Las crisis económicas, ambientales, climáticas y sociales afectan a todo el planeta y también impactan a los sistemas agroalimentarios de Chile y el mundo. Si bien en Chile el sistema agroalimentario ha mostrado resultados exitosos y el PIB silvoagropecuario ampliado representa aproximadamente el 10,4% del PIB nacional, hoy enfrenta nuevos desafíos en materia de empleo, sostenibilidad de las comunidades y uso de recursos críticos, entre otros.
Preparar al país para enfrentar estos desafíos es el principal objetivo del nuevo Centro de Investigación para la Transformación Agroalimentaria, constituido por un amplio equipo de investigadoras e investigadores provenientes de múltiples áreas del saber y de distintas universidades. Liderado por la Universidad Andrés Bello y la Universidad de Talca, Citagro también cuenta con instituciones asociadas como la Universidad de Chile, la Universidad de La Frontera y UC Davis. Además, el Ministerio de Agricultura actúa como Institución de Interés Nacional, contribuyendo a vincular la investigación del centro con las prioridades y desafíos del país.
“Citagro adopta un enfoque sistémico, interdisciplinario y transdisciplinario. No buscamos estudiar componentes aislados, sino comprender cómo interactúan la producción, el ambiente, los territorios, la economía y las políticas públicas. Nuestro propósito es generar conocimiento que permita tomar mejores decisiones frente a un futuro incierto”, explicó Ariel Orellana, director de Citagro y académico de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad Andrés Bello.
Desde la Universidad de Chile, dos investigadoras y un investigador están generando conocimiento en dos líneas de investigación. Se trata de Daniella Gac, profesora asistente del Departamento de Gestión e Innovación Rural; Andrés Muñoz, profesor asistente del Departamento de Producción Agrícola, ambos de la Facultad de Ciencias Agronómicas; y Rebecca Kanter, profesora asociada del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina.
“Son tres los investigadores de la Universidad de Chile que forman parte de Citagro, lo que nos genera mucho orgullo. Ellos aportarán todo su talento, compromiso y empuje en dos áreas de investigación, agricultura holística y gobernanza alimentaria, para que este centro tenga el mejor resultado posible y que en 10 años más podamos celebrar un cambio notable en la actividad agrícola de nuestro país y también en la vida de las personas que viven de esta actividad y la desarrollan. Comprometo todos nuestros esfuerzos para el éxito de esta iniciativa y esperamos ser el mejor socio posible para las otras instituciones que participan”, señaló el vicerrector de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile, James McPhee, durante la ceremonia de inauguración, en la que participaron académicos, investigadores, gremios del agro, pequeños agricultores, instituciones públicas, empresas exportadoras y empresas emergentes agroalimentarias, así como centros científicos de Santiago y de las regiones de O’Higgins y del Maule.
Durante los próximos 10 años, Citagro cocreará junto con actores de los territorios y distintos representantes del mundo agroalimentario en Chile fórmulas para enfrentar los desafíos y las crisis ambientales, sociales, económicas y climáticas que hoy afectan a estos sistemas.
Prioridades y desafíos del país
Durante la inauguración, el ministro de Agricultura, Jaime Campos, destacó que “este centro reúne una gran parte de la masa pensante sectorial, al mismo tiempo que aglutina importantes universidades y moviliza la academia. Es a partir de los conocimientos que ustedes vayan entregando como —con seriedad y objetividad— la autoridad política puede ir diseñando e implementando las políticas públicas para el enorme desafío que es este sector”, afirmó.
El rector de la Universidad Andrés Bello, Julio Castro, precisó que el valor de Citagro radica en su capacidad de articular distintas universidades y sectores públicos en torno a un objetivo común: solucionar problemas del Chile real. “Necesitamos investigación que genere impacto en la sociedad”.
Investigadores Uchile
Daniella Gac es socióloga y doctora en Ciencias Sociales. Su trabajo como académica del Departamento de Gestión e Innovación Rural de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile se ha centrado en una línea de investigación en torno a las transformaciones de los sistemas agroalimentarios, la sociología rural, las políticas agrarias y la soberanía alimentaria, con especial atención a los sujetos y territorios rurales.
En Citagro participa en la Línea 5, “Gobernanza para la Soberanía Alimentaria”, aportando al análisis de cómo las políticas, instituciones y relaciones entre actores inciden en las transformaciones del sistema agroalimentario y en las posibilidades de construir sistemas más justos, sostenibles y territorialmente pertinentes. “Desde las ciencias sociales y la Facultad de Ciencias Agronómicas aportamos a un desafío estratégico para el país: pensar la transformación agroalimentaria no solamente desde la innovación productiva y tecnológica, sino también desde la gobernanza, las políticas públicas, la soberanía alimentaria y las personas y comunidades que sostienen los territorios rurales”, destacó.
En esa misma línea, “Gobernanza para la Soberanía Alimentaria”, trabaja Rebecca Kanter. La profesora del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina explica que buscan “desarrollar marcos de gobernanza que empoderen a las comunidades locales para dar forma a sus sistemas alimentarios, apoyando la producción agroalimentaria sostenible, el acceso equitativo a alimentos nutritivos y la preservación del patrimonio cultural”.
Andrés Muñoz, profesor del Departamento de Producción Agrícola de la Facultad de Ciencias Agronómicas, es parte de la Línea 2, “Sistemas Agrícolas Holísticos”, grupo que se centra en la agroecología y las prácticas que permiten producir alimentos de manera sostenible, manteniendo la productividad y la rentabilidad. “Es aprovechar los beneficios que nos brinda la naturaleza, como el ciclaje de nutrientes, la polinización y el control biológico de plagas, para incrementarlos y que nos permitan adaptarnos al cambio climático, aumentar la resiliencia y conservar la biodiversidad en los agroecosistemas”, señaló.
“La investigación se centra en cuantificar el rol de la biodiversidad funcional en la productividad y resiliencia agrícola y desarrollar herramientas diagnósticas que permitan evaluar la sostenibilidad de estos sistemas en distintos territorios. Al incorporar principios agroecológicos, esta línea respalda directamente los ODS y el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, contribuyendo a la gestión ambiental y la resiliencia climática del país. Además, refuerza el rol de Chile como referente en agricultura sostenible a escala regional, impulsando la conservación de la biodiversidad y la innovación basada en la naturaleza”, añadió.
Citagro es financiado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación a través de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).