La historia de la mujer en Chile tuvo un nuevo avance hacia la visibilidad del género luego que el pasado 21 de agosto la Corte Suprema entregó, por primera vez en nuestro país, el título de "abogada" a 17 Licenciadas en Cs. Jurídicas y Sociales de distintas universidades.
Se trata de una medida impulsada por la Universidad de Chile que en su aniversario 165 del año 2007 informó a la comunidad -en presencia de la Presidenta de la República- que el Consejo Universitario aprobó incorporación de la variable de género a la denominación de los grados académicos y títulos profesionales que otorga esta Casa de Estudios.
El paso siguiente fue la formalización de una solicitud al pleno de la Corte Suprema, realizada por el Rector Víctor Pérez Vera, para su consideración en el título de "abogada" que entrega el máximo tribunal.
La instancia judicial se pronunció a favor el pasado 1 de abril y la reciente ceremonia titulación se constituyó como un hito histórico "en el reconocimiento de la participación social de la mujer".
Así lo expresó la profesora Margarita Iglesias, académica del Centro de Estudios de género y Cultura en América Latina, perteneciente a la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, quien calificó el acontecimiento como "fundamental" en el proceso de reconstrucción de la historia de la mujer en nuestro país.
"Que una de las carreras más masculinas de la sociedad -no es la única- finalmente logre incorporar la diferenciación de género, me parece un asunto mayor, especialmente en la carrera de la abogacía", opinó.
"Por otro lado -agregó- no es menor que la U. de Chile haya sido pionera en reconocer la diferenciación en la titulación por género, creo que es un ejemplo que el país debería seguir y darle un significado importante a las tareas que se realizan en esta Casa de Estudios. Este hecho marca una vez más la diferencia de la U. de Chile con el resto de las universidades del país".
Respecto a la legalización de la variable de género en la disciplina del Derecho y su valor en la evolución de los espacios ganados por la mujer, la académica compartió su opinón.
"Históricamente todavía estamos en un lugar de reconstrucción de la historia por lo que recién están apareciendo las nuevas perspectivas de reposicionamiento por sí mismo y no en relación a un hecho masculino, padre, marido, amante, etc. Eso es un paso muy determinante. Cabe recordar que las primeras mujeres abogadas de principios del siglo XX se dedicaron básicamente a cambiar las legislaciones para favorecer al ‘ser' mujer. El caso de Elena Caffarena, una de las primeras abogadas en el siglo pasado que luchó por un cambio de legislación en ese sentido. Recordemos también, en otras disciplinas, a Eloisa Díaz -la primera mujer en estudiar Medicina, egresada de la U. de Chile- que realizó su tesis en el estudio del cuerpo de la mujer", explicó la profesora Iglesias para dar cuenta de la importancia de cada aporte que se realice en este sentido, pues en la sumatoria de ellas se pueden observar los avances en los derechos de la mujer.
Visibilidad de la Mujer en la historia
Sonia Montecino, académica del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género de la Facultad de Ciencias Sociales, coincidió en el valor de esta noticia, pues explicó el uso del lenguaje es determinante en la cultura de una sociedad.
"Desde una perspectiva de género es un hito muy importante que exista este reconocimiento porque más allá de reconocer que existen mujeres que ejercer una profesión y que ahora cuentan con un título de abogada, es una manera de decir que el lenguaje va especificando las diferencias entre hombres y mujeres. Antes el lenguaje englobaba a hombre y mujeres e invisibilizaba la existencia del otro. El ‘nombrar' ahora me parece una cosa sumamente importante porque constata una realidad histórica. Cuando se empezaron a dar los títulos, en general en todas las disciplinas, eran sólo hombre y eso se estuvo se mantuvo a pesar del ingreso de la mujer, y esa mantención no es inocente en términos culturales", advirtió la profesora Montecino.
El hecho de que ahora se corrigiera la situación, opinó, "es un progreso notable porque es avanzar en el plano cultural. El lenguaje es cultura y al serlo, construye los modelos bajo los cuales nosotros nos regimos".
La académica agregó que era relevante la toma de conciencia de estos avances y que se discuta al respeto "para darle el sentido histórico y cultural que conllevan, pues con esto tenemos un paso hacia la visibilidad de las mujeres. Uno de los grandes temas de género es la invisibilidad o que aparentemente las mujeres están, pero no se las reconoce. En este sentido me parece importante que lo que ha ocurrido recientemente porque sienta base y se extienda en el lenguaje común".
En este sentido, la profesora Margarita Iglesias también se refirió al valor de que la variable de género quede estampada en documentación legal. "Queda un trabajo enorme en términos de la reconstrucción del lenguaje cotidiano, del uso de este nuevo instrumento en los textos escolares, protocolares y sociales. Estas nuevas formas, ajustadas dentro de las legislaciones y dentro de la Universidad de Chile, son un paso mayor de reconocimiento oficial y marca una diferencia de la importancia que se le atribuye a la participación de las mujeres en las sociedades contemporáneas", concluyó.