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Formación vinculada al medio:

Estudiantes de la Licenciatura en Lingüística y Literatura iniciaron pasantías en el Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional

Inician pasantías en el Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional

El miércoles 5 de agosto se dio inicio al curso electivo Pasantías laborales en el Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional de Chile, una iniciativa pionera que busca incorporar el Aprendizaje Vinculado al Medio en la formación de estudiantes de la Licenciatura en Lingüística y Literatura con mención en Literatura o en Lingüística de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile.

La implementación del programa se enmarca en el convenio de colaboración suscrito entre la Facultad y la Biblioteca Nacional de Chile, orientado a fortalecer la investigación, la memoria y la formación de las nuevas generaciones.

Durante la jornada inaugural las estudiantes conocieron los objetivos, la metodología y el plan de trabajo del curso, además de las colecciones y plataformas digitales con las que trabajarán durante el semestre. En la segunda parte, realizaron un recorrido guiado por la Biblioteca en la que pudieron revisar los cuadernos de Gabriela Mistral del Poema de Chile, como experiencia directa del trabajo con manuscritos del Archivo.

Daniela Schütte, quien cuenta con 25 años de trayectoria en la Biblioteca Nacional y asumió la conducción del Archivo del Escritor en 2025, valoró la puesta en marcha de esta primera experiencia formativa. “Estoy muy contenta de que estén acá. Cuando Daniela me propuso que armáramos este curso sentí mucho entusiasmo porque es la primera vez que tenemos una experiencia de este tipo en el Archivo. Es un experimento en el que estamos aprendiendo todas”, señaló.

La directora del Departamento de Literatura, Carolina Brncic, explica que este curso de Pasantías en el Archivo del Escritor, piloto en el Programa de la Licenciatura, tiene diversos objetivos. “En primer lugar, hacer sensible y explícito el sello universitario de Vinculación con el Medio, que se traduce en una experiencia situada para nuestras y nuestros estudiantes. En ese sentido, es un primer acercamiento a una de las posibilidades de desarrollo en el mundo laboral que les permitirá aprender la naturaleza, características y responsabilidades del trabajo en equipo”. 

Asimismo, señala, es una posibilidad única de trabajar con el valioso patrimonio literario y cultural del Archivo en la Biblioteca Nacional que puede despertar el interés en otros campos de la investigación literaria. “Gracias a los convenios existentes, a la generosidad de la jefa del Archivo y su equipo, y al impulso de la profesora responsable del curso, nuestras y nuestros estudiantes obtendrán una experiencia que vincula la investigación con el quehacer práctico y minucioso en la conservación y tratamiento del material, desarrollando habilidades y competencias integrales muy relevantes para la futura vida laboral en este y otros campos afines asociados a la disciplina”.

Vincular la formación disciplinar

El curso busca reducir la distancia que puede producirse entre la formación teórica y los desafíos propios del ejercicio profesional. Para ello, propone un aprendizaje situado, basado en la práctica, el trabajo colaborativo y la participación en procesos reales de investigación, gestión cultural y difusión patrimonial.

La profesora Daniela Picón Bruno destacó que esta experiencia permitirá que las y los estudiantes reconozcan nuevas posibilidades de desempeño profesional y comprendan la responsabilidad pública asociada a su formación. “La Universidad de Chile es una universidad pública, la principal universidad pública del país. Nuestro compromiso con el desarrollo colectivo tiene que estar primero. La idea es que ustedes egresen conectadas y conectados con la sociedad, que contribuyan a ella y que pongan sus conocimientos al servicio de otras y otros”, afirmó.

La académica explicó que el curso busca poner el acento en el hacer mediante una experiencia que invita a salir de la Universidad, relacionarse con una institución cultural y aplicar los conocimientos adquiridos durante la carrera.

El curso contempla tres horas semanales de trabajo presencial, principalmente en las dependencias del Archivo del Escritor, y seis horas de trabajo autónomo. En este proceso, las y los estudiantes deberán integrar equipos, distribuir responsabilidades y desarrollar competencias asociadas con la investigación bibliográfica, la gestión cultural y la comunicación del patrimonio. En este sentido, Daniela Picón, subraya que uno de los principales valores de la iniciativa es que las y los participantes podrán involucrarse en el proceso completo de preparación de una exposición:  “Van a poder llegar hasta el final de este trabajo y completar el ciclo cuando la exposición se inaugure y realicen las visitas guiadas. Eso significa ponerse al servicio de acercar la cultura, la literatura, nuestra historia y a nuestras escritoras y escritores a la sociedad”.

Una exposición construida colectivamente

El principal desafío del semestre será investigar, diseñar y producir una exposición bibliográfica a partir de las colecciones del Archivo del Escritor. El trabajo comprenderá la elaboración y fundamentación de propuestas temáticas, la selección preliminar de documentos, el diseño curatorial, la preparación de textos y cédulas, la generación de insumos para difusión y, finalmente, la producción y el montaje.

Daniela Schütte explicó que la elección de una exposición como proyecto central responde a su capacidad para reproducir las dinámicas de un entorno laboral real. “La posibilidad de trabajar en una exposición, que es algo colectivo, era la experiencia más cercana al mundo laboral que podíamos ofrecer. Es necesario ponerse de acuerdo, repartir las responsabilidades y que cada persona, dependiendo de sus fortalezas, conocimientos o habilidades, pueda hacerse cargo de determinadas tareas”, sostuvo. La jefa del archivo también destacó que el trabajo cultural funciona como una cadena, en la que cada decisión repercute tanto en el equipo como en las personas que posteriormente accederán a los contenidos. Por esta razón, la rigurosidad, la organización del tiempo y la responsabilidad compartida serán dimensiones centrales de la experiencia.

Uno de los principales desafíos será traducir la investigación especializada a un lenguaje que permita acercar las colecciones a públicos heterogéneos. “A la Biblioteca Nacional entra todo tipo de personas: niñas y niños, investigadores, personas mayores, turistas y visitantes con historias y experiencias muy diversas. Por eso tenemos que transmitir algo sencillo y concreto, que cualquier persona pueda comprender”, apuntó.

El Archivo del Escritor conserva manuscritos, fotografías, primeras ediciones, publicaciones en lenguas extranjeras y objetos personales pertenecientes a numerosas escritoras y escritores de Chile. Sus colecciones, reconocidas como Monumento Histórico en 1998, reúnen más de 42 mil registros, cerca del 95 % de los cuales se encuentra digitalizado y disponible mediante la Biblioteca Nacional Digital.

Frente a este desafío, la estudiante Isidora Olate destaca el significativo paso de la teoría a la práctica. “Si bien nuestra carrera se preocupa exhaustivamente por formarnos en la teoría, eso puede dejar de lado otra cosa que también es importante: el hacer. Por esa razón, agradezco mucho esta oportunidad, tanto a la profesora Daniela Picón como a la directora del Archivo del Escritor, ya que hacer tangibles nuestros conocimientos es una experiencia enriquecedora para la teoría que hemos aprendido. Además, la vinculación con el medio permite que ese conocimiento no quede solo en nuestras cabezas y para un grupo cerrado de personas, sino que lo vuelca hacia la comunidad y al saber colectivo. Espero que todo lo que hemos aprendido se refleje principalmente en eso: una exposición interesante para todo tipo de personas y que enriquezca el conocimiento sobre escritores y escritoras de nuestro país, acercándose a todos los instrumentos que usaron en vida para crear y escribir”.

En la misma línea, Kiara Riquelme advierte que “trasladar el aprendizaje fuera del aula es un hito fundamental en nuestra formación, ya que nos permite llevar la teoría a la práctica y comprender cómo se construye la memoria cultural del país. Asimismo, esta experiencia reduce la incertidumbre frente al campo laboral, aportándonos confianza y entusiasmo por el futuro. Respecto a la exposición que estamos preparando, espero que actúe como un puente entre la academia y la ciudadanía, permitiéndonos compartir nuestros aprendizajes de manera atractiva y accesible para despertar el interés de más personas por la literatura”. 

Por su parte, Leonora Mella suma que “llevar a la práctica habilidades y valores transversales por ejemplo la capacidad de analizar, indagar y el compañerismo; cualidades que son importantes  para llevar este trabajo a cabo. Me lo tomo como un trabajo que con cariño y dedicación saldrá excelente y sé que mis compañeras y profesora piensan lo mismo. El archivo del escritor me parece un lugar interesante y lleno de historia, por lo general no tenemos ese acercamiento tan concreto a posibilidades laborales manejando archivos”.  

La implementación de este curso abre así un nuevo espacio de formación práctica en la Licenciatura y fortalece la colaboración entre la Universidad de Chile y una de las principales instituciones encargadas de preservar y democratizar el acceso al patrimonio cultural del país.