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Juan Vera Valdés, periodista revelación del mundial: “Siempre traté de conectar desde lo sensorial”

Juan Vera, periodista y mundial 2026: "Trate de conectar con lo sensorial"

A inicios de 2026, Juan Vera Valdés recibió una noticia que, con el paso de los meses, se transformaría en un hito en su carrera: cubrir el Campeonato Mundial de la FIFA 2026 en México, Estados Unidos y Canadá para el área de deportes en Chilevisión. Los Ángeles, San Francisco, Seattle, Kansas, Seattle, Dallas, Miami, Houston, Atlanta y nuevamente Miami fue el frenético itinerario que lo mantuvo tres semanas despachando los partidos y su trastienda.

“Fueron vuelos internos, rápidos, cortos. Yo aterrizaba, previa del partido, al día siguiente partido, viajaba temprano de nuevo y así de nuevo”, relata luego de retornar al país desde Buenos Aires – ciudad donde cubrió la final entre Argentina y España- y conversar con FCEI sobre su cobertura, que fue ampliamente valorada por el público y mantuvo a Chilevisión en la cima de la medición del rating en las previas y transmisión de los encuentros.

Una oportunidad que, sin duda, vino a consolidar su trabajo, que partió con la inspiración de su padre relator deportivo en San Antonio, su ciudad natal, y controlando en la Radio Sargento Aldea, al lado de su casa. Posteriormente desarrolló su vocación de comunicar en el colegio, animando eventos y participando en programas de radio. Y luego de aquello, su ingreso a la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile lo formó para ser reportero en la radio JGM. Después vino radio ADN, donde cubrió la Copa América 2015, siguió los pasos de Universidad Católica y la U, experiencia que le permitió finalmente aterrizar en Chilevisión. En su casa televisiva actual ha reporteado Copa Libertadores, los Juegos Panamericanos de Santiago 2023, los Juegos Olímpicos de París 2024, los Juegos Panamericanos Junior, los campeonatos sudamericanos de voleibol playa, entre muchos otros.

Para Juan, este, además, fue un mundial especial. “A Brasil 2014 fui como hincha y notabas que algo iba a pasar, a diferencia de este mundial que, en muchas ciudades de Estados Unidos, era un evento más. O el mismo mundial sub-20 que se jugó aquí en Chile el año pasado, la gente si sabía que había un evento y asistían a los estadios, en comparación al mundial sub-20 de Qatar, el que también cubrí y donde nadie sabía nada”. Un mundial en el que, a juicio de vera, primó una lógica de entretenimiento más que una verdadera cultura futbolera.

En esta entrevista, el egresado de Periodismo cuenta las claves de su cobertura, que lo convirtieron en el periodista revelación del mundial. En paralelo, alista su debut en el estelar “Fiebre de Canto” este próximo 16 de agosto en Chilevisión, con una intensa preparación.

-¿Cómo viviste el ambiente de este mega evento deportivo en todas las ciudades en que estuviste?

"En Los Ángeles no había mucho ambiente. Allí el mundial era más bien como un evento más de tantos que hacen allí. Si veías latinos era porque estaban por el mundial, pero a los estadounidenses no les importaba nada. Eso sí, el estadio estaba repleto y eso fue precisamente lo que más me llamó la atención de Estados Unidos. En San Francisco lo mismo, poco ambiente y donde si sentí que había mucha vibra fue en Seattle, que es una ciudad un poco más futbolera. Ellos efectivamente estaban siguiendo el mundial, sabían que partidos se jugaban, me topé Bélgica-Egipto ahí y el estadio estaba repleto. En los muelles tenían fanfests, no solamente de FIFA, sino que otros que era organizado por los equipos de la ciudad. Hubo ambiente también en Dallas y en Kansas porque estaba Argentina. Y en Miami sí porque es latino. Era una locura. Habían brasileños, colombianos, argentinos, chilenos. La ciudad estaba convulsionada. Allí nos dimos cuenta que si había un mundial".

-¿Qué significó para ti en lo personal y laboral cubrir el mundial?

"Para mí ha sido la experiencia más desafiante de mi carrera profesional. Fue un periodo muy intenso, más allá del hecho de la preparación para cubrir algo sino que es el hecho de estar en una cobertura fuera del país, tomar decisiones, ver como trasladarte, las horas que vas a estar al aire, estar en un aeropuerto, moverte a otro, dialogar con el camarógrafo y entre los todos tomar decisiones, porque aparecen obstáculos. Y, con todo eso, tratar de comunicar de la mejor manera lo que estaba pasando".

-¿Cómo lo fue también en términos periodísticos y comunicacionales?

"Mi trabajo lo fui percibiendo a medida que fueron avanzando los días y lo bien que le empezó a ir al canal en términos de audiencia. Eso te lleva a ser muy responsable en torno a lo qué comunicaba y cómo lo hacía, entonces ese fue otro desafío: el evitar estereotipos o exageraciones, como quizás algún ambiente hostil entre argentinos y chilenos y que yo no vivía o de decir que en realidad en Estados Unidos no están vueltos locos con el mundial a diferencia de México. Entonces eso era una responsabilidad, también el decir que habían cuestiones que estaban muy bien organizadas y otras no tanto. Me tocó hacer una fila de 3 horas al sol para retirar la credencial de prensa, junto a bailarines, vendedores, todos en una misma fila. En Kansas nadie sabía dónde estaban los ingresos para la prensa. Todo eso había que contarlo, a lo mejor en la pantalla se veía muy bonito y organizado, pero en el reporteo era hostil".

Efectivamente, como tú lo señalas, la audiencia comenzó a crecer y valoró tu trabajo en terreno. No solamente informaste los aspectos técnicos de los partidos, sino que el ambiente que se vivía. Dicho esto, y en un escenario donde la televisión tradicional convive con transmisiones multiplataforma, como influencers en los estadios y reacts de YouTube ¿De qué manera decidiste plantear tu trabajo?

"No es por ser “patero”, pero mi editor, Rodrigo Vera, que también salió de la Chile, ha realizado la cobertura de varios mundiales y a él le pregunté: ¿Qué consejo me das? Yo lograba visualizar que no iba a ser una cobertura como la que hago en Copa Libertadores, donde se privilegia la formación del equipo, si hay algún lesionado, más que nada información técnica. Él, entre otros consejos, me dice que “tu tenís que lograr transmitirme todo lo que yo no puedo ver por televisión”. El ambiente, si es que hay un tipo vestido de cierta manera, si es que hay personas de otros países con la camiseta de esas selecciones, el calor, qué tan barato, qué tan caro es moverse, cómo es llegar a los lugares, si estos son realmente tan grandes como se ven en televisión. Todo eso el televidente no lo iba a ver en la transmisión oficial y tú tienes que contarlo. Entonces dije, ok, voy a ser un canalizador de las cosas que yo estoy viendo, que a mí me llaman la atención y por eso hablé siempre desde lo sensorial. Por ejemplo, en San Francisco entramos en un tranvía y logré entrevistas a dos chicas argentinas que vivían allá, entonces ahí me dije esto es mundial, llegar a los espacios donde la gente vive el evento y cómo lo viven. Lo mismo con la Isla de Alcatraz, que está al lado de San Francisco o la inmensidad del estadio en Los Ángeles, porque de verdad, era una brutalidad lo grande que era. O cuando me topaba con un nieto y su abuelo y estaban emocionados en ese momento. Me ponía en el lugar de ellos, independientemente de su camiseta, porque yo podía ser esa persona con mi papá. Entonces, era buscar cosas que a mí me conmovían y que creía que en pantalla iban a conectar, como estar sacándole una cuña a Messi".

-Eso te permitió llegar a un público general, no necesariamente al especializado futbolero

"Está bien, el dato anexo lo puedes buscar en Google y si lo estás despachando va a sonar bien, oh, este es un tipo que sabe y fantástico, pero insisto, a lo que le puse más empeño fue contar lo que sentía. Me pregunté en un momento, en Seattle: ¿Qué comen cuando van al estadio? Uno puede pensar que en Estados Unidos no hay carritos de comida, pero sí había una venezolana que vive allá y estaba vendiendo completos en la calle. Son cosas cotidianas que había que mostrarlas. O la historia de un chileno, dueño de una tienda de ropa vintage que se llama Highbridge 210. Él es de Puente Alto y su nombre aludía justamente a Puente Alto en inglés y a la micro que pasa por allá. Son historias que son similares a las que les puede pasar a cualquier persona. Y una de las anécdotas de mi viaje fue encontrarme con el hijo del Presidente. En Atlanta. Yo lo entrevisté y no tenía idea, no le pregunté el nombre. No sabía quién era. Y después en la tarde me llegaron los mensajes.

-¿Y cuál es la convivencia con la cobertura que puede hacer un influencer? ¿Qué diferencia hay? ¿Compiten?

"Yo creo que conviven más que compiten, absolutamente. Creo que el periodismo tradicional tiene que aprender de los influencers, de las redes, porque estas últimas llegan a la gente de manera muy directa. Muestran cosas que en la televisión no hay mucho espacio. Muestran, no sé, la particularidad de un vestuario de un hincha o te muestra cómo llega al estadio y te registran. Y eso en la televisión sí hay que contarlo porque la audiencia lo está valorando. Por algo los influencers arrastran seguidores. Ahora, el lenguaje es un poco distinto porque muchos influencers se desenvuelven bien en contenidos grabados, tienen más tiempo para producir entrevistas, mas no en el vivo, donde todo es más instantáneo. Y tienes que saber desenvolverte en el vivo de alguna otra manera".

-¿Por qué, en ese escenario, el rol del periodista es más necesario que nunca?

"Debido a mi formación, tengo la responsabilidad de ser preciso, responsable y de tener respeto hacia cierta historia o cómo contarla. De ser crítico, de cuestionar, de no basarme en que vi algo, respondo eso y resulta que después era una fake news. El influencer no tiene esa responsabilidad y muchas veces dispara nomás. En cambio, el periodista no. Allí está la diferencia porque nuestra credibilidad está en juego".

-¿Qué tan clave ha sido tu formación en la Universidad de Chile para evaluar este contexto? ¿Y cuál es el sello que la caracteriza en la cobertura de estos eventos?

"La visión crítica de ciertas cosas. Desde hacia dónde apuntar. O ese olfato de decir, de repente, oye… pero esto no está bien. Que, a lo mejor, para otras personas, con otra formación puede resultar irrelevante. Para uno no. Hay cosas que sí te llaman la atención: que un estadounidense esté vestido con la camiseta de Palestino, la formación académica te hace ver e identificar esa historia. Y la calle que te da. La Universidad de Chile tiene una transversalidad en las personas con las cuales tu convives. Te permite conocer realidades ajenas a la tuya. Me tocó convivir con compañeros del norte, del sur, con compañeros que vivían de manera muy incómoda y otros de manera muy cómoda. Todo eso ayuda. Veo realidades de otras universidades, donde hay egresados que salen de un colegio y entran a una casa de estudios con el mismo estrato social. No conocen otras realidades. Y si te empapas de otras, vas a poder identificarlas".

-¿Cuáles consideras que fueron tus principales hitos de tu paso por la Escuela de Periodismo?

"Pasé por la Radio JGM. Teníamos un programa deportivo, que formamos con unos amigos de mi generación, lo hacíamos dos veces a la semana. Y a mí se me ocurrió hacer la cobertura de los Juegos Olímpicos Estudiantiles. Mandábamos a compañeros a reportear con la gente de Deporte Azul, toda la semana y el último día, el viernes, logramos hacer la transmisión de la final de voleibol, con Julio en los controles, en tiempo donde las redes sociales no eran potentes todavía. Esto fue en el 2013 y no era fácil hacer llamadas en vivo, tenías que, de alguna forma, sacar los retornos. A la JGM le tengo mucho cariño. Me formó y me ayudó a resolver problemas con pocos recursos. Y la radio en general ha sido la mejor formación. Yo no sería lo que soy hoy sin haber pasado por ella".

-¿Qué le dirías a las futuras generaciones que están estudiando hoy periodismo en la Universidad de Chile Chile o que recién egresaron?

"Primero que todo, hay que consumir medios. Hay que verlos si uno quiere estar inmerso en ellos para poder identificar que cosas están haciendo, por ejemplo, en otros países y que es lo que está viendo la audiencia. En el fondo, tener ciertos referentes que permitan guiarte. También pedir consejos, como lo hice cuando me junté con Rodrigo, a mí me sirvió mucho esa conversación para hacer lo que hice después. Mirar, pensar, criticar, cuestionar. Estar alerta a ciertos tipos de situaciones para luego contarlas. Y siempre perseguir los sueños. Yo me encontré con esto y jamás me lo esperé. Cuando yo entré a estudiar periodismo y veía los mundiales, decía ojalá esté alguna vez allí. Ponerse el objetivo, porque las condiciones laborales en los medios no son fáciles, pero si uno se pone la meta, se pueden llegar a cumplir. La meritocracia sí existe, todo ha sido por el esfuerzo de mi familia y de mis ganas de crecer, de informarme de la mejor manera posible".