Palabras entrega del Premio Lenka Franulic a Verónica Franco por la ANMPE
Es una gran alegría para la Universidad de Chile acoger, en este espacio tan significativo para nuestra comunidad, la entrega del Premio Lenka Franulic por parte de la Asociación Nacional de Mujeres Periodistas (ANMPE). Felicitamos a Verónica Franco por esta distinción, y nos enorgullece que sea una destacada y querida egresada de nuestra Escuela de Periodismo quien la reciba. Su trayectoria honra el legado de Lenka Franulic, una de las fundadoras de dicha Escuela, cuya huella sigue inspirando el ejercicio ético y comprometido del periodismo en nuestro país.
Agradecemos especialmente a la presidenta María Teresa Cárdenas y al directorio de ANMPE por su confianza y por realizar esta importante ceremonia en nuestra casa.
Reconocemos en Verónica Franco, como tantos otros lo han hecho antes, a una periodista ejemplar que, como se señaló al otorgar el Premio Gabo al equipo de prensa de Radio Cooperativa, “ha realizado una contribución relevante a la historia de la democracia chilena”.
Su voz ha sido, a lo largo de muchos años, la voz con que millones de chilenos y chilenas se han enterado cada mañana de lo que ocurre en su país, con la confianza de que aquello que escuchan está sostenido en el rigor informativo equilibrado e imparcial.
Tanto Lenka como Verónica han abierto puertas para las mujeres, y también han formado a otras y otros para que puedan abrirlas. Es decir, junto con dar testimonio a través de un ejercicio ejemplar del periodismo, han enseñado a conquistar y defender derechos a través de la educación.
Verónica no solo es heredera de una tradición, es también ejemplo de ese periodismo que necesitamos como sociedad, para que –desde el oficio– y a pesar del ruido constante de falsedad que amplifica la tecnología utilizada sin ética, se pueda contribuir a construir país.
Este premio se concede a Verónica Franco, pero también a través suyo, a todas las mujeres periodistas que día a día permiten conocer la realidad, entender los fenómenos sociales y garantizar el derecho a la información. Es un reconocimiento que también marca un camino para las nuevas generaciones y que muestra que la voz de las mujeres es una voz valiente e imprescindible, tanto en contextos democráticos como, sobre todo, en tiempos de autoritarismos, de persecuciones, de paz quebrantada.
En este homenaje, en presencia de tantas mujeres periodistas, quiero también ocupar esta tribuna para realizar un agradecimiento público a María Teresa Cárdenas, puesto que hablo desde un lugar de la ciudad tan cargado de simbolismo e historia.
Mi primer contacto con María Teresa fue el domingo 29 de enero de 2023, cuando le escribí para agradecer su columna titulada “Alegría en el más pleno sentido”, en la que destacaba la importancia del concierto público ofrecido el jueves anterior por la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile y el Coro Sinfónico Universidad de Chile, a pocos pasos de este lugar.
Aquel encuentro, convocado como “La Novena” en Plaza Italia, había reunido a cinco mil personas en torno a la música, demostrando que el encuentro masivo y pacífico en ese espacio público no solo era posible, sino también necesario.
Le agradecía en el mensaje el rol que había jugado el periodismo, y por cierto ella, con su bella columna, al amplificar esas voces y contribuir a que germinara la semilla de entendimiento que habíamos querido sembrar en la plaza.
La explosión de buena voluntad que siguió a ese mágico día de enero se transformó, gracias al buen periodismo, en una señal elocuente de que ese encuentro era un anhelo compartido por muchos.
Ese es el espíritu que debemos cuidar hoy. Por eso el periodismo que distingue a Lenka, a Verónica y a María Teresa, y que encarnan ustedes periodistas aquí presentes debe ser cuidado, enseñado y protegido por todas y todos nosotros. Porque sabemos que sin periodismo libre y sin mujeres en la esfera pública, no hay democracia posible.
Muchas gracias.
Rosa Devés Alessandri
Rectora de la Universidad de Chile