Catalina ingresó a la Universidad de Chile en 2014. Proveniente de Concepción, recuerda que sus primeros años en la universidad fueron exigentes, especialmente por la brecha que percibió entre estudiantes de regiones y de educación pública frente a quienes venían de otros contextos. Sin embargo, destaca que el esfuerzo, la disciplina y el apoyo de un buen grupo de estudio fueron claves para avanzar. Ese proceso, señala, también le dejó una convicción que hoy transmite a quienes recién ingresan: aunque el comienzo parezca difícil, es posible salir adelante.
Ya avanzada en la carrera, decidió orientarse al área de transporte, atraída por su componente humano. Más que una disciplina puramente técnica, vio en ella una forma de conectar la ingeniería, los datos y la matemática con las decisiones de las personas y su calidad de vida. Esa intuición, cuenta, se confirmó en el ejercicio profesional: el trabajo de quienes se desempeñan en transporte sí tiene efectos concretos en el día a día de la ciudadanía.
En su reflexión sobre la formación recibida en la Universidad de Chile, Catalina valora especialmente la capacidad de enfrentar problemas con creatividad, criterio y rigurosidad. A su juicio, una de las principales fortalezas que entrega la Facultad es enseñar a resolver, aun cuando no se tengan todas las respuestas de antemano. Junto con ello, resalta el sello de profesionalismo asociado a las y los egresados de Beauchef, un estándar que, afirma, "es reconocido también fuera de la universidad".
Actualmente, Catalina se desempeña en el Ministerio de Energía, donde ya suma cerca de cuatro años de trabajo. Allí forma parte de la unidad de transporte eficiente de la División de Energía Sostenible, espacio desde el cual ha abordado uno de los cruces más estratégicos de la agenda pública actual: la relación entre transporte, consumo energético y sostenibilidad. Desde ese rol, ha trabajado no solo en electromovilidad, sino también en medidas orientadas a reducir la dependencia de los combustibles fósiles y mejorar la eficiencia energética del parque vehicular.
Uno de los ejes de su trabajo ha sido la implementación de estándares de eficiencia energética para vehículos, una política que regula a los importadores para exigir un desempeño mínimo en los automóviles que ingresan al país. Catalina destaca que esta experiencia ha permitido comprobar que las políticas públicas orientadas a la oferta pueden generar efectos concretos.
Su trayectoria también ha tenido proyección internacional. Gracias al interés que ha despertado la experiencia chilena en eficiencia energética del transporte, ha participado en instancias en Nueva York, Sao Paulo y Países Bajos, compartiendo aprendizajes y dialogando con representantes de otros países y organizaciones internacionales. Esas oportunidades, además de ampliar su perspectiva profesional, significaron para ella un desafío personal importante, especialmente por la necesidad de presentar y discutir en inglés. Catalina reconoce que no fue fácil al comienzo, pero rescata el valor de atreverse y de ir más allá de los propios límites percibidos.
Hoy su desafío más reciente la tiene en Estados Unidos, realizando una pasantía de tres meses en el Instituto de Estudios de Transporte de la Universidad de California Davis. Allí busca profundizar en temas vinculados a electromovilidad y eficiencia energética, particularmente en el segmento de vehículos pesados, uno de los grandes retos actuales para Chile. En ese ámbito, explica, convergen dimensiones energéticas, ambientales, económicas y sociales, ya que mejorar la eficiencia del transporte de carga puede tener efectos directos tanto en las emisiones como en los costos que terminan impactando a la ciudadanía.
Junto con sus logros profesionales, Catalina también entrega un mensaje que puede resultar cercano para muchas y muchos estudiantes: las notas no definen el valor profesional de una persona. En la universidad no se consideraba una alumna destacada y que, como tantos otros, también enfrentó inseguridades, atrasos y momentos complejos. Con el tiempo, sin embargo, entendió que salir de la Facultad implica hacerlo con una preparación exigente y sólida, y que confiar en las propias capacidades es parte del proceso.
Con una trayectoria que une servicio público, especialización técnica y proyección internacional, Catalina Pino representa una forma de ejercer la ingeniería estrechamente conectada con los desafíos del presente. Su experiencia muestra que el transporte no solo se estudia desde la infraestructura o los modelos, sino también desde su impacto en la energía, la sostenibilidad y la vida cotidiana de las personas. Y confirma, además, que desde las aulas de Beauchef también se puede incidir en políticas que buscan transformar el país.