“La gente pensaba que era imposible el acuerdo de paz en Colombia, pues se volvió posible”. Con esta frase, el expresidente de Colombia y Premio Nobel de la Paz, Juan Manuel Santos, cerró su participación en el Seminario “Construcción de paz en tiempos de crisis”, organizado por la Cátedra Centroamérica del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.
La actividad, que también contó con la presencia de la Prorrectora de la Universidad de Chile, prof. Dorotea López Giral, congregó a un importante número de personas, tanto en modalidad presencial como online, entre los que destacaron representantes del cuerpo diplomático, académicos y alumnos.
Durante su intervención, el exmandatario pasó revista al proceso que lideró para llegar a un acuerdo de paz permanente con los grupos insurgentes de su país, encabezados por las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).
“Todos mis antecesores quisieron hacer la paz con las FARC, que era la guerrilla más antigua y poderosa de todo el hemisferio occidental, y con la cual el Estado colombiano había permanecido en guerra por más de 50 años. Fue un proceso muy lento, en el cual primero tuvimos que analizar experiencias similares que se habían dado en la historia alrededor del mundo, así como también las causas por las cuales los anteriores intentos de mis predecesores habían fracasado”, explicó.
A juicio del Premio Nobel de la Paz 2016, afirmó que se llegó a la conclusión que había una serie de elementos y condiciones necesarias para un acuerdo de paz exitoso.
“Esas condiciones las fuimos construyendo. Primero tuvimos que trabajar para que el balance militar estuviera a favor del Estado y no de las FARC, pues de lo contrario iban a seguir creyendo que a través de la violencia obtendrían el poder. Por lo tanto, se negarían a negociar. Una segunda condición fue que los jefes comandantes de la guerrilla consideraron que para ellos era mejor negociar la paz que continuar la guerra, porque hasta ese momento habían sido una especie de reyezuelos en sus territorios y nadie los había tocado. Una tercera condición fue que, como cualquier guerra asimétrica del mundo, era necesario contar con el apoyo de los vecinos”, detalló.
En tanto, recordó que su Gobierno también puso condiciones sobre la mesa de negociación. La primera fue no permitir que se filtrara información, porque eso les otorgaba un reconocimiento político de que el gobierno los estaba buscando y es ese escenario tenían todo a su favor.
“Una de las cosas que les dije cuando comenzamos a conversar fue que, en una primera etapa, lo haríamos de manera secreta. Otro aspecto importante fue que siempre se les había exigido un cese al fuego para sentarse a negociar -cosa que en casi todo proceso de paz es lo lógico-, pero siguiendo un consejo les dije que no. Al principio quedaron muy desconcertados. Además se trataba de una decisión difícil de explicar de cara a la opinión pública. Pero como habíamos logrado que el equilibrio militar estuviera a favor del Estado, eso los presionaba para negociar con más seriedad. Entonces, el acuerdo fue que hasta que no estuviera todo negociado, no se les exigiría un alto al fuego. Finalmente logramos completar dos años de negociaciones secretas y cuatro de negociaciones abierta en medio de la guerra. Y aunque a la larga fue un proceso políticamente costoso, también hay que reconocer que fue muy productivo en los resultados finales”, recordó.
El papel de la ONU
Cabe destacar que antes del inicio de los paneles contemplados en el seminario, la audiencia tuvo la oportunidad de escuchar el análisis y reflexión del Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas, Christian Salazar Volkmann, quien se refirió al futuro del multilateralismo y la diplomacia para la paz.
Sobre el particular, Salazar recordó que desde el nacimiento en la ONU, los Estados miembros entendieron a la paz no solo como el silencio de las armas, por cuanto crear y preservar la paz requiere abordar las raíces de los conflictos violentos, como lo son la falta de buena gobernanza y de espacios de participación; la pobreza y la inequidad; la discriminación y el racismo, además de las violaciones de los derechos humanos y la impunidad.
“No es de extrañar, entonces, que uno de los principales desafíos que enfrentará el/la nuevo/a Secretario/a General será la promoción de la paz. Pero para ello también requerirá llevar adelante una serie de reformas organizacionales que respondan a las realidades geopolíticas y a las nuevas formas de multilateralismo”, afirmó.
A su juicio, existe un consenso emergente que el sistema multilateral se va a diversificar hacia un sistema global, el cual seguirá desarrollando normas y acuerdos sobre problemas globales y de interés común, por ejemplo, el cambio climático, la digitalización, lucha contra las pandemias, etc.
“Pero al mismo tiempo surgirá un número creciente de alianzas y acuerdos regionales, subregionales e interregionales”, agregó.
Desde la academia
Tal como se ha reconocido públicamente, el rol de las universidades fue clave en el proceso de paz en Colombia, aportando con una mirada más intelectual y conocimientos teóricos sobre aspectos claves como la convivencia, la democracia, los derechos humanos y la cultura de paz.
En ese contexto fue que los organizadores de este seminario invitaron a participar al politólogo de la Universidad Internacional Javeriana, Dr. Pedro Valenzuela, quien ha dedicado gran parte de su carrera profesional a realizar investigaciones sobre las teorías de violencia, construcción de partes de la base, procesos de paz y experiencias de resistencia.
En esta oportunidad, el prof. Valenzuela se refirió a la educación y cultura de paz en América Latina.
Aunque reconoció que el campo de investigación, aún en ciernes, ha avanzado, recién en los últimos años el objeto de estudio (la guerra) se ha ampliado en la medida que ha ido cambiado su naturaleza. “Por supuesto, no hemos eliminado las guerras internacionales, Pero hay una proliferación de conflictos armados internos que empiezan a ocupar, digamos, el primer plano”, sentenció.
Y añadió que aún cuando la preocupación se sigue centrando en la guerra, existen otros fenómenos que quizás están generando más víctimas alrededor del mundo que la guerra misma, como son la marginación, la explotación, las desigualdades y la pobreza, que están truncando las posibilidades de desarrollo de las personas.
Citando al investigador Johan Galtung, Valenzuela señaló que la paz negativa se entiende como ausencia de guerras; ausencia de violencia directa.” Entonces el problema ya no es solo cómo eliminamos las guerras, sino que cómo generamos sociedades más justas, más incluyentes, donde no haya tantas desigualdades y tanta exclusión”, explicó.
Paneles
El seminario realizado ayer en el IEI se estructuró en torno a tres paneles:
El primero se tituló: “Promoción y políticas públicas de paz” y estuvo integrado por:
• Vera Grabe, antropóloga, especialista en pedagogía y construcción de paz, exjefa de la delegación de gobierno en la Mesa de Negociacióncon el ELN
• Pontus Ohrsted, Director de Apoyo a Procesos de Paz,Folke Bernadotte Academia (FBA) de Suecia.
• José Luis Paine, profesor de la Universidad Alberto Hurtado.
El segundo, Experiencias y aprendizajes e procesos de pazen el que intervinieron:
• Helietta González, jefa de la O cina de la Subsecretaría para América Latina y el Caribe, y Garante de México en la Mesa de Negociación con el ELN (virtual).
• Alfredo Moreno, excanciller, presidente de la Comisión Presidencial para la Paz y el Entendimiento.
• Armando Novoa, exmagistrado del Consejo Nacional Electoral y jefe de delegación del gobierno en las negociaciones con la Coordinadora Nacional, una de las disidencias de las FARC.
• María Inés Ruz, profesora, gestora de la Cátedra Centroamérica y exembajadora en Colombia.
Finalmente, el tercer panel: La comunidad internacional frente a los con confictos armados, en el que expusieron:
• Antonia Urrejola, excanciller de Chile y expresidenta de la CIDH.
• Prof. Pedro Valenzuela
Las palabras de cierre de este seminario estuvieron a cargo de la Prorrectota de la Universidad de Chile y exdirectora del Instituto, prof. Dorotea López Giral, quien agradeció la labor de la Cátedra Centroamérica y sobre todo la iniciativa de realizar este seminario. “Creo que ha sido fundamental escuchar su experiencia y entender, como dijo el ex Presidente Santos, que la paz sí es posible, pero para ello se necesita convicción, perseverancia y voluntad”, concluyó.