Originaria del ayllu Qaqachaka, en Oruro, Bolivia, Elvira Espejo Ayca ha construido una trayectoria que articula creación artística, investigación, poesía, música y trabajo de preservación y revitalización de las tradiciones indígenas. Artista plástica y tejedora, es hablante de aymara y quechua y ha dedicado parte importante de su trabajo a la investigación y difusión de las tradiciones orales y textiles de las culturas andinas.
En 2013 fue nombrada directora del Museo Nacional de Etnografía y Folklore (MUSEF) de Bolivia, convirtiéndose en la primera mujer indígena en dirigir esta institución. Durante su gestión impulsó una perspectiva cultural y descolonizadora del patrimonio, fortaleciendo el diálogo entre la investigación académica y las comunidades indígenas. La premiada artista y tejedora estuvo al frente del MUSEF durante 12 años, distribuidos en dos gestiones, hasta febrero de 2026.
Su trayectoria también ha estado marcada por una reflexión crítica sobre las formas en que se produce y valida el conocimiento. En sus investigaciones sobre los textiles andinos ha cuestionado las aproximaciones que los reducen a su dimensión estética, proponiendo comprenderlos como resultado de una compleja articulación entre personas, materiales, herramientas, territorios y conocimientos.
En el marco del V Congreso Latinoamericano de Investigación y Educación Superior Interdisciplinaria (IEI) 2026, organizado por la Universidad de Chile, Espejo presentará la conferencia “Memorias: Cuando el ajayu te conversa”, el jueves 3 de septiembre a las 14:30 horas, en el Salón de Honor de la Casa Central.
En esta conversación, Elvira Espejo profundiza en el significado de las memorias desde las culturas andinas, las tensiones que surgen entre los saberes indígenas y la academia y la necesidad de construir relaciones más horizontales entre distintas formas de conocimiento.
“Cuando el ajayu te conversa”: memorias que trascienden lo humano
- Su conferencia en el Congreso IEI 2026 se titula “Memorias: Cuando el ajayu te conversa”. Usted plantea que existen memorias del cerro, del agua, de las plantas, de los animales, de los objetos y de los territorios. ¿Qué significa comprender la memoria de esta manera y qué lugar ocupa el ajayu en esta forma de entender el conocimiento?
"Creo que venir a este evento, que es tan importante para la Universidad de Chile, será una oportunidad para conversar justamente sobre las memorias y sobre cuándo el ajayu te conversa.
Este es un tema que se ha trabajado en las comunidades indígenas. Como hablo lenguas originarias, para mí ha sido muy importante entender, desde la estructura lingüística, cómo comprendemos las memorias.
En muchos casos, las memorias fueron analizadas a través de los textos. Pero cuando hablamos de la diversidad de las memorias en las comunidades, hablamos de una infinidad: memorias del cerro, del espacio, del tiempo, de los objetos, de los sujetos, de las plantas y de los animales.
Estas memorias han generado una resistencia cultural que se ha transmitido de generación en generación y que muchas veces no se aprendió ni en las universidades ni en las escuelas.
Esta transmisión comunitaria constituye una educación visual, táctil, sensorial y auditiva. Desde ese punto de vista, se trata de hacer un análisis sobre esa resiliencia de los conocimientos.
Cuando hablamos del ajayu, en este caso es el alma: el alma de todas estas conectividades. Hablamos del alma de la tierra, del agua, del espacio, de los animales, de las plantas y de los seres humanos. ¿Cómo se interconecta todo eso?
Por esa razón, el título es justamente “Cuando el ajayu te conversa”, porque son esas almas las que nos conversan y las que habitan en nuestro cuerpo.
Planteé este título para poder hacer estos despliegues desde el punto de vista de la comunidad, de cómo comprende la esencia, en este caso, del lenguaje, y de entender estas memorias interconectadas.
Entre la comunidad y la academia
- Usted ha desarrollado una trayectoria que transita entre la comunidad, el arte, la investigación y la academia. Desde esa experiencia, ¿qué ocurre cuando los saberes indígenas dialogan con el conocimiento académico? ¿Qué tensiones persisten y qué condiciones permitirían construir un diálogo más horizontal?
“Yo creo que hay mayor tensión que integración. La principal tensión es que una cierta clase social privilegiada en estos campos de trabajo siente el riesgo de perder su territorio, su espacio. Y, por otro lado, existe la susceptibilidad de que, al integrar estos conocimientos, ese espacio se amplíe.
Pero las grandes posibilidades están precisamente en poder integrarlos. Muchas veces, trabajar el tema académico con la praxis de las propias comunidades, por ejemplo, en términos de coautoría, genera confianza entre ambas partes, porque se reconoce en igualdad de condiciones a quien entrega conocimientos desde la comunidad, ya sea licenciado, doctorado, posgrado o postdoctorado.
Creo que esa forma de integración es lo más importante y eso es lo que no se trabaja bastante, pero sería lo mejor para poder integrarlo y poder realmente reconocerlos.
Así como dentro de la universidad se reconocen honores y doctorados, ¿por qué no hacerlo también con los grandes maestros y maestras, artesanas y artesanos, sabios y sabias de las comunidades? Creo que eso sería bastante interesante para poder integrarlos de una forma más amigable.”
El tejido como una forma de conocimiento
- En su trabajo ha planteado que el textil no debe entenderse solamente como un objeto, sino también como un sujeto, y que su elaboración involucra múltiples conocimientos y relaciones. ¿Qué nos permite comprender el tejido sobre otras formas de producir y transmitir conocimiento?
“Cuando hablamos del textil, muchas veces los estudios se han enfocado en la belleza superficial o en la iconografía, en lo que se percibe con la retina del ojo. Pero cuando hablas con las tejedoras, ahí notas que el textil es tridimensional. Es una estructura compleja que tiene una parte superficial, donde tú vas a desplegar el color y la técnica. Pero tienes que decidir también qué colores vas a llevar a la parte inferior y luego qué vas a esconder en el medio.
Entonces, desde el hacer mismo, el textil ya no es una cosa limitada a la estética o belleza. Esa es la perspectiva del pensamiento tridimensional: no pensar el textil como resultado de una sola acción, sino como producto de varias acciones coordinadas entre sí.
Lo mismo ocurre con la investigación. La educación y las universidades tienden a situar a las personas en una especialidad. Si un investigador genera una conectividad entre la antropología, la historia y la lingüística, entonces los datos son diferentes.
Los investigadores hemos ignorado ese tipo de fuentes, no hemos sido suficientemente amplios para captar la diversidad del pensamiento.”
¿Qué pueden aportar los saberes indígenas a la interdisciplina?
- El Congreso IEI 2026 busca justamente poner en diálogo disciplinas, artes y saberes tradicionales y situados. ¿Qué pueden aportar los conocimientos de los pueblos indígenas a la interdisciplina y la transdisciplina?
“Yo creo que la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad son muy importantes en estos tiempos.
Hay que recordar que, en el pasado, cada especialista profundizaba únicamente en su propio campo de conocimiento. Por ejemplo, en las ciencias sociales, el antropólogo era el que estudiaba la comunidad; el arqueólogo era el que excavaba y catalogaba los bienes culturales.
Pero cuando se tienden puentes entre distintas disciplinas, como la arqueología, la biología, la antropología y la lingüística, se genera una riqueza completamente diferente, porque se integran miradas desde la diversidad de pensamientos.
Esto permite avanzar en temas que, en algunos casos, se han estancado en una aproximación centrada únicamente en lo estético o en el estudio de la belleza superficial. Más bien, se trata de profundizar el estudio científico y conectarlo con otras dimensiones que permitan ampliar la comprensión.
Así, la interdisciplina y la transdisciplina pueden abrir nuevas formas de comprender y nuevas formas de entender el trabajo, justamente desde la diversidad.”
- Finalmente, ¿qué espera compartir con quienes participen de su conferencia y qué conversación le gustaría que quedara abierta después de su presentación?
“Yo compartiré justamente esta temática que nos convoca a esta reflexión: esta diversidad de las memorias, cómo se reflejan en la diversidad de los ajayus que conversan en nuestro propio entorno, en nuestros cuerpos, espacios y territorios.
Creo que eso va a ayudar a abrir otros campos de conectividad y también a tender puentes hacia la multidisciplinariedad. En el futuro se convocará a entender esa diversidad de pensamientos. Hay muchas posibilidades. Se ha construido esta estructura de que el conocimiento viene de afuera hacia los otros territorios.
Pero, en realidad, cuando empezamos a autocuestionarnos y a profundizar estos pensamientos críticos desde nuestros propios territorios y desde las estructuras lingüísticas de los pueblos, la comprensión es completamente distinta.
Creo que, en ese sentido, existe interés por ampliar estos conocimientos y contribuir a una autorreflexión de la sociedad frente a las dificultades y complejidades de la contemporaneidad.
Me parece muy importante abrirnos a esta diversidad de conocimientos y compartirla con otros territorios, pero desde un equilibrio en el que podamos reconocernos como iguales, sin reproducir las jerarquías del pasado. Creo que eso permite generar la confianza necesaria para trabajar con distintos territorios a nivel internacional.
Elvira Espejo presentará “Memorias: Cuando el ajayu te conversa” el jueves 3 de septiembre a las 14:30 horas, en el Salón de Honor de la Casa Central de la Universidad de Chile, como parte del Congreso IEI 2026. El encuentro se desarrollará entre el 1 y el 4 de septiembre y reunirá a investigadoras, investigadores, académicas, académicos y representantes de distintos ámbitos del conocimiento para abordar los desafíos de la interdisciplina y la transdisciplina en América Latina y el Caribe.
Más información e inscripciones: Congreso IEI 2026 – Universidad de Chile