Con el propósito de fortalecer sus competencias técnicas, relacionales y de atención, el personal profesional y administrativo de la Dirección de Servicios de Información y Bibliotecas (SISIB) y de la red de bibliotecas de la Universidad de Chile participó en el “Taller de Sensibilización en Neurodivergencia, Enfoque Neuroafirmativo y Trato Respetuoso”.
La iniciativa busca favorecer prácticas de servicio que reconozcan la diversidad presente en la comunidad universitaria, con especial atención a las necesidades de estudiantes neurodivergentes. La experiencia formativa estuvo liderada por Andrés Tobar, asesor en Neurodivergencias y Autismo de la Subdirección de Equidad e Inclusión de la Dirección de Bienestar y Desarrollo Estudiantil (DIRBDE).
Fueron cuatro sesiones de trabajo, diseñadas para entregar herramientas prácticas que favorecen interacciones informadas y empáticas. Durante los encuentros, los equipos analizaron la transición desde un modelo médico y patologizante hacia un enfoque neuroafirmativo. Bajo este nuevo paradigma, la neurodivergencia se comprende como una interacción con las barreras del entorno y no como un déficit del estudiante. Para lograrlo, el programa abordó desde la comprensión del procesamiento sensorial y ejecutivo frente al ruido y la luz, hasta la identificación de desafíos concretos que enfrentan las y los jóvenes al utilizar estanterías, mesones de atención y espacios de estudio.
"Como facilitador de este taller, valoro la alta participación de la red de bibliotecas de la U de Chile. Sus equipos son clave en la experiencia estudiantil. Codiseñar estrategias bajo un enfoque neuroafirmativo, en línea con nuestro Modelo de Inclusión (MIES), nos permite fortalecer a las bibliotecas como espacios seguros y amigables para la comunidad neurodivergente y con discapacidad en nuestra universidad", señaló Andrés Tobar.
En esa misma línea, Maribel Mora, subdirectora de Equidad e Inclusión de la DIRBDE, destacó el valor del trabajo colaborativo en pro de la inclusión de estudiantes neurodivergentes. "Sin duda este es un tema que tenemos que seguir abordando y un esfuerzo de colaboración con el que debemos seguir comprometiéndonos por las potencialidades que las bibliotecas tienen en sí mismas y por los aportes que realizan diariamente para las y los estudiantes. Desde el punto de vista de la inclusión tenemos que relevar a las bibliotecas en todas sus posibilidades”, comentó.
En tanto, Lorena Pastén, jefa de la Unidad de Gestión de Bibliotecas (SISIB) de la Universidad de Chile, destacó el valor de haber desarrollado este ciclo de talleres colaborativos con la Subdirección de Equidad e Inclusión, una actividad de gran relevancia para los equipos de las bibliotecas. “Para la comunidad neurodivergente, la biblioteca es un espacio seguro, y este tipo de instancias resulta esencial para reforzarlo, ya que entregó a nuestros equipos herramientas concretas y actualizadas para reconocer, comprender y responder a sus necesidades. Esta experiencia sienta un precedente valioso que puede y debe replicarse en otras unidades de la Universidad de Chile, contribuyendo a que la inclusión deje de ser una excepción y se convierta en una práctica permanente, arraigada y transversal en toda la institución”, enfatizó Pastén.
La implementación de este taller responde a los principios de equidad, inclusión y respeto promovidos por el Plan de Desarrollo Institucional y se articula además con el Modelo de Inclusión en Educación Superior (MIES) de la Universidad de Chile y el Plan de Sensibilización en Neurodivergencia 2026 de la Subdirección de Equidad e Inclusión (SEI).
"Codiseñar estrategias bajo un enfoque neuroafirmativo, en línea con nuestro Modelo de Inclusión (MIES), nos permite fortalecer a las bibliotecas como espacios seguros y amigables para la comunidad neurodivergente y con discapacidad en nuestra universidad".- Andrés Tobar, asesor en Neurodivergencias y Autismo de la Subdirección de Equidad e Inclusión de la Dirección de Bienestar y Desarrollo Estudiantil (DIRBDE).
Catalina Romero, coordinadora de Circulación de SISIB, explicó que esta iniciativa nació al escuchar experiencias de distintas bibliotecas respecto a la atención de las personas usuarias de la Universidad, en su diversidad. Surgió entonces la necesidad de profundizar en el tema de la neurodivergencia, considerando que para parte de la comunidad estudiantil las bibliotecas son el espacio más seguro y confiable dentro de la universidad.
“Necesitamos tener más herramientas de atención para lograr la autonomía de todas las personas dentro de las bibliotecas, conocer nuestros límites y saber a qué unidad recurrir. Por esto, el trabajo en conjunto con la unidad experta sobre el tema es fundamental. Ha sido realmente muy enriquecedor todo este proceso de capacitación en coordinación con la Subdirección de Equidad e Inclusión, pues nos ha mostrado un camino por el cual seguir y refuerza el compromiso de las bibliotecas como espacio seguro. Queremos seguir trabajando en conjunto para materializar los lineamientos establecidos, donde participaron más de veinte bibliotecas”, explicó Romero.
Más allá de los fundamentos teóricos, el taller tiene un foco altamente aplicado. Los y las participantes se capacitan en estrategias de comunicación neuroafirmativa, como el uso de lenguaje literal y directo, y el manejo de situaciones estresantes en los mesones de atención para prevenir la sobrecarga sensorial.
En ese sentido, Guillermo Santander, bibliotecario de la Facultad de Artes y asistente al taller, contó que durante las diferentes sesiones tuvieron la posibilidad de integrar los contenidos de manera común entre muchos de los y las asistentes, y también pudieron interactuar y conocer las miradas de las distintas bibliotecas en lo que se relaciona con la neurodivergencia.
“El taller nos fue dando un aporte muy importante desde el punto de vista de información, el cual es necesario manejar, es necesario llevarlo a cabo y ponerlo en práctica. Y no tan solo eso, hay algo que es muy importante que me llevo en el íntegro de estas cuatro sesiones, y es que es algo de lo que se tiene que comenzar a hablar más abiertamente. Dentro de los equipos de trabajo y hacia el exterior”, puntualizó Santander.
Por su parte, Vanessa Carrillo, bibliotecaria de la Facultad de Medicina, destacó que “la experiencia más significativa que me llevo después de estos talleres es poder tener nuevas herramientas para brindarles a todos y todas un buen servicio. Un buen servicio a los funcionarios, a los alumnos y a todos en general. Tener más instancias para poder comunicarnos mejor con las personas neurodivergentes. O sea, poder llegar de una mejor forma a ellos y que se sientan mucho más incluidos”.
El taller terminó con una orientación eminentemente práctica. Las y los participantes elaboraron de manera colaborativa un plan de acción que incorpora ajustes concretos para la red de bibliotecas, entre ellos el fortalecimiento de la señalética, la flexibilización de los plazos de respuesta, la adecuación de espacios destinados al estudio silencioso y la implementación de mecanismos de comunicación más directos, accesibles e inclusivos.
Estas iniciativas buscan favorecer condiciones de acceso y participación acordes con la diversidad de necesidades presentes en la comunidad universitaria. A través de su puesta en marcha, la Universidad de Chile consolida su compromiso con el bienestar estudiantil, la equidad y la construcción de entornos que promuevan una participación plena y efectiva de todas las personas que forman parte de la institución.