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Palabras Homenaje a la Vicaría de la Solidaridad. Cantata de los Derechos Humanos.

“La paz en su frente tenía una historia de humilde grandeza”, dice uno de los versos de la Cantata de los Derechos Humanos que escucharemos hoy en este homenaje con motivo de la conmemoración de los 50 años de la Vicaría de la Solidaridad.

Ese bello verso que describe a Abel puede leerse también como una imagen de la propia Vicaría y de su labor incansable por la dignidad de todas las personas y los Derechos Humanos. Porque la Vicaría supo llevar la paz en su frente y, sin duda, tuvo una historia de humilde grandeza.

La Vicaría fue también canto de dolor y esperanza. Tomó la voz de quienes estaban silenciados, muchas veces con la muerte y otras con la persecución, promovió la justicia, brindó amparo y dio un ejemplo luminoso de humanidad. Allí donde se intentó imponer el miedo, la Vicaría resistió con valor y demostró que cada vida importa y que la dignidad humana es irrenunciable.

Educar para los Derechos Humanos y la democracia es uno de los compromisos esenciales de la Universidad de Chile. Y esta tarea, especialmente en tiempos inciertos, nos exige no solo educar, sino también educarnos, aprender, pero también desaprender, volver una y otra vez a la memoria, a la reflexión ética y a encontrar el sentido más verdadero de lo público.

Es por eso que agradecemos profundamente a quienes nos invitaron a ser parte de esta conmemoración a través de la puesta en escena de la Cantata de los Derechos Humanos, interpretada por nuestros estudiantes, bajo la dirección del profesor Miguel Ángel Castro con la colaboración del grupo Tempo Sur.

Muy especialmente agradecemos a Álvaro Varela, quien fue el primero en proponer este homenaje, como lo ha hecho otras veces apelando a nuestra conciencia; a Javier Luis Egaña, quien coordinó su ejecución como siempre ha sabido hacerlo; y al Departamento de Música de la Facultad de Artes, por responder a la invitación de nuestra Vexcom y hacer posible que la memoria se exprese a través del arte.

Es emocionante que los jóvenes de hoy canten a los jóvenes de ayer, muchos de los cuales están hoy aquí presentes, y especialmente a esos otros que perdieron la vida defendiendo sus ideales.

"Creo en el hombre razonable y no en la fuerza. Pienso que la paz es simiente bajo la tierra”, escribió el Padre Esteban Gumucio para la música de Alejandro Guarello, legándonos un canto de esperanza que perdura.

Hoy, a medio siglo de la creación de la Vicaría de la Solidaridad, su mensaje nos interpela con renovada urgencia. Vivimos tiempos en que la negación del otro y la relativización de los Derechos Humanos vuelven a abrirse paso, con un lenguaje que parece naturalizar la exclusión o el olvido. Frente a ello, la memoria es una responsabilidad del presente, para cuidar la democracia y para reafirmar que los Derechos Humanos son universales, indivisibles y no negociables.

El testimonio de la Vicaría nos recuerda que la defensa de la dignidad exige coraje, perseverancia y una ética de la solidaridad que no depende de las circunstancias. Hoy, como ayer, se requiere una paz activa, fundada en la justicia, el respeto y la escucha.

Que esta Cantata sea hoy no solo un homenaje, sino también un compromiso con la verdad, con la justicia y con la paz que, sembrada con humildad y valentía, siga creciendo entre nosotros.

Muchas gracias.

Rosa Devés Alessandri
Rectora de la Universidad de Chile

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