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Alumni

Josefa Araos, abogada y escritora: “Sabía que iba a tener una educación pública y también muy sólida en lo académico”

Josefa Araos: “Sabía que iba a tener una educación pública y muy sólida"
Josefa Araos es coautora de la saga El Mundo de Lulú y hoy se desempeña como abogada en el Ministerio Público
Josefa Araos es coautora de la saga El Mundo de Lulú y hoy se desempeña como abogada en el Ministerio Público.
Josefa destaca a su profesora, Nicole Nehme, por su apoyo a las mujeres estudiantes de la Escuela de Derecho.
Josefa destaca a su profesora, Nicole Nehme, por su apoyo a las mujeres estudiantes de la Escuela de Derecho.
Con cientos de miles de lectores y una activa comunidad en redes sociales, Josefa siente responsabilidad por el contenido que publica
Con cientos de miles de lectores y una activa comunidad en redes sociales, Josefa siente responsabilidad por el contenido que publica.

Cuando Josefa Araos estaba en el colegio, quería estudiar Medicina. Sin embargo, todos sus intereses la llevaban hacia el Derecho. “Siempre me gustó mucho la historia, la literatura, estaba en el equipo de debate en el colegio, entonces lo más lógico era entrar a Derecho. Y elegí la Universidad de Chile porque salí de un colegio público, del Liceo de Chimbarongo, entonces quería continuar con mi educación en una universidad pública. En ese sentido, elegí la Universidad de Chile porque es la mejor”.

Recuerda que la Facultad ubicada en la calle Pío Nono era un espacio pluralista y de excelencia. “Me llamó mucho la atención que de ahí habían salido 16 presidentes de la República, gran parte de la vida política y de la vida pública se daba en los patios de la Facultad de Derecho, los grandes debates jurídicos en ese momento se daban también con profesores de la Facultad, los casos emblemáticos eran representados por profesores de la Facultad, entonces sabía que iba a tener una educación pública y también muy sólida en lo académico”.

Educación cívica con Lulú

Ingresó a la Universidad en 2016 y, durante la carrera, le tocó vivir el mayo feminista, el estallido social y la pandemia de Covid-19. Agradece que en la Facultad “se podía discutir libremente en las asambleas, en los seminarios, en los congresos, pero siempre desde una mirada abierta y respetuosa, porque es un espacio pluralista”.

Refiriéndose al género, reconoce que, aunque la mayoría del estudiantado estaba compuesta por mujeres, ellas eran las más calladas: “no levantábamos tanto la mano en clases, pero sí había profesoras, como Nicole Nehme, que siempre dejaba responder primero a las mujeres, nos alentaba”. Su inquietud por esta temática la llevó a fundar —junto a la hoy periodista June García— la organización Aula Feminista, realizando intervenciones en espacios públicos desde una perspectiva de género. Este trabajo fue el germen de la exitosa saga infantil “El Mundo de Lulú”. Con June “sabíamos que éramos feministas, que nos gustaba la literatura y escribir, ahí decidimos dar ese paso y publicar libros juntas”.

La saga del Mundo de Lulú fue escogida para ser parte del Plan Lector del Ministerio de Educación en Chile para tercero y cuarto básico. Eso significa tener cientos de miles de lectoras y lectores y, por consiguiente, una gran responsabilidad. “Siempre nos preguntan si van a salir nuevos libros; por qué pusimos esto, por qué no pusimos esto otro… Y eso es porque todo lo que Lulú decía era lo que nosotros decíamos también”.

A ella y a June García les tocó reflexionar sobre lo que estaba pasando en torno al estallido social. “Una a veces, como adulta, olvida que estos procesos también impactan en los niños y las niñas; ellos tienen las mismas preguntas que nos estábamos formulando: ¿por qué hay un estallido social? ¿Qué significa la democracia? ¿Por qué es importante? Entonces llevamos todos nuestros intereses políticos, jurídicos y literarios a este personaje —Lulú— que ya teníamos”.

La creación de la saga también la ha llevado a construir su propia evaluación del estado de la educación cívica en Chile. “Es bien crítico el panorama, porque vemos que hay mucha gente que ya no quiere participar. Y eso da cuenta de que el Estado no está haciendo bien la pega; debería interesarnos qué es lo que pasa con, por ejemplo, la tramitación de la megarreforma y qué podemos hacer como ciudadanos y ciudadanas. Cuando vemos la cantidad de gente que no tiene opiniones sobre ciertas cosas, es crítico. Estamos dejando que otras personas tomen las decisiones. Veo que ese desinterés va de la mano con la falta de educación cívica y con que no se nos están dando los espacios para participar”. Asegura que hay desigualdad en este aspecto, no solamente socioeconómica, sino también geográfica: “estudié en un liceo rural en Chimbarongo y no éramos parte de la vida política en la misma medida que estudiantes de otros colegios que estaban en Santiago, porque además el debate se ve sesgado por condiciones socioeconómicas y también geográficas”.

Su labor de divulgación se consolidó en redes sociales con su cuenta en Instagram @cotineja, que congrega a una comunidad de 114 mil seguidores, y sumó un nuevo libro: “Dudas jurídicas para la adultez joven”, pensado como una guía práctica para enfrentar la burocracia y las leyes en la vida cotidiana. “Toda nuestra vida está en códigos, en resoluciones, en decretos. Y, por lo menos, lo sentí así: se necesita una guía para navegar el paso a la vida adulta”. Respecto a una secuela de este libro, Josefa dice: “La verdad es que ahora estoy dedicada al derecho y no a la literatura”. Y explica: “Trabajo en la fiscalía, constantemente tenemos que crear relatos respecto de las causas que llevamos. No puedo decir que nunca más escribiré un libro, pero por el momento no tengo ningún proyecto en específico”.

Orgullosa hija de Bello

Como abogada del Ministerio Público, sostiene que los valores aprendidos en su alma mater guían su desempeño. La primera característica que destaca de la Universidad de Chile es la búsqueda permanente de la excelencia. “Un sello de la Universidad es que jamás el trabajo tiene que ser mediocre o a medias. Siempre tiene que acercarse a la excelencia y ser lo más riguroso posible”. Dice que también la creatividad “es algo que se fomenta mucho en la Facultad. A pesar de que el derecho puede parecer algo no muy creativo, sí lo es. Siempre estamos buscando nuevas formas de solución de conflictos”. En tercer lugar, destaca “el pluralismo, no solo entendido como una cuestión política, sino que una constantemente en la vida profesional se ve enfrentada a diferencias de opinión dentro del mismo equipo o con contrapartes. Y aceptar esas diferencias y buscar puntos de acuerdo también es un sello de la Universidad. Es un espacio súper plural, ahí nos encontramos de todo Chile, de todos los espectros”. Por estas razones y más se siente una orgullosa hija de Bello. “Y eso es algo que pasa con todas las personas que conozco”, comenta sonriente.

Finalmente, ante la pregunta sobre qué consejo daría a una mujer que este año ingresó a la Escuela de Derecho de la U. de Chile, responde: “Que no tenga vergüenza de hacer preguntas. Una se siente intimidada a veces por el espacio, esas salas de clases con tantos estudiantes, con tanta historia. La presión es alta, pero nunca hay que sentir vergüenza de las dudas. Plantear preguntas siempre va a ser enriquecedor para todos y para todas. Más que pensar, ‘todos mis compañeros ya saben la respuesta y voy a quedar como tonta’, quizás es la oportunidad para entregar nuevas perspectivas a esa respuesta. Y para eso están los profesores, para acompañarte en todo este proceso”.