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Sistemas alimentarios:

Universidad de Chile reunirá a los principales expertos en nutrición de América Latina y el Caribe en SLAN 2026

U. de Chile reunirá a los principales expertos en nutrición en SLAN 2026

Entre el 25 y el 29 de octubre de 2026 Chile será sede del principal encuentro científico sobre nutrición de América Latina y el Caribe. El XXI Congreso Latinoamericano de Nutrición (SLAN 2026) “Transformando los sistemas alimentarios en América Latina: de la evidencia a la acción”, organizado por la Universidad de Chile a través del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), reunirá a investigadores, estudiantes, representantes de organismos internacionales, autoridades y organizaciones de la sociedad civil para debatir los principales desafíos de la alimentación y la nutrición en la región.

La organización del SLAN 2026 está encabezada por la Dra. Camila Corvalán, Profesora Titular del INTA, directora del Centro de Investigación en Ambientes Alimentarios y Prevención de Enfermedades Crónicas Asociadas a la Nutrición (CIAPEC) y actual presidenta de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición (SLAN), cargo para el que fue elegida por la asamblea de la organización durante el anterior congreso realizado en Cuenca, Ecuador, en 2023. Su trayectoria científica y su liderazgo en el desarrollo y seguimiento de la Ley 20.606 sobre Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad -conocida como Ley de Etiquetado- han posicionado a Chile como un referente internacional en políticas públicas de alimentación saludable.

Desde 2018 SLAN se declara libre de conflicto de interés, lo que implica que no recibe fondos de la industria de alimentos y bebidas ultraprocesadas, tabaco, alcohol y tampoco farmacéuticas. 

En esta entrevista, la Dra. Corvalán aborda los principales desafíos de SLAN 2026, el rol de la Universidad de Chile como anfitriona y la necesidad de avanzar desde la generación de evidencia científica hacia su implementación en políticas y acciones concretas. “El Congreso Latinoamericano de Nutrición SLAN es el encuentro más importante que se realiza en nuestra región en el ámbito de la nutrición. Se desarrolla cada tres años y reúne principalmente a investigadores de América Latina y el Caribe. En los últimos años también ha incorporado la participación de organismos de Naciones Unidas y organizaciones de la sociedad civil, convirtiéndose en un espacio donde confluyen la investigación, la formación y el diálogo con quienes toman decisiones”, explica la académica.

-¿Cuál es el objetivo?

-El Congreso SLAN cumple tres grandes propósitos. El primero es el intercambio científico y la actualización del conocimiento. El segundo es la formación de capacidades, especialmente de nuevas generaciones de investigadores. Y el tercero, que para esta versión adquiere un protagonismo especial, es fortalecer el vínculo entre la evidencia científica y la acción.

-¿Qué significa "llevar la evidencia hacia la acción"?

-No queremos que el congreso sea solamente un espacio donde los investigadores presenten resultados entre pares. Queremos que ese conocimiento contribuya a responder los grandes desafíos que enfrenta nuestra región.

Latinoamérica se ha transformado en un referente mundial en distintas áreas, especialmente en políticas públicas y sostenibilidad en nutrición. Sin embargo, todavía existen vacíos de evidencia que necesitamos abordar para seguir impulsando transformaciones en alimentación y nutrición. Por eso buscamos generar un diálogo entre quienes producen conocimiento y quienes deben implementarlo.

En varios simposios y mesas redondas participarán representantes de ministerios, organismos internacionales, organizaciones sociales y comunidades que comentarán las investigaciones presentadas desde la perspectiva de su aplicación práctica. La idea es discutir qué evidencia resulta útil, cuáles son las barreras para implementarla y qué tipo de investigación necesitamos desarrollar para responder mejor a las necesidades de la región.

-Además del intercambio científico este año existe un fuerte énfasis en la formación de jóvenes investigadores. ¿Por qué?

-Porque transformar requiere nuevas ideas. Creemos que las respuestas a muchos de los desafíos actuales también vendrán de las nuevas generaciones. SLAN siempre ha tenido un compromiso con la formación de líderes, pero este año quisimos fortalecerlo aún más mediante talleres, cursos precongreso y actividades especialmente dirigidas a estudiantes e investigadores jóvenes. También habrá espacios impulsados por UNICEF para que redes juveniles de distintos países puedan compartir experiencias, intercambiar ideas y participar activamente en las discusiones.

Queremos que este congreso sea también un lugar donde los jóvenes construyan redes, conozcan investigadores de otros países y encuentren oportunidades de colaboración que trasciendan estos cinco días de encuentro.

-¿Qué hace diferente a esta edición de SLAN respecto de las anteriores?

-Creo que hay tres elementos distintivos. El primero es la manera en que pensamos el programa científico. No organizamos el congreso simplemente agrupando los trabajos recibidos, sino que construimos una agenda estratégica basada en los principales desafíos que enfrenta la región.

El segundo es esta intención explícita de conectar la evidencia con la acción, incorporando a actores que tradicionalmente no participan en congresos científicos y generando, además, una hoja de ruta regional con los principales acuerdos y desafíos identificados durante el encuentro.

Y el tercero es el fuerte énfasis en la participación regional, tanto de investigadores consolidados como de jóvenes científicos, procurando además una representación más amplia de países y una mayor equidad en la participación de mujeres entre los conferencistas invitados.

-El lema de SLAN 2026 es “Transformando los sistemas alimentarios en América Latina: de la evidencia a la acción”. ¿Por qué decidieron poner el foco en los sistemas alimentarios?

-Actualmente entendemos que la nutrición depende de nuestra alimentación, pero la alimentación depende, a su vez, de todo un sistema mucho más amplio: de cómo se producen los alimentos, de los tratados de libre comercio, de los precios, del transporte, del almacenamiento, de la comercialización y del marketing. Todo eso determina qué alimentos están disponibles para las personas y cuáles terminan consumiendo. Por eso queremos abordar la nutrición desde esa mirada más amplia. Lo que comemos no depende solamente de decisiones individuales o de características biopsicosociales, sino también de factores estructurales que condicionan esas decisiones.

Hoy existe un diagnóstico compartido a nivel global: no son las personas las que hemos fallado sino los sistemas alimentarios que nos han llevado a esta forma de consumo y que contribuyen al aumento de enfermedades relacionadas con la mala alimentación, pero que también generan impactos ambientales importantes y profundizan inequidades, porque muchas veces quienes producen los alimentos son quienes enfrentan mayores dificultades para acceder a una alimentación saludable. Lo que buscamos es aportar, desde la evidencia científica, a la construcción de sistemas alimentarios más saludables, sostenibles y equitativos para América Latina.

-¿Cómo se traduce esa visión en la estructura del congreso?

-Organizamos SLAN en siete grandes ejes temáticos que recorren distintas dimensiones de los sistemas alimentarios: 1. Gobernanza, 2. Producción y sostenibilidad, 3. Entornos alimentarios externos y domésticos, 4. Dietas saludables y sostenibles, 5. Actividad física, 6. Actores comerciales y actores comunitarios, y 7. Innovación. Hay un eje específico dedicado a la innovación a pesar de que es un tema transversal, para poder darle un espacio propio porque transformar requiere pensar distinto, generar nuevas alianzas, utilizar nuevas herramientas y buscar soluciones diferentes para problemas complejos.

Cada uno de estos ejes está siendo desarrollado por comités integrados por académicos del INTA, de otras universidades nacionales y de universidades de toda la región. Existe un esfuerzo deliberado por construir un programa con un relato coherente, que permita avanzar desde los temas más estructurales, como la gobernanza de los sistemas alimentarios, hasta aspectos relacionados con los entornos alimentarios, los comportamientos, la evaluación nutricional y la innovación. 

-¿De qué manera esperan dar continuidad a las discusiones que se generen durante el encuentro?

-Nuestro objetivo es que el congreso no termine cuando finalicen las presentaciones. Queremos elaborar una hoja de ruta regional. Cada comité sistematizará las principales discusiones de su eje y construiremos un documento breve que identifique los consensos alcanzados, los avances logrados y, sobre todo, las brechas de conocimiento que aún existen. Esperamos que este documento se convierta en una referencia para la región y que, dentro de tres años, cuando vuelva a realizarse SLAN, podamos revisar cuánto hemos avanzado respecto de las prioridades identificadas en esta versión. La idea es que la evidencia científica contribuya efectivamente a orientar programas de investigación, formación de recursos humanos y políticas públicas.

-¿Qué significa que el Congreso SLAN vuelva a realizarse en Chile?

-Chile ha logrado posicionarse como un referente internacional en diversas áreas de la nutrición y la alimentación, particularmente en políticas públicas. Que SLAN vuelva a realizarse en nuestro país constituye un reconocimiento al trabajo desarrollado por la Universidad de Chile, el INTA y muchas otras instituciones nacionales durante las últimas décadas.

La organización del congreso fue posible gracias a una postulación presentada por la Universidad de Chile, con el respaldo de sus autoridades, del INTA, de la Facultad de Medicina, la Facultad de Ciencias Sociales, la Sociedad Chilena de Nutrición y del apoyo de SERNATUR. Es una oportunidad para mostrar el trabajo que realiza la Universidad de Chile y para fortalecer el liderazgo científico que nuestro país ha construido en materia de alimentación y nutrición.

-SLAN se declara “orgullosamente libre de conflicto de interés”. ¿Qué significa eso en la práctica?

-La Sociedad Latinoamericana de Nutrición fue una de las primeras sociedades científicas en declarar que no recibiría financiamiento de la industria de alimentos ultraprocesados para sus actividades. SLAN 2026 mantiene ese compromiso. No recibe financiamiento de grandes corporaciones de alimentos ultraprocesados y cuenta únicamente con el apoyo de pequeñas y medianas empresas, sociedades científicas, organismos internacionales y agencias de Naciones Unidas. Eso representa un desafío importante, porque históricamente muchos congresos científicos dependían del financiamiento de la industria. Sin embargo, hemos demostrado que es posible organizar encuentros científicos de alto nivel bajo estándares independientes y transparentes. Esta experiencia incluso ha sido compartida en instancias internacionales, como la International Union of Nutritional Sciences, donde hemos contribuido a discutir estándares de conflicto de interés para congresos científicos a nivel global.

-¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta la nutrición en América Latina?

-Los factores dietarios explican actualmente más del 25% de la carga de enfermedad en América Latina, contribuyendo tanto a la mortalidad como a la discapacidad prematura. La región enfrenta una doble carga de malnutrición -desnutrición, incluidas las deficiencias de micronutrientes, y obesidad- que hoy además se integra con desafíos ambientales como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, entre otros.Hemos transitado rápidamente: en algunos países conservamos sistemas alimentarios tradicionales que debemos proteger, mientras enfrentamos una expansión de los alimentos ultraprocesados y el poder de quienes los producen y comercializan. Múltiples países de la región están implementando políticas que promueven sistemas alimentarios saludables, pero es necesario avanzar de manera más rápida y coherente, disminuyendo las brechas dentro y entre países. Necesitamos generar evidencia que impulse transformaciones coordinadas y coherentes en toda la cadena alimentaria -desde la producción hasta el consumo y la gestión de residuos-, capaces de medir tanto sus efectos positivos como negativos, y de promover nuevas formas de gobernanza del sistema alimentario. Esperamos que SLAN 2026 contribuya justamente a eso: construir una agenda regional capaz de orientar la investigación, la formación de nuevos profesionales y las políticas públicas hacia sistemas alimentarios más saludables, sostenibles y equitativos para las próximas décadas.