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Carl Bauer, experto en gestión de aguas: "El manejo medioambiental en Chile no se está tomando en serio"

Carl Bauer: "El manejo medioambiental en Chile no se toma en serio"

"Chile sigue siendo líder mundial en tema de mercado de aguas, pero nadie esta mirando a Chile como un modelo de sustentabilidad". Así lo manifestó el académico de la Universidad de Arizona en la charla realizada el 24 de julio en Antumapu.

Según Bauer, es interesante ver al mercado chileno pero no por que es un éxito en término de manejo sustentable, al contrario, ya se sabe que no es un modelo en ese sentido. Agrega que el resto del mundo esta mirando a otros países como Australia, Sudáfrica y España, ya que están tratando de tomar en serio el manejo ambiental, tema que en Chile no está ocurriendo y el mundo sabe eso, sostiene el académico.

"El manejo medioambiental en Chile no se está tomando en serio, yo no veo ninguna voluntad política en este gobierno para hacer los cambios necesarios en este sentido. Los chilenos deben decidir cuales son sus prioridades políticas y en este momento en Chile el gobierno ha dicho que el régimen económico es más importante que el medio ambiente, que tiene segunda o tal vez tercera prioridad por debajo de la inversión privada y el crecimiento económico. Es una opción de país", afirmó tajante.

Y es que según el académico, en el mundo mas allá de Chile, la preocupación que hay por el cambio climático y por el manejo sustentable de los servicios ecosistémicos es prioritaria o al menos tienen la misma importancia que el crecimiento económico. Esa es la razón por la que nadie esta mirando a Chile como modelo, por que queda claro que acá no es una prioridad real, sostuvo el académico.

La legislación resulta de la realidad política

Carl Bauer, geólogo, geógrafo y PhD. en Jurisprudencia y Política Social, ha publicado dos libros en el tema de institucional del manejo de aguas "Contra la Corriente" y "Canto de Sirenas".

En la última de sus publicaciones, Bauer se pregunta si es compatible un enfoque económico neo liberal del agua, como un bien económico, con la gestión integrada de recursos hídricos. Su respuesta lógica es que no lo es.

"En mi segundo libro "El canto de sirenas", intenté poner el caso chileno en el contexto internacional y ver que importancia tiene Chile en el contexto Internacional. Me referí a la crisis global del agua, a las reformas necesarias para avanzar en la sección integrada de recursos hídricos y también se sacaron conclusiones del caso chileno frente al debate internacional", añadió el académico.

En este libro, Bauer aborda y profundiza en el tema del Código de Aguas (1981) y la legislación chilena. Señala que debe ser entendido no como algo que cayó del cielo, sino que como el resultado de una negociación política larga dentro del gobierno militar. Una negociación entre economistas de la escuela de Chicago y los funcionarios del gobierno en materia de riego, que no tenían la misma visión. Esto explicaría el porqué de ciertas contradicciones que hay dentro del mismo. Por lo mismo hay que entender el código en su contexto político, no como una ley neutral.

"El 2004 no existía reforma, solo había debate político sin ningún resultado. Finalmente se llegó a un consenso de acuerdo con el diagnóstico, que señaló que el Código era mucho más limitado del que muchos esperaban ver. En otras áreas como el tema del manejo de cuencas y la gestión integrada había menos consenso. En este punto estaba en desacuerdo con los colegas chilenos ya que para mi la gestión integrada tiene que ver con el ámbito de la coordinación entre usos diferentes y múltiples del recurso, tiene que ver con la resolución de conflictos entre distintos usos y usuarios de aguas. Mi conclusión fue que por la misma esfera neoliberal del código esta gestión era imposible", añadió Bauer.

La conclusión general a la que Bauer llegó en su segunda publicación, es que no se ha entendido bien el nexo entre la economía del mercado y el marco institucional, ya que este último se da por sentado, algo que no es efectivo.

"Yo no estoy en contra de la reforma del 2005, para mi esta bien en lo que hace, pero es muy limitado. Lo que concluí en "Canto de sirenas" es lo que pasó un año después, es decir, una reforma muy limitada. Creo que es una cuestión empírica el saber si la reforma dará resultados o no, eso está por verse, estamos en pañales con eso, el tema es muy reciente aún, pero no estoy diciendo que es un fracaso", puntualizó.

El modelo chileno: la panacea que nunca fue

En los noventa, nuestro país tenía gran impacto internacional. Eran los años inmediatamente después del congreso de Dublín y de la cumbre de Río, en que había una conciencia cada vez mayor, por lo menos de los expertos en agua, de que había una crisis del agua en el mundo y que había que enfrentarla. En este contexto, el modelo chileno se presentaba como un ejemplo a seguir en lo referente a la aplicación de la teoría económica de Chicago en el manejo del agua.

"El Banco Mundial, en esos años, estaba vendiendo la pomada de que el modelo chileno era una maravilla, no presentaba ningún problema y era fantástico. Todos los países que querían un préstamo del Banco, debían copiar este modelo, por que era un éxito total. En este sentido, traté de señalar que si bien no estaba criticando el modelo, me parecía importante indicar que no estaba funcionando como algunos lo estaban señalando. Siento que el programa no calzó con las expectativas que se tenían y con la impresión que la gente de afuera tenía. Para mí, el problema mayor vino relacionado con el manejo de cuencas y con la resolución de conflictos, ya que es en estos puntos en que se muestra la capacidad de la sociedad para tener un manejo más sustentable del recurso. Sin un marco institucional capaz de coordinar usos múltiples y resolver conflictos y definir bien los derechos de propiedad para los temas económicos, el modelo tenía problemas graves", aclaró Bauer.

En dicha época, la Conferencia de Dublín marcó un hito al entregar cuatro principios que resumen las ideas básicas de qué es lo que debería contener la gestión integrada. Dentro de estos, el más controvertido de los principios es el que señala al agua como un bien económico.

"Hay dos perspectivas en relación con le principio anterior. Una señala al agua como una mercancía más que debe ser tratada como tal, este es el enfoque chileno. La otra perspectiva señala que el agua es un bien económico, lo que significa que es un recurso escaso que hay que tratar de asignarlo de manera eficiente, pero no necesariamente de una manera tan estrictamente neoliberal", afirmó.

En relación con lo anterior, el investigador indicó que se debía prestar mucha atención al rol del poder judicial, como la ultima palabra en situaciones de conflicto en un marco institucional neoliberal en el cual había derechos privados económicos muy fuertes, un rol del estado bastante débil y por lo tanto una confianza ingenua de que la negociación privada voluntaria iba a poder resolver conflictos.

"Conciliar los derechos de usos transables en el mercado con los usos múltiples, solo es posible por el marco institucional en sí, por que si se quiere un mercado de aguas de transacciones de derechos, primero se tienen que definir los derechos de propiedad de acuerdo con este fin y tienes que definir el resto del marco institucional para que sea proclive a transacciones", agregó.

Debatiendo entre socialización y aporte ecológico

A juicio del investigador, en una línea continua en las categorías sobre gestión del agua, Chile está a un extremo como modelo pro-mercado por excelencia. Al otro extremo, con un control estatal fuerte hay muchos otros países, en los que no entra el precio ni el mercado. Y en medio del espectro, Estados Unidos, con un sistema que trata de marcar un equilibrio entre propiedad privada, mercado y regulación estatal.

"Un gran éxito del modelo chileno es reconocer el agua como un bien económico, no me gusta el estilo de cómo se hizo, pero el hecho de categorizar así el agua es muy importante. Por esto, otros países pueden aprender de lo hecho en Chile, y entender que los incentivos económicos de mercado funcionan para dar señales sobre la escasez del recurso y eso si es importante para su reasignación. Esta es una lección que el resto del mundo debe aprender de los chilenos", puntualizó Bauer.

Por las mismas características que posee el modelo chileno, éste no es favorable al tema del caudal ecológico. Pese a ello, a juicio del investigador, podría ser muy interesante ver como Chile logra mezclar los caudales ecológicos con instrumentos de mercado. A su juicio, el mundo podría ver con mucho interés como los chilenos se hacen cargo del tema de caudales ecológicos.

Frente al tema de la nacionalización del agua, recientemente puesto en la palestra, Bauer es tajante "La nacionalización del agua es una mentira total, no tiene ningún sentido, es una retórica de campaña. Como propuesta concreta real no le veo sentido, como deseo que haya más interés público si estoy de acuerdo, porque yo estoy por una economía de mercado en un contexto más social demócrata en vez de uno neoliberal"