Mathieu Guilhaumon

Director BANCH: "Quiero llevar a esta compañía a un nivel más internacional"

En el octavo piso del edificio de la Facultad de Artes, en el centro de Santiago, la música suena fuerte. En uno de los salones del piso estudiantes de danza practican una y otra vez. Al son de dichas melodías Mathieu Guilhaumon (Francia, 35 años) conversa sobre el proyecto artístico que está trabajando junto al Ballet Nacional Chileno, BANCH, compañía de la que es director artístico desde agosto del año pasado.

Su primera visita a Chile fue en enero del 2013, cuando vino como invitado para crear una nueva coreografía para el BANCH. Cuando regresó para el estreno, a Guilhaumon le contaron que la buscaba un nuevo director artístico y lo invitaron a postular al cargo. “Volví a Francia, lo pensé. Era una buena propuesta porque dirigir una compañía fue mi sueño de siempre. Envié mi proyecto artístico y en agosto fui nombrado director artístico”, cuenta.

¿Cuál fue tu diagnóstico del Ballet Nacional Chileno?

Cuando llegué encontré a un grupo fuerte porque habían trabajado juntos durante casi diez años. Eso me sorprendió realmente porque lo que pasa en las compañías es que van rotando mucho más. Pienso que eso está muy relacionado con una realidad del país también: hay sólo tres cuerpos estables en Chile, que son el Municipal, nosotros y el BAFONA, entonces no hay muchas posibilidades. Por eso pienso que las cosas no se mueven tanto, pero realmente necesitamos este cambio.

¿Cómo fue la recepción a tu rol de director artístico del BANCH?

Sentí un temor hacia lo que venía de afuera. Pero esta influencia de afuera es algo que va a ayudar al BANCH a crecer y desarrollarse, no significa que van a perder su identidad. La identidad no es una cosa fija, es una cosa que siempre se está alimentando de cosas de afuera.

Eso lo escuché yo como francés dirigiendo el BANCH: “¿por qué un francés?”. Era la pregunta de mucha gente, pero en las compañías de danza de todo el mundo se sabe que son dirigidos por extranjeros y que dentro del ballet más de la mitad de los integrantes no son del país. Estas mezclas, este encuentro de cultura son necesarios para crear su propia identidad. No trata de imponer cosas, se trata de compartir experiencias, de ninguna manera yo quero imponer algo. Vengo con mi idea pero hay algo y eso no se puede olvidar: el Ballet va a cumplir 70 años el próximo año, yo sólo soy parte de un camino, estoy en este momento acompañando a esta compañía, digamos de cierta manera, pero no me pertenece.

Hasta ahora estoy muy contento de lo que hemos hecho. No ha sido siempre fácil, pero es parte de la experiencia. Hay que jugar tanto en lo artístico como lo político; hay muchas cosas que manejar al mismo tiempo, entonces es muy muy interesante, muy apasionante.

En una entrevista planteaste la idea de poner a disposición del BANCH “mis capacidades y competencias en pro de la realización de mi proyecto artístico”. ¿Qué elementos son claves en éste?

Tenemos tres ejes: la internacionalización de la compañía, no sólo a nivel interno, porque ahora tenemos seis bailarines que no son chilenos que son nuevos integrantes, sino que también llevar la compañía fuera del país, porque ésta es una representación de lo que es parte de la danza en Chile. Además, estoy invitando a coreógrafos no sólo nacionales, sino también internacionales, así todo el año tenemos una variedad de propuestas; también para ofrecer un espacio a los coreógrafos que no tienen siempre la fortuna o la oportunidad de crear con cuerpos estables.

Segundo, el público joven, que es la primera misión de todas las instituciones porque sabemos realmente que eso es muy importante. La educación del público joven no sólo para que ellos sean como consumidores de arte sino para que desde una edad muy temprana puedan empezar a confrontarse a las artes, no sólo viendo el arte, sino que practicando el arte.

Y el tercero es la difusión de las obras dentro del país. En regiones estamos haciendo una gira cada julio. Este año nos fuimos a Copiapó, La Serena, San Antonio y Rancagua, lo que es muy importante porque todo pasa en Santiago. Para mí fue muy importante ver lo que pasa también en regiones porque me estoy dando cuenta de lo que se necesita también en región. Tenemos que seguir en este sentido con el BANCH porque, como lo indica su nombre, Ballet Nacional Chileno, es una compañía de todo el país.

¿Cómo se materializa esta propuesta?

Primero tomé la decisión de tener oficialmente en la temporada un ciclo dedicado más al público joven, que en este momento es “Alicia”, obra que vamos a estrenar el próximo mes. Además de eso tenemos las funciones educacionales que consisten en invitar a los colegios a ver la función, pero para mí eso no es suficiente. Estamos trabajando ahora para que los bailarines puedan además ir a los colegios para trabajar directamente con ellos, porque es muy distinto sentarse en un teatro y mirar una función -que está súper bien, es el primer paso-, pero hay que practicarlo. Para mí sería muy importante que la danza pudiera ser parte de la educación en los colegios, porque tienen música y artes visuales, pero danza no tanto. Eso ayudaría a que la danza sea parte de las artes de manera más importante porque la danza hoy es un arte menor.

¿Cuál es la relación que los cuerpos artísticos tienen con el Estado?

Como lo dije antes, si hablamos de la danza ahora, es un arte menor. Pero el BANCH es parte de una institución pública. Es rol del Estado dar posibilidad a la mayor cantidad de gente de acceder a este arte a través de una política que sería difundir los espectáculos y las funciones, también empezar a traer la danza a los colegios y abrirlo. Por eso tengo esta meta con el público joven, con una propuesta de coreografía más amplia para que todos los públicos puedan sacar algo de eso.

En este momento en Chile las cosas se están moviendo mucho en este sentido. Hay realmente una dinámica y un deseo de cambiar las cosas y de modificar un poquito las políticas culturales en el país. Se ve tanto en la escena independiente como con los cuerpos estables, las instituciones. Que me hayan nombrado a mí, un europeo, significa claramente que quieren abrirse. También estaban buscando alguien que conociera como funciona una institución pública y yo trabajé durante 10 años sólo en instituciones públicas como bailarín.

Es muy distinto trabajar en la escena independiente que trabajar en la institución pública. Hay parámetros. Tenemos que recordar siempre que estamos viviendo de un presupuesto público, es decir, de la plata de todo el país, entonces hay que cuidarla. Siempre tengo eso en mente; tenemos que transformarla en algo de calidad, de excelencia.

¿Cuál es el rol del arte en la sociedad?

La cultura es importante en el desarrollo de un país, tal como la educación y la salud. Claro, podemos “vivir” sin arte, pero el arte sí es importante para un buen desarrollo del país. Es un punto de encuentro para la sociedad. Viniendo al teatro todos van a compartir durante una hora y media esta misma experiencia cultural, así se borran todas las diferencias sociales.

Eso lo pensaba así, por ejemplo, con la obra “Alicia”. Los niños vienen y tienen una idea de la película de Tim Burton o de la ilustración de los libros. Al venir van a ver otra mirada, para dar a los niños la posibilidad de pensar. Yo puedo como individual cambiar las cosas. Tenemos esta libertad de pensar y de transformar las cosas y de transformar el mundo como queremos que sea, en vez de sólo aceptar que es así. Por eso también las artes son necesarias para la sociedad y para un país, y no sólo de la danza, porque estoy tratando ahora de hacer colaboraciones con otros medios, con el teatro, con la música. La idea es empezar a construir una red artística un poquito más amplia. Tenemos la danza, tenemos el teatro, tenemos el cine, tenemos la música, todo es un solo mundo y por eso me estoy acercando también de otra forma artística en el país, así podemos hacer una red más fuerte.

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