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El taller mecánico del DFI: el aliado técnico del cohete con que estudiantes de la FCFM compitieron en Brasil

El taller mecánico del DFI: el aliado técnico de Cohetería Beauchef

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Cuando el Taller de Molina (DIMEC-UCHILE) cerró sus puertas por reparaciones, los estudiantes de Cohetería Beauchef se enfrentaron a un escenario crítico: no tenían dónde fabricar a Minerva I: el cohete con el cual iban a viajar a Brasil para competir en el Latin American Space Challenge (LASC 2026), la competencia de cohetería experimental más relevante de Latinoamérica. Frente a 154 equipos de 12 países, el grupo era la única representación universitaria chilena.
Tocaron múltiples puertas sin éxito, hasta que descubrieron un espacio casi oculto dentro de su propia facultad: el taller mecánico del Departamento de Física (DFI-FCFM). Entonces no sabían que estaban entrando a un lugar con más de 70 años de historia. Tampoco imaginaban que ahí, entre tornos y fresadoras, construirían su cohete con motor de combustible sólido (SRM) sino que además trabajarían codo a codo con los profesionales del lugar para armar el prototipo.
"Golpearon la puerta súper tímidos. Ninguno sabía de la existencia de este taller. El director del DFI había dado la autorización para que trabajaran aquí y comenzamos de inmediato, porque el tiempo corría en contra", cuenta Andrés Espinosa, uno de los dos técnicos mecánicos del taller.

Experiencia y colaboración

El taller del DFI nació en 1954, cuando el rector de la Universidad de Chile, Juan Gómez Millas impulsó la creación de un grupo dedicado a la física nuclear en el campus Beauchef. Entonces importar una pieza desde EE.UU. o Europa podía demorar hasta un año, por lo que la Facultad optó por fabricar localmente sus insumos. Desde entonces, el taller diseña, repara, fabrica piezas y da mantenimiento a los equipos de los laboratorios del Departamento.
Allí trabajan Andrés Espinosa y Ricardo Silva, quienes ingresaron al DFI en 1994 y 1986, respectivamente. Su labor abarca desde soldadura hasta mecanizado de precisión, pasando por el acompañamiento técnico de generaciones de tesistas y la formación de estudiantes en herramientas mecánicas, labor que hoy realizan con foco en impresión 3D y mecanizado CNC.
Para Matías Videla Weisenbichler, capitán de Cohetería Beauchef, llegar al taller del DFI fue vital para su proyecto: «El taller mecánico del DFI llegó en un momento fundamental. Andrés y Ricardo fueron muy apañadores y cercanos, tanto con el equipo como con cada uno de nosotros, y nos han enseñado muchísimo», dijo desde Brasil.
Los mamparos que separan las distintas secciones del cohete, los soportes del motor, el tubo de reacción o las toberas: todas esas piezas pasaron por las manos de Espinosa y Silva, quienes las adaptaron, corrigieron y, en varios casos, construyeron por completo a partir de las indicaciones del equipo. "Los ingenieros llegan con sus ideas y nosotros tratamos de concretarlas", resume Espinosa.
El apoyo trascendió el mecanizado. Los técnicos facilitaron materiales como resortes, pernos, acrílico, acero y duraluminio, entre otros. Incluso, ante la falta de aluminio 7075 en Chile para el fuselaje, orientaron su importación desde EE.UU. "El Departamento de Física se ha portado un siete con nosotros, estamos muy agradecidos.  Ha sido un lugar de la universidad que me ha dado gusto conocer. Saber que hay gente con ese cariño y dedicación en la facultad", afirma Videla.

Ingenio práctico

Colaborar en iniciativas aeroespaciales no es algo nuevo para este equipo. En el pasado, apoyaron las pruebas del satélite SUCHAI I, operando el equipamiento necesario para que los profesores y estudiantes reprodujeran las condiciones espaciales para certificar su correcto despliegue de antenas y comunicaciones.
En el caso de Minerva I, el mayor desafío, cuentan, fue el aislamiento interno del combustible sólido. Los estudiantes habían diseñado un proceso artesanal con el que iban a tardar casi un día por cada capa de aislamiento. Junto a los técnicos del taller el procedimiento se estandarizó a solo media hora por capa. "Profesionalizamos el proceso para hacerlo eficiente y con mejores herramientas. Lo hicimos junto a los estudiantes, para que ellos adquirieran esa experiencia y no sea un proceso ciego para ellos", cuenta Andrés Espinosa.
Generar un modelo cilíndrico para el cohete también demandó ingenio: "usamos un trozo de eucalipto que había en el Departamento de Ingeniería Civil, lo torneamos y creamos la matriz para el cohete en una hora", detalla Ricardo Silva.
Además del acompañamiento durante el proceso de fabricación, el taller confeccionó todas las piezas de repuesto antes del viaje a Brasil, garantizando respuestas rápidas ante cualquier imprevisto.

Viaje y aprendizajes

Una delegación de 14 estudiantes de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile -de los 43 que integraron el equipo- viajó a Brasil para representar al país. El viernes 4 de septiembre, dentro de la ventana de lanzamiento fijada entre las 11:00 y las 12:00 horas, Minerva I hizo su debut en la categoría diseñada para alcanzar 1 km de altitud. "El proceso de lanzamiento se completó de principio a fin: lo cargamos en la torre, superamos la revisión técnica, lo instalamos en la plataforma y presionamos el botón de encendido. Al momento de la ignición, una falla en el motor provocó que una de sus tapas explotara, proyectando el fuselaje superior unos 20 metros hacia arriba", detalla Matías Videla, capitán de Cohetería Beauchef.
Pese a no lograr un lanzamiento exitoso, el balance del equipo es altamente positivo. "Creemos que la pureza de los insumos químicos del combustible pudo influir en lo que pasó, pero nos vamos satisfechos. Hicimos contactos con equipos internacionales de larga trayectoria y nos llevamos un aprendizaje enorme y muy valioso que va más allá del resultado puntual del despegue. Fue una experiencia increíble", añade Videla.
Ricardo Silva, mecánico del taller del DFI, comparte esa mirada: "Aunque no todo resultó como esperaban, ellos ya ganaron. Eran los únicos chilenos en la competencia, disfrutaron el proceso y aprendieron muchísimo. Son jóvenes que están formándose, pero muy motivados por crear y aprender y en el taller estamos muy contentos de haber sido parte de eso", concluye.