“Tesorero General de la República”. Así reza el letrero que recibe a los visitantes de la amplia oficina de Pamela Cuzmar, Ingeniera Civil Industrial de la Universidad de Chile recientemente nombrada en el cargo por la Presidenta Michelle Bachelet.
Dadas las circunstancias, se trata de una denominación que puede resultar extraña. Pero sucede que esta profesional de la Casa de Bello –elegida por la Mandataria entre una nómina presentada por el Consejo de Alta Dirección Pública– es la primera mujer que ejerce esta función en más de 466 años de trayectoria de la Tesorería General de la República, y en este caso la tradición pesa bastante.
“Las mujeres estamos un poco acostumbradas a que siempre los cargos han sido masculinos”, señala en este sentido Pamela Cuzmar, agregando que el puesto de Tesorero “debiera ser de Tesorera si hay una mujer” ocupándolo. Algo que resulta aún más lógico si se considera que la propia página web institucional reconoce esta diferencia.
Según esta profesional, la Universidad de Chile está marcando una línea al respecto, desde el momento en que en “algunas carreras ya se va a empezar a reconocer el género al emitir el título respectivo”.
Ella lleva 16 años de trabajo en la administración pública –primero en el Servicio de Impuestos Internos y más adelante en la Tesorería General de la República–, y sostiene que en Chile las mujeres han demostrado que “pueden cumplir una excelente función en cargos de responsabilidad”.
Su experiencia universitaria
En 1985, Pamela Cuzmar ingresó a la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de nuestra Casa de Estudios, donde permaneció hasta 1990.
“Yo tenía claro que quería estudiar Ingeniería, y mi colegio nos llevó a ver las principales universidades (…). Entonces, me gustó la formación de la Universidad de Chile, la malla, en el sentido de que noté que iba a ser un cambio mayor entre lo que era el colegio y lo que iba a ser la universidad”, recuerda la destacada profesional.
Ella buscaba un cambio que le permitiera crecer integralmente. “Estudiar en Beauchef no es fácil. Cuando entré, éramos pocas mujeres. Pero el mejor recuerdo que tengo es que me dio la posibilidad de desarrollarme en distintos ámbitos, además de conseguir el título profesional”, relata la nueva Tesorera General de la República, quien también tuvo la oportunidad de desarrollarse como mamá en sus años de estudio.
“Para mí fue una muy buena experiencia. Sentí que pude tanto estar con mi hija como cumplir con la universidad y ser profesional, incluso dentro del tiempo. Ni siquiera tuve que postergar semestres”, afirma esta ex alumna de nuestra Casa de Estudios.
En aquellos tiempos, participó en un taller de Ingeniería. Allí se encargo de diversas actividades, coordinando la participación de sus integrantes y desarrollando su capacidad organizacional.
Pamela Cuzmar guarda muy buenos recuerdos del profesor guía de su memoria, Andrés Weintraub, Premio Nacional de Ciencias Aplicadas 2000 y actual miembro del Consejo de Evaluación la Universidad de Chile. De él pudo aprender a “resolver problemas complejos con las herramientas más simples”.
Ocurre que ella ha podido compartir con muchos profesionales a lo largo de su carrera. Por eso, reconoce que una característica compartida por quienes egresan de la Casa de Bello es un fuerte grado de compromiso hasta resolver las tareas pendientes, y estar acostumbrados a trabajar de manera resuelta incluso con pocas comodidades.
“Yo no soy de muchas amigas, pero tengo amigas de la Universidad de Chile que conservo hasta el día de hoy. Siempre estamos en contacto e incluso muchas de ellas también están trabajando hoy en otros servicios públicos”, explica Pamela Cuzmar, reconociendo que entre los egresados de esta Casa de Estudios muchas veces se produce un lazo especial por el simple hecho de haber compartido sus aulas.
Sus desafíos actuales
En la Tesorería General de la República se desempeñan unos mil quinientos funcionarios, de los cuales cerca de treinta y cinco se relacionan directamente con ella. “Claramente es un trabajo hecho a base de confianza, a lealtades y compromiso. Yo diría que son los factores primordiales, y por supuesto un alto grado de profesionalismo”, sostiene en este sentido la recientemente designada autoridad nacional.
El frontis de La Moneda se distingue perfectamente desde la ventana de la oficina de Pamela Cuzmar, un lugar muy amplio, con la foto presidencial de rigor colgada de uno de sus muros y un ordenado escritorio donde la espera el trabajo pendiente.
“De a poco me estoy acostumbrando. No he logrado cambiarme cien por ciento de mi oficina antigua, todavía tengo la mitad de las cosas allá, la mitad acá. Es como extraño”, confiesa ella, reconociendo que le ha resultado muy favorable el alto grado de conocimiento que posee sobre la dinámica de su organización.
La nueva Tesorera General de la República pretende posicionar a su institución a la vanguardia de la administración tributaria, para contar con sistemas tecnológicos modernos y asegurar un nivel de prestación de servicios adecuado para quienes deben cumplir con sus obligaciones fiscales.
“Tenemos varios proyectos. Primero de apertura de nuevas tesorerías de manera de acercarnos a aquellas comunas que han crecido mucho en cuanto al número de contribuyentes, para estar más cerca. Estamos mejorando la calidad de atención y ese proyecto consiste en capacitación a los funcionarios con nuevas técnicas de atención, cambios en los modelos operativos y cómo hacemos las cosas, con sistemas de apoyo que permitan esa operación en línea y resolver los problemas en forma inmediata”, asevera.
“Estamos con cambios en los layout de las oficinas, tratando de eliminar los mesones y pasar a un modelo de atención integral al contribuyente (…). Y además, seguir consolidando las alianzas que hemos hecho con el mundo público y privado, para poder desarrollar a través del uso de las tecnologías de la información herramientas que nos permitan facilitar el cumplimiento tributario, sitios web con distintos medios de pago, alianzas con entidades que se dedican a la recaudación, de manera de estar cerca del contribuyente, facilitando el que pueda cumplir con sus obligaciones con el Estado”, concluye Pamela Cuzmar.