La memoria no es únicamente un ejercicio de mirar hacia el pasado. También puede ser una forma de comprender el presente, reconocer las luchas colectivas que han marcado la historia del país y proyectar un futuro donde la dignidad, la democracia y los derechos humanos ocupen un lugar central. Esa fue una de las principales ideas que atravesó el conversatorio “Memorias para el Futuro: Diálogos con Alicia Lira Matus”, realizado el miércoles 2 de septiembre en la Plataforma Cultural de la Universidad de Chile.
La actividad reunió a estudiantes, representantes de organizaciones estudiantiles y de la comunidad universitaria, además de Alicia Lira Matus, presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP), recientemente reconocida con el Premio Nacional de Derechos Humanos 2026 y con la primera Medalla Derechos Humanos y Democracia de la Universidad de Chile. El encuentro fue organizado por la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones de la Universidad de Chile, con la colaboración de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), y contó con la moderación del estudiante de Sociología Vicente Díaz, presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales.
Durante el diálogo, Lira abordó la memoria desde una perspectiva que vinculó historia, cultura, dignidad y esperanza. Al recordar el proyecto colectivo que representó la Unidad Popular, destacó que “las transformaciones sociales también estuvieron acompañadas de políticas destinadas a ampliar el acceso a la educación y la cultura y a mejorar las condiciones de vida de trabajadores y trabajadoras”.
Para Lira, recuperar esa memoria supone también recordar que los avances sociales fueron resultado de procesos colectivos y de múltiples luchas. “Para mí la memoria tiene que ver con vida, cultura”, señaló durante el encuentro, destacando también el significado que tienen los sitios de memoria como espacios que permiten conservar recuerdos y dignificar a quienes fueron víctimas de la violencia política.
Uno de los momentos centrales de la conversación estuvo dedicado a las juventudes y al vínculo que las nuevas generaciones establecen con la memoria. Lira manifestó su admiración por los y las jóvenes y cuestionó las miradas que tienden a estigmatizarlos, invitando, en cambio, “a comprender las dificultades que enfrentan en el presente y a reconocer su capacidad de organización y creatividad”.
En esa línea, hizo un llamado a las juventudes a participar activamente en organizaciones y movilizaciones, relevando la importancia de mantener la esperanza incluso en contextos adversos. “Nunca nos arrancaron la alegría ni la esperanza”, planteó, reivindicando esos elementos como parte de la capacidad de las comunidades para enfrentar periodos de profunda dificultad.
La reflexión encontró eco entre los estudiantes que participaron del conversatorio. Uno de ellos fue Vicente Díaz, quien moderó el panel y se refirió a la importancia de generar estos espacios, que “resultan especialmente relevantes para acercar la memoria a quienes nacieron después de la dictadura y que pueden percibir estos acontecimientos como una realidad distante”.
“Mi generación siento que lo puede ver como algo muy lejano porque está muy lejos del momento en el que nacimos”, explicó. A su juicio, la participación activa de los estudiantes permite formular preguntas, establecer vínculos con el presente y pensar colectivamente cómo utilizar la memoria como una herramienta para el futuro.
Desde esa perspectiva, Díaz destacó la necesidad de que las universidades no aborden estos temas únicamente desde las aulas, sino también mediante espacios de encuentro y participación estudiantil. “La participación activa de los estudiantes en este tipo de espacios es fundamental”, afirmó.
La presidenta de la FECH, Laura Mlynarz, también relevó el papel de la universidad pública en la construcción de ciudadanía y en la defensa de la democracia y los derechos humanos. “Sabemos que las universidades son de las principales instituciones que forman ciudadanía. Y parte de formar ciudadanía es cuidar la democracia y es cuidar en sí mismos los derechos humanos y un Estado garante de ellos”, sostuvo.
Para Mlynarz, resulta especialmente significativo que la Universidad de Chile asuma un rol activo en la generación de espacios de memoria y diálogo intergeneracional, al permitir que estas discusiones sean abordadas desde la comunidad universitaria y, particularmente, junto a las nuevas generaciones. “Los derechos humanos y la memoria no son algo del pasado, sino que tienen que ver con cómo hoy día construimos país, cómo hoy día defendemos la democracia”, agregó.
Una memoria que trasciende a las generaciones
Otro de los temas abordados durante el encuentro fue el futuro de la memoria cuando ya no estén presentes los familiares de las víctimas de desaparición forzada y ejecución política. Frente a esta pregunta, Lira enfatizó que la memoria constituye una responsabilidad colectiva y que “no puede quedar circunscrita exclusivamente a quienes vivieron directamente esas experiencias”.
En ese marco, valoró el papel que ha desempeñado la Universidad de Chile en la recuperación de estas historias y en la ruptura de los silencios que durante décadas rodearon las violaciones a los derechos humanos. Asimismo, destacó iniciativas institucionales vinculadas al reconocimiento y preservación de la memoria de integrantes de la comunidad universitaria víctimas de la dictadura.
La conversación permitió así poner en diálogo distintas generaciones y experiencias: la de quienes vivieron directamente los procesos políticos y sociales que marcaron la historia reciente de Chile, y la de estudiantes que buscan comprender ese pasado desde las preguntas y desafíos del presente.
En ese encuentro entre memoria y futuro, una idea recorrió las distintas intervenciones: recordar no significa permanecer anclados en el pasado, sino contar con herramientas para comprender el presente y participar en la construcción de una sociedad más democrática y justa.
“Si no nos organizamos estamos perdidos”, planteó Lira al referirse a los desafíos que enfrentan las nuevas generaciones, insistiendo en la importancia de fortalecer los vínculos colectivos y de no permitir que las dificultades del presente apaguen la esperanza.
El conversatorio finalizó con un espacio de diálogo con el público y con la entrega de un ejemplar de Distinciones Simbólicas y Títulos Póstumos a estudiantes víctimas de desaparición forzada y exclusión política (1973-1990) de la Universidad de Chile, gesto que reafirmó el compromiso de la institución con la preservación de la memoria de su comunidad y con la promoción permanente de los derechos humanos.
