
Entre el 22 y el 26 de junio, estudiantes de segundo a cuarto medio de distintos establecimientos educacionales, vivieron una experiencia inmersiva junto a académicos, jefaturas de carrera, monitores, auxiliares y equipos de apoyo de la Facultad, quienes hicieron posible una programación diseñada para explorar la química, la bioquímica, las ciencias farmacéuticas y la ingeniería en alimentos desde una perspectiva dinámica, experimental y cercana.
Cada jornada estuvo dedicada a una temática distinta. La primera abordó la relación entre la química y las ciencias farmacéuticas, mientras que los días siguientes profundizaron en la química, la bioquímica y la ingeniería en alimentos, permitiendo a las y los estudiantes conocer de primera fuente las distintas áreas de desarrollo profesional y el impacto que estas disciplinas tienen en la salud, la alimentación, la industria y la vida cotidiana.
La iniciativa contó con la participación de las jefaturas de carreras, además de profesoras, profesores y equipos de apoyo que acompañaron talleres, experimentos y espacios de conversación, compartiendo sus conocimientos y experiencias con las y los asistentes, en un ambiente de aprendizaje colaborativo.
La Prof. Karina Valdés del Departamento de Ciencia y tecnología Farmaceútica fue una de las académicas que participó en la Escuela de Invierno, acercando a las y los estudiantes al mundo de las Ciencias Farmacéuticas mediante una clase interactiva sobre la evolución de los medicamentos y el rol de las y los farmacéuticos:
"La Escuela de Invierno, si bien es una instancia breve donde cada carrera desarrolla una actividad en un solo día, es una muy buena oportunidad para que las y los estudiantes se acerquen a la universidad y puedan vivenciar de manera concreta lo que significa cada disciplina. Este año nos tocó trabajar con un grupo muy motivado, participativo y con muchas preguntas. A veces ellos creen que saben poco, pero cuando uno conversa se da cuenta de que tienen más conocimientos de los que imaginan y que existe una gran curiosidad por entender cómo funcionan las cosas. Fue una experiencia muy enriquecedora, porque además de responder sus inquietudes, pudieron comprender que detrás de cada medicamento existe un largo proceso de investigación, innovación y desarrollo en el que los profesionales farmacéuticos cumplen un rol fundamental", relató emocionada.
El coordinador de esta versión de la Escuela de Invierno, Edgardo Zúñiga, señaló que esta iniciativa busca despertar el interés por las ciencias desde una experiencia cercana y participativa, permitiendo que las y los estudiantes conozcan de primera fuente el trabajo que se desarrolla en la Facultad, interactúen con académicos y monitores, y descubran las oportunidades de formación que ofrecen sus distintas carreras. Asimismo, expresó su deseo de que esta experiencia los motive a elegir la Facultad como el lugar donde desarrollar su vocación y construir su futuro profesional.
"Ver a las y los estudiantes trabajando en nuestros laboratorios es el mayor logro de la Escuela de Invierno; nuestro objetivo es que descubran que la ciencia es acción y no solo teoría. Como Dirección de Extensión y Vinculación, queremos que dejen de ver estas disciplinas como algo que solo se lee en un texto y pasen a vivirlas como una experiencia real, desde adentro, probando y experimentando. De esta manera, esperamos entregarles el espacio para que conozcan de cerca el mundo científico, ya sea para alimentar su curiosidad o como una herramienta que les dé confianza al momento de tomar futuras decisiones vocacionales", narró la Subdirectora de Extensióny Vinculación de la Facultad, Prof. Betsabet Sepúlveda.
Como parte del cierre de la Escuela de Invierno, coordinadores y monitores realizaron una reseña de las actividades desarrolladas y un recorrido final por las instalaciones de la Facultad, ofreciendo a las y los estudiantes la oportunidad de conocer laboratorios, salas de clases y otros espacios donde se forman las futuras y los futuros científicos.
Así, la jornada concluyó con una ceremonia de entrega de diplomas y certificados de participación, encabezada por autoridades y académicos, seguida de un espacio de camaradería en torno a un pastel, celebrando el aprendizaje, la vocación científica y el entusiasmo de quienes, durante estos días, descubrieron que la química está presente en cada aspecto de nuestra vida.
De esta manera, la Escuela de Invierno se consolida, una vez más, como un espacio de encuentro entre la educación media y la educación superior, promoviendo el aprendizaje, la experimentación y la curiosidad científica. Es así como la iniciativa busca inspirar a las nuevas generaciones a descubrir que la química y las ciencias no solo explican el mundo que nos rodea, sino que también pueden convertirse en una herramienta para transformarlo.
“Uno de los efectos inherentes de estas instancias es afianzar amistades más allá de los límites del curso y que esos vínculos se mantengan fuera de estos espacios. Yo siempre les digo «Cuando ustedes llegan, están callados y casi nadie se conoce, pero les voy a hacer una promesa: cuando se vayan, habrán formado muchas amistades, sumando nuevos amigos a los que ya tenían. Ese será el primer lazo que construirán para el futuro »”, finaliza el coordinador de la Escuela de Invierno.