uno de los tres paneles de conversación, abordando cómo desde la ciencia y del quehacer en la academia se apoya la implementación de esta Política de Calidad e Inocuidad
La conmemoración se desarrolló bajo el lema internacional impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS): “De la carga a las soluciones: alimentos seguros en todas partes”, mensaje que resalta la importancia de prevenir las enfermedades transmitidas por alimentos (ETA), proteger la salud de las personas y fortalecer la confianza en los sistemas alimentarios.
El eje central de la jornada fue la difusión y análisis de la Política Nacional de Inocuidad y Calidad Alimentaria 2026-2036, aprobada en diciembre de 2025 por el Consejo de Subsecretarias y Subsecretarios de ACHIPIA. Este instrumento establece la hoja de ruta que orientará el trabajo del país durante la próxima década en materia de inocuidad y calidad alimentaria.
Como parte de la jornada se desarrollaron tres paneles de conversación que abordaron la implementación y proyección de la Política Nacional de Inocuidad y Calidad Alimentaria desde distintas perspectivas.
La mesa de diálogo de la Academia fue moderada por Gustavo Sotomayor, coordinador de Evaluación de Riesgo de ACHIPIA, y abordó el rol de la evidencia científica, la investigación y la formación de capital humano en esta política pública. En este espacio participó la Dra. Angélica Reyes-Jara junto a representantes del Ministerio de Ciencia, el Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH); la Biblioteca del Congreso Nacional y la Universidad Santo Tomás.
Sobre su participación, la Dra. Reyes destacó la relevancia que la nueva política otorga al conocimiento científico como base para la toma de decisiones y para una gestión preventiva de riesgos alimentarios.
“Me invitaron como representante del ámbito académico y científico, para reflexionar sobre cómo la investigación puede integrarse en la implementación y aplicación de esta política. Básicamente, la investigación en inocuidad de los alimentos buscar generar el conocimiento necesario para prevenir riesgos, proteger la salud de las personas, y potenciar los sistemas de control a lo largo de la cadena de producción de alimentos”, explicó.
La profesora indicó además que uno de los aspectos relevantes de la nueva política es la incorporación del enfoque basado en análisis de riesgo. “Desde la academia podemos contribuir especialmente al componente de evaluación de riesgo, a través de la generación de evidencia para identificar peligros, comprender su comportamiento, estimar la exposición y aportar información científica que permita tomar decisiones más oportunas y fundamentadas”.
“Uno de los principales desafíos es poder transmitir de manera efectiva el conocimiento generado hacia los servicios públicos, la industria y, a los distintos actores de la cadena alimentaria. Por otro lado, es muy importante destacar la relevancia de la educación y la formación de capital humano en materias de inocuidad, reconociendo la importancia que tiene este atributo en el área de los alimentos”, añadió.
La Política Nacional de Inocuidad y Calidad Alimentaria 2026-2036 define ocho objetivos estratégicos que orientarán el trabajo del país durante los próximos diez años. Entre ellos destacan la creación de un Sistema Nacional para la Inocuidad y Calidad de los Alimentos, el fortalecimiento del marco regulatorio, la modernización de los sistemas de control y vigilancia, el impulso a la competitividad de las exportaciones, la promoción de una cultura de inocuidad alimentaria y el fortalecimiento de la investigación científica y la innovación.
