Del laboratorio a un problema ambiental creciente
El deterioro de la calidad del agua es uno de los desafíos que acompañan al cambio climático y al creciente estrés hídrico que enfrentan diversas cuencas del país. Entre los fenómenos que preocupan a la comunidad científica se encuentra el drenaje ácido de rocas, un proceso que puede movilizar metales y afectar ecosistemas acuáticos, comprometiendo la disponibilidad de agua de calidad para distintos usos.
Con ese desafío como punto de partida, Isabel Arriaza Ortiz, estudiante de Ingeniería Civil con mención Hidráulica, Sanitaria y Ambiental y del Magíster en Recursos Hídricos y Medio Ambiente de la Universidad de Chile, desarrolla una investigación orientada a mejorar las tecnologías de filtración utilizadas para tratar este tipo de aguas.
Su trabajo, realizado en el Laboratorio de Pilotaje del Departamento de Ingeniería en Minas, se centra en el desarrollo de una membrana de nanofiltración modificada con oligómeros de cobre, una tecnología que busca aumentar la eficiencia de los procesos de tratamiento y reducir uno de los principales problemas operacionales de estos sistemas: el incrustamiento o fouling, fenómeno que disminuye el rendimiento de las membranas y obliga a realizar limpiezas frecuentes. “Mi objetivo final es contribuir a la recuperación de agua con potencial para consumo humano, mejorando la remoción de elementos divalentes, además de contaminantes como el arsénico y el boro”, indica Arriaza.
Una membrana diseñada para un mejor desempeño
La investigación parte de una membrana de ultrafiltración convencional, cuya superficie es modificada mediante un proceso químico que incorpora distintos compuestos bajo condiciones controladas. Variando parámetros como el tiempo de contacto y la dirección en que se incorporan los reactivos, el equipo obtiene una membrana de nanofiltración con propiedades comparables a las de tecnologías comerciales.
Durante los últimos diez meses, la investigación ha evaluado el desempeño de esta tecnología utilizando aguas sintéticas que reproducen las características de distintos sectores de las cuencas de los ríos Mapocho y Maipo. Actualmente, el proyecto ha dado un paso clave -según indica Arriaza- al iniciar las pruebas con muestras reales, lo que permitirá validar el comportamiento de la membrana en condiciones representativas. En esta etapa, los ensayos evalúan tanto su capacidad para remover contaminantes como su desempeño frente al ensuciamiento o fouling, un fenómeno que reduce la eficiencia y la vida útil de estos sistemas de filtración.
El trabajo se desarrolla bajo la guía de la profesora Andreína García, Marcela Quinteros como co-guía, y el apoyo de Yesid Tapiero, investigadores del Advanced Mining Technology Center (AMTC).
Proyección para una gestión hídrica más sostenible
Aunque la investigación aún se encuentra en etapa de validación, el inicio de las pruebas con aguas reales marca un hito importante para evaluar el desempeño de la tecnología fuera de condiciones controladas.
Más allá del desarrollo tecnológico, la investigación busca responder a un desafío que adquiere creciente relevancia frente al cambio climático y el estrés hídrico: desarrollar tecnologías capaces de recuperar agua de mejor calidad mediante procesos de tratamiento más eficientes.