Roberto Gargarella, doctor en Derecho por la U. de Buenos Aires:

"Una Constitución no puede ser al mismo tiempo una Constitución de la participación popular y una de la concentración del poder"

“Constitución y Derechos: Diseñando la Sala de Máquinas”, así se tituló el taller dictado por el sociólogo, abogado e investigador de la Universidad Torcuato di Tella y la Universidad de Buenos Aires, Roberto Gargarella, en la sede principal de la Casa de Bello. El encuentro, organizado por la Cátedra de Derechos Humanos de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones de la U. de Chile, el Instituto de Asuntos Públicos de dicha institución y el Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la U. Diego Portales, contó con la presencia del Rector de la U. de Chile, Ennio Vivaldi, además de otras autoridades académicas y miembros de nuestro plantel.

Tanto en Chile como en el resto de Latinoamérica, comenzó explicando Gargarella, el tema de la desconcentración del poder ha sido un asunto poco abordado al momento de pensar y reformar los textos constitucionales, sin reparar en los impactos y contradicciones que esto tiene en las nuevas declaraciones de derecho cada vez más tendientes al fortalecimiento del ámbito social. “Esto se ha constituido en la marca de identidad del constitucionalismo latinoamericano: constituciones extraordinariamente generosas en materia de derechos que mantienen intocada una organización del poder al estilo del siglo XVIII, constituciones basadas en una democracia estrecha, restringida y elitista”, explicó el doctor en Derecho.

Para este análisis Gargarella ha utilizado la metáfora de “la sala de máquinas de la Constitución” refiriéndose al núcleo básico de la organización de poderes al que hay que atender si se quiere pensar en la garantía de los derechos que se impulsan. “Es obvio que una Constitución no puede ser al mismo tiempo una Constitución de la participación popular y una de la concentración del poder. Las dos cosas al mismo tiempo no pueden pasar. Cuando la sociedad civil quiere poner en marcha los increíbles derechos participativos que se incorporan a la Constitución reciben sistemáticamente un veto presidencial”, advirtió.

De ahí el llamado de atención que realizaron los organizadores de la actividad respecto a pensar de forma crítica la situación de los derechos humanos, las instituciones estatales y el actual proceso constitucional: “no ha estado presente en la discusión la forma en que la garantía de estos derechos estará reflejada en el diseño de las instituciones estatales”.

Claudia Heiss, doctora en Ciencias Política de The New School y académica del Instituto de Asuntos Públicos de la U. de Chile, y Patricio Zapata, abogado de la U. de Católica y decano de la U. de Las Américas - quien además presidió el Consejo de Observadores del proceso Constituyente-, fueron quienes comentaron la exposición de Roberto Gargarella. “El proceso constituyente chileno adolece precisamente de esa contradicción. Hemos tenido en la fase de los Encuentros Locales Autoconvocados una participación expresiva que fue muy emocionante y generó muchas expectativas, sin embargo no son vinculantes. Y al mismo tiempo esto se contrasta con la fase institucional completamente aislada del proceso que sí es vinculante y que vuelve a ser a puertas cerradas y con los mismos de siempre”, señaló Heiss, quien analizó el proceso nacional a la luz del diagnóstico del olvido del rol de “la sala de máquinas”.

Por su parte la vicerrectora de Extensión y Comunicaciones, Faride Zeran, señaló: “como Cátedra de Derechos Humanos hemos puesto el foco en este proceso porque entendemos la necesidad de instalar en el debate, no sólo el mecanismo a través del cual logremos una nueva Constitución legitimada por todos y todas, sino que principalmente su contenido”.

En esa línea, la responsabilidad frente a ese escenario es un tema importante que no dejó fuera a los mismos participantes del conversatorio. “Como doctrinarios, como teóricos del derecho, parte de la responsabilidad es nuestra”, emplazó Gargarella. “Y pensar una Constitución a la luz de la idea de democracia no elitista, deliberativa y dialógica, exige pensar otras instituciones”, agregó.

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