En muchas zonas de nuestro país, especialmente en el sur, prender la estufa de leña es una costumbre arraigada para calefaccionar los hogares y cocinar. Sin embargo, aunque la biomasa suele catalogarse como una fuente de energía renovable, su uso sin un control adecuado genera serios problemas para la calidad del aire, la salud de las personas y el medio ambiente.
Para comprender cómo las decisiones políticas y las leyes han guiado el consumo de esta fuente de energía a lo largo del tiempo, las investigadoras María Paz Domínguez y la académica Cecilia Ibarra desarrollaron un exhaustivo estudio que abarca más de sesenta años de historia de esta fuente energética en Chile (1960–2022).

La investigación, titulada "Factores políticos que impulsan el uso de la biomasa en Chile: Una perspectiva histórica desde el Balance Energético Nacional (1960–2022)", fue publicada en la prestigiosa revista científica Energy Sources, Part B: Economics, Planning, and Policy (indexada en WoS Q4).
Seis décadas bajo la lupa: principales hallazgos
Para realizar este análisis, las autoras cruzaron los datos históricos del Balance Energético Nacional con el estudio detallado de 28 normas y regulaciones aplicadas en tres grandes áreas: el sector residencial, la industria y la generación eléctrica.
Entre los resultados más destacados se encuentran:
- Efecto positivo en las viviendas: Las regulaciones ambientales —como las normas de emisión y los Planes de Descontaminación Atmosférica— han logrado una reducción significativa en el consumo de leña dentro de los hogares.
- El sector industrial sin grandes cambios: A diferencia de las viviendas, el consumo de biomasa en las industrias se ha mantenido prácticamente igual durante las últimas décadas, mostrando que las políticas no han tenido el mismo impacto en este rubro.
- Crecimiento en el sector eléctrico: La generación de electricidad a partir de biomasa ha aumentado, impulsada principalmente por estrategias del sector privado y medidas para aprovechar los residuos de la madera.
Un desafío pendiente para las políticas públicas
Al ser consultada por los principales desafío que tiene hoy el Estado chileno para lograr una política de biomasa que sea justa con la ciudadanía y coherente con las metas climáticas del país, Cecilia Ibarra, aclaró que "el estudio concluye que las reglas del juego no han afectado a todos los sectores por igual, ni a las zonas urbanas con monitoreo de calidad del aire y Planes de Descontaminación y a los territorios que no están en esta condición. Chile ha comprometido metas de mitigación del carbono negro en actualización de sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas (2025), presentadas para el cumplimiento del Acuerdo de París. Para lograr que Chile avance de manera justa hacia sus metas de aire limpio y descarbonización, el equipo de investigación señala que es indispensable incluir medidas de control de las emisiones de carbono negro producido por la biomasa en la Estrategia Climática de Largo Plazo (actualmente en consulta ciudadana) y en los planes de descontaminación. Estas políticas pueden ser más efectivas si se pone atención en disponer y mantener datos más detallados por región y sector".