Palabras Entrega Certificado de Licenciatura en Ciencias Jurídicas y Sociales a Sebastián Ramos
Es un honor dirigirme a ustedes en esta ceremonia a la cual nos hemos convocado para hacer entrega en comunidad del diploma del Grado de Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales a Sebastián Ramos, quien obtuviera este reconocimiento académico el año 2016.
A través de este acto, rendimos homenaje también a todos los y las jóvenes de la Universidad de Chile que fueron víctimas de la violencia y el terrorismo de Estado mientras luchaban por sus ideales y vivían tiempos de esperanza, con el compromiso de construir un país más justo. Entre estos trabajaban por una forma distinta de hacer Universidad y de educar para el ejercicio de las profesiones a través del establecimiento de vínculos más profundos con los desafíos de la sociedad.
Al recoger sus historias, legamos a las futuras generaciones su espíritu, su valentía y también la responsabilidad de la defensa de los Derechos Humanos para que Nunca Más.
Conocí la historia de valentía y resistencia de Sebastián a través del relato de su compañero de entonces en el Centro de Estudiantes, Alvaro Varela, quien nos ha hecho ver en el marco de la Conmemoración de los 50 años del Golpe de Estado las deudas pendientes.
De hecho, en este año de memoria, y cuando se han cumplido 75 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, hemos recordado tanto los devastadores efectos de la violencia de Estado, como los compromisos que aún tenemos pendientes en materia de verdad, justicia, memoria, reparación y garantías de no repetición.
Sin embargo, este cara a cara con la historia, con nuestra historia, ha reabierto heridas, poniendo en duda valores esenciales para la convivencia democrática. En algunos sectores, los hechos se han relativizado y se ha intentado buscar culpables en las víctimas. Por ello, nos hemos comprometido en la Universidad de Chile con tres propósitos fundamentales: colocar al centro de nuestra tarea formativa la Educación en Derechos Humanos, hacernos parte del Plan Nacional de Búsqueda Verdad y Justicia e implementar acciones de reparación a quienes fueron expulsados y exonerados de la Universidad como resultado del Golpe de Estado.
Si bien nuestra institución cuenta con capacidades académicas y disciplinares específicas para abordar estos desafíos, ellos deben comprometer a la Universidad en su totalidad, convocándonos a todas y todos en cuanto personas e integrantes de un colectivo. Es preciso entonces formarnos mutuamente y articularnos para enfrentar y realizar esta labor con la calidad que merece.
Esta ceremonia representa de manera muy genuina la forma en que debemos avanzar al cumplimiento de esos compromisos, porque tiene un significado profundamente humano al haber sido solicitada y preparada por los amigos y amigas de Sebastián, los y las jóvenes de entonces que se constituyen en modelo de solidaridad, y a la vez que en voz crítica y vigías de acciones reparatorias necesarias.
Recientemente, hemos publicado un texto que recoge las semblanzas de los y las 125 estudiantes de la Universidad de Chile detenidos desaparecidos y ejecutados políticos que han recibido títulos o grados póstumos. Constituye un recordatorio de que el compromiso de la Universidad con ellos, ellas y sus familiares no se extinguirá en el tiempo y que incluirá el compromiso con todas las víctimas de graves violaciones de derechos humanos.
Todavía tenemos pendientes importantes y urgentes desafíos en la Universidad, como es caso del reconocimiento a quienes fueron objeto de expulsión y exoneración. Es una deuda que no olvidamos, porque es una deuda no solo con nuestra comunidad, sino también con nuestro país.
Estos desafíos son grandes, y por grandes son obligatorios. No dejarán nunca de estar presentes, se irán profundizando y se elevarán en exigencia. El más importante y el más permanente será el compromiso con una educación centrada en los Derechos Humanos, capaz de educar para la democracia y la paz.
Nuestro agradecimiento a ustedes por mantener esta llama viva. Sebastián Ramos se levanta como ejemplo de resistencia y valentía en una tarea primordial para un país que todavía busca verdad y justicia con su/nuestra generación.
Muchas gracias.
Rosa Devés Alessandri
Rectora de la Universidad de Chile