Becas de Consolidación Académica

Académico de Sociología, recibió beca CLACSO de Investigación

Académico de Sociología, recibió beca CLACSO de Investigación
El académico del Depto. de Sociología, Carlos Ruiz.
El académico del Depto. de Sociología, Carlos Ruiz.

La revuelta estudiantil de 2011, que ha cobrado relevancia incluso internacional, es la continuidad de malestares expresados anteriormente en 2006, con el pingüinazo, y en 2001, con el mochilazo. Así lo sostiene el académico del Depto. de Sociología, Carlos Ruiz, quien analizará este fenómeno en su proyecto Conflicto social en el 'neoliberalismo avanzado'. Análisis de clase de la revuelta estudiantil en Chile, el cual resultó ganador de la Beca CLACSO Consolidación Académica.

Los primeros días de diciembre, el Jurado de CLACSO notificó al académico e investigador, Carlos Ruiz, sobre los resultados del Concurso Régimen de acumulación y clases sociales 2011 del Programa de Becas CLACSO-Asdi de promoción de la investigación social para América Latina y el Caribe 2009-2012. El proyecto concluirá a fines de 2012.

En términos de estructura social, este proyecto, está vinculado con las investigaciones que antes había realizado el Centro de Investigación de la Estructura Social (CIES), del cual Ruiz forma parte, en el marco del Proyecto Milenio. "Sobre todo a una expansión de los sectores medios que está muy vinculada a una expansión y privatización de la educación superior. Ya que de alguna manera esto es lo que estalla en este malestar expresado en la revuelta estudiantil", sostuvo el académico.

Indagar en este fenómeno de revuelta es relevante no sólo para comprender a los movimientos involucrados sino también el nuevo panorama social que emerge con los cambios en el modelo de acumulación capitalista neoliberal vigente. "Esta es una revuelta de los hijos de la modernización -sostuvo. Se supone que estos jóvenes iban a ser los grandes beneficiarios, la generación que iba a vivir por primera vez los beneficios de la modernización. Y contradictoriamente a este pensamiento aparece expresando su malestar".

La nueva clase media

La investigación analizará las transformaciones más relevantes de la estructura social chilena. Se relacionarán las características del modelo de acumulación capitalista con el proceso social en curso y se caracterizarán los déficits de representación y legitimación que afectan al sistema político chileno en relación con la conflictividad emergente.

"Si bien hay un crecimiento de las capas medias, sobre todo a partir del crecimiento en el número de profesionales. Por otro lado se introducen nuevas diferenciaciones. Es decir, por un lado, se empuja a toda esta gente hacia arriba pero a la vez se las vuelve a segmentar. Entonces aparece en el fondo una modernización que se encaminaba con expectativas enormes hacia una mesocratización muy marcada, con aumentos enormes de ingresos y la promesa de que vamos a alcanzar a tal país..., cosas de las que ya nadie habla. Pero en su lugar se genera una enorme mochila de expectativas que desemboca en la construcción de importantes malestares. Lo que ha vivido en estos últimos años la sociedad chilena, es una especie de sacudón mesocrático, más que una protesta o una revuelta popular", agregó Ruiz.

Analizar el conflicto estudiantil desde una perspectiva de la transformación social -explica el académico- llama a poner el acento en rasgos propios de un Chile que representa una suerte de neoliberalismo avanzado en el contexto de América Latina. Una transformación neoliberal que se instala allá por 1975 y que ha tenido una proyección sin precedentes en la región.

En este sentido, los estudios realizados anteriormente en el CIES reúnen antecedentes cuantitativos sobre las transformaciones de la educación superior en Chile y sobre las formas en las que a través de ella ingresa al sector medio gente de otros sectores. "Se empiezan a superponer en la educación superior de manera muy veloz, hijos de las viejas clases medias con hijos de sectores que tienen su primera generación de profesionales. Se mezclan entonces distintas identidades, que están en mundos bastante heterogéneos. Y allí entran sueños y expectativas muy diversas y frustraciones muy diversas también. Lo importante es desmenuzar esto y ver qué tipo de sectores sociales se están expresando detrás de esta revuelta de los hijos de la modernización", apuntó Ruiz.

La llamada crisis de representación

Otro de los ejes de análisis en el proyecto es el déficit de representación política. "En la medida en que se va perdiendo la capacidad de representación del sistema político -señala el académico-, los malestares empiezan a expresarse apoyando a los movimientos sociales. Esto a su vez profundiza este déficit de representación, que para algunos incluso es una crisis de representación política. Por otro lado, los partidos también ahondan su desarticulación, al volverse cada vez más maquinarias de carreras individuales y obteniendo cada vez menos reconocimiento por parte de la población. De allí las expectativas que se colocan en el movimiento estudiantil, en términos de representación política".