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Vocación pública desde Beauchef

Luis Chavarría, astrónomo: “Que te hagan clases premios nacionales es a otro nivel”

Luis Chavarría: “Que te hagan clases premios nacionales es a otro nivel”
Luis Chavarría, uno de los cinco primeros titulados de la carrera de astronomía, fue el primer chileno representante del Observatorio Europeo Austral.
Luis Chavarría, uno de los cinco primeros titulados de la carrera de Astronomía, fue el primer chileno en representar al Observatorio Europeo Austral.
Chavarría, también ha participado en actividades de divulgación científica en la Embajada de Chile en Estados Unidos.
Chavarría también ha participado en actividades de divulgación científica en la Embajada de Chile en Estados Unidos.
Uno de los logros del equipo de Luis Chavarría en ANID fue instaurar el Día de la Astronomía en Chile
Uno de los logros del equipo de Luis Chavarría en ANID fue instaurar el Día de la Astronomía en Chile.

Luis Chavarría (1977), nacido en Punta Arenas y criado en Valdivia, comenzó el camino hacia el cosmos con los pies puestos en la tierra. Le gustaba observar la naturaleza y le encantaba ver los documentales emitidos por televisión. A medida que fue creciendo, se dio cuenta de que era bueno para el álgebra, las matemáticas y la física. Todo eso se fue sumando y lo hizo pensar en estudiar ingeniería. Tras los dos años de plan común en Beauchef, decidió estudiar la licenciatura en ciencias con mención en astronomía. La elección de la universidad no fue al azar: “Para mí era muy importante la educación laica. No tener ningún tipo de vallas. Además, sentía que la Universidad de Chile tenía un ancla más centrada en lo que estaba pasando en el mundo. Representaba una educación más cercana al Chile común, enfocada en educar personas que iban a colaborar con el país”.

Estudiar en la Universidad de Chile en los años noventa implicaba convivir con académicos como María Teresa Ruiz y José Maza: “Sus clases eran súper entretenidas. Que te hagan clases premios nacionales es a otro nivel. Uno no encuentra mayor beneficio posible que tener un premio nacional haciendo clases o simplemente poder ir a conversar con esa persona”.

Tanto María Teresa Ruiz como José Maza no sólo dominaban los aspectos técnicos del cosmos; también transmitían con relatos y vivencias una profunda visión de cómo evoluciona el país y cuáles eran sus necesidades históricas. “Ellos nos pasaron la batuta a nosotros, las generaciones que venían. Si no fuera por ese trabajo de José, de María Teresa y me estoy olvidando de miles de nombres, nosotros no estaríamos discutiendo ahora el siguiente paso: invertir más para que Chile participe en la innovación tecnológica y en la economía”. Además, fue gracias a las redes de contactos de sus profesores que Chavarría pudo realizar su investigación de tesis doctoral en la Universidad de Harvard mediante una beca. Al ser el único de su generación que trabajaba con datos específicos de formación estelar, las puertas de Estados Unidos se abrieron. Su trayectoria continuaría luego por España y Francia antes de retornar a Chile para asumir, entre otros desafíos, la dirección del Programa de Astronomía de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). 

Allí estuvo siete años, primero como astrónomo de soporte y, posteriormente, como el primer y único director a tiempo completo de su Programa de Astronomía. Bajo su liderazgo nació el Día de la Astronomía, un hito de divulgación científica que hoy convoca -de manera autónoma- más de un centenar de actividades a lo largo de todo Chile.

Este afán descentralizador y social no es fortuito, sino el sello indeleble de su alma mater: “Para mí el sello de la Universidad de Chile se combina mucho con la vocación de servicio público. Tomar la ciencia, la astronomía y lograr hacer puentes que generen beneficio social es la esencia de la U”.

De la ciencia a la innovación social

Una de las preguntas que Luis se ha hecho constantemente es: ¿cómo la astronomía puede beneficiar al Chile común? La respuesta del primer chileno representante del Observatorio Europeo Austral (ESO) es clara. “Hay una razón por la cual 16 países miembros de la ESO invierten altas sumas de dinero, y no es porque busquen desesperadamente vida en otro lado. Lo hacen porque conocen el retorno en innovación industrial que entrega el ser partícipe de la construcción y operación de los telescopios más grandes del mundo”.

Explica que cada instrumento y cámara astronómica de vanguardia empuja los límites de la ingeniería. Las empresas que desarrollan estas piezas patentan tecnologías que luego aplican en áreas cotidianas: desde sistemas antisísmicos para la construcción civil —como hizo la empresa Cimolai para el Telescopio Extremadamente Grande (ELT)— hasta cámaras de smartphones o dispositivos de radiomedicina.

En Chile, la mayor parte de la participación nacional se remite a servicios de mantenimiento y logística. A su juicio, para insertarse realmente en la innovación tecnológica, el país debe superar la barrera del financiamiento. Con solo un 0,4% del PIB destinado a la inversión científica, es difícil generar la infraestructura necesaria para crear empresas de astroingeniería competitivas. "Si como país llegamos al 1% del PIB en inversión científica, vamos a estar súper bien", asegura.

El astrónomo es categórico al decir que la ciencia no es opuesta a la creación de empleo. Al contrario, “la ciencia es la que va a sacar al país del subdesarrollo. Si uno se dedica solo a generar empleo sin valor agregado, el país retrocede a los años ‘50, donde había puros peones. Habrá empleo, pero con salarios mínimos, precios por las nubes y niños atrapados en el círculo de la pobreza. La ciencia es la que logra la movilidad social de forma natural”.

Para graficar este futuro, Chavarría propone expandir la imaginación hacia los desafíos globales: si la humanidad planea establecer colonias en la Luna o Marte, el mayor reto será extraer agua de barros subterráneos. ¿Por qué Chile no lidera hoy la investigación en minería sin agua o cultivos en suelos altamente ácidos? El desarrollo de esas tecnologías espaciales resolvería de inmediato las crisis hídricas y agrícolas del desierto nortino.

El laboratorio natural más grande del mundo

Otra de las banderas de Luis Chavarría es la defensa del medioambiente. “Es una suerte enorme que Chile tenga laboratorios naturales, tiene una geografía muy rica. Los mejores cielos del mundo para hacer astronomía profesional están en el norte de Chile, no hay discusión al respecto. Hay otros lugares buenos también, donde hay telescopios grandes como Hawái; también en España, en las Islas Canarias, pero Chile gana”. 

Esta supremacía no es un accidente, sino la confluencia de condiciones geográficas perfectas: la estabilidad atmosférica, la escasa humedad y el bajo impacto lumínico. Explica: “La cordillera de la costa es alta y cae abruptamente hacia el océano Pacífico. Los vientos litorales entran de manera plana y libre de turbulencias a los telescopios construidos en las primeras grandes alturas costeras”. A esto se suma la sequedad del desierto de Atacama y su baja contaminación lumínica.

Esta geografía única explica por qué un país con menos del 0,5% de la población mundial concentra casi la mitad de la capacidad de observación óptica del planeta. Sin embargo, mantener este liderazgo exige una legislación moderna para mitigar la contaminación lumínica. Chavarría advierte que las leyes deben actualizarse rápidamente frente a nuevas amenazas, como los megaproyectos energéticos colindantes a los observatorios. "Es una prueba para nuestro pequeño Chile de que hay que ser rápidos y ágiles: proteger los cielos, pero también permitir que el desarrollo de empresas de energía o de minería no se detenga".

Hoy, Luis vive una nueva etapa en la apacible ciudad de Asheville, Carolina del Norte, rodeado de un entorno natural que le evoca sus años en Valdivia. Desde allí mantiene activo su podcast "Brebaje Cósmico", donde difunde y democratiza los misterios del universo en cápsulas de menos de tres minutos con dosis de humor y cultura pop, como él mismo describe.

Fiel a los principios inculcados en Beauchef, el astrónomo no ha abandonado el aula pública ni el compromiso con las personas. Actualmente, se apresta a enseñar física en el Asheville-Buncombe Technical Community College (A-B Tech), una institución estatal que acoge a más de 30.000 estudiantes técnicos. “Ahí es donde quiero estar. Ellos son los estudiantes que no han sido beneficiados por nacer en familias con recursos; les cuesta, muchos tienen trabajo, familia y aun así van a estudiar. Sigo con mi cruzada desde acá”

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