Ir al contenido

Palabras Ceremonia de Asunción Decano Gabriel Hernández

Es un honor representar a la Universidad de Chile en esta ceremonia de asunción del profesor Gabriel Hernández Paulsen como decano de la Facultad de Derecho.

Felicito al decano Hernández por su elección y por la confianza que su comunidad ha depositado en él y en el proyecto que encabezará durante los próximos cuatro años.

Saludo también a quienes presentaron sus candidaturas en este proceso. La diversidad de propuestas y perspectivas forma parte de la vida universitaria y contribuye a una necesaria reflexión colectiva sobre el presente y el futuro de nuestras comunidades.

Quiero, asimismo, agradecer al profesor Pablo Ruiz-Tagle por el trabajo realizado durante sus dos períodos como decano y por su contribución al fortalecimiento académico de la Facultad.

La Facultad de Derecho ocupa un lugar singular en la historia de la Universidad de Chile. Fue una de sus unidades fundadoras y ha acompañado, desde entonces, buena parte de la construcción institucional y republicana de nuestro país. En sus aulas se han formado generaciones de juristas que han contribuido a la vida pública, a la judicatura, a la academia y al desarrollo de nuestras instituciones. Entre sus egresados se cuentan diecisiete Presidentes de la República, una expresión elocuente de la huella que esta comunidad ha dejado en la historia política e institucional de Chile.

Esta trayectoria es motivo de orgullo, pero también conlleva una responsabilidad hacia el presente y el futuro. Honrarla supone mantener la excelencia que ha caracterizado a esta Facultad y, al mismo tiempo, ser capaces de comprender las transformaciones de nuestra sociedad, formular nuevas preguntas y contribuir a las respuestas que el país necesita.

Hoy enfrentamos retos especialmente exigentes.

Vivimos transformaciones tecnológicas que desafían categorías jurídicas que hasta hace poco parecían estables; nuevas discusiones sobre inteligencia artificial, privacidad, propiedad y responsabilidad; cambios en las relaciones económicas y laborales; una crisis ambiental que exige nuevas formas de regulación y cooperación; y sociedades en las que disminuye la confianza en las instituciones democráticas y se vuelve más difícil procesar legítimamente los desacuerdos.

En todos estos ámbitos, el Derecho desempeña un papel fundamental. No solo porque establece las normas que organizan nuestra convivencia, sino también porque proporciona instituciones y procedimientos que permiten resolver conflictos, limitar el ejercicio del poder, proteger los derechos y hacer posible la vida en común.

Por eso, esta Facultad tiene una tarea que trasciende ampliamente la formación profesional. Se espera que produzca conocimiento capaz de comprender estos cambios, participar con rigor en los debates públicos y formar personas que puedan ejercer su profesión con excelencia, con sentido ético y con conciencia de las consecuencias de sus decisiones.

Esta responsabilidad cobra especial relevancia cuando pensamos en la democracia. Una democracia necesita instituciones legítimas, pero también ciudadanos capaces de convivir con el desacuerdo. El Derecho nos recuerda que las diferencias no desaparecen en una sociedad plural: deben poder expresarse, argumentarse y procesarse dentro de reglas e instituciones que todos reconozcamos como legítimas.

Decano Hernández, las prioridades que usted ha planteado para esta nueva etapa recogen varias de estas preocupaciones: fortalecer la comunidad académica, apoyando el desarrollo de sus profesores y profesoras; mantener una formación jurídica de excelencia atenta a las nuevas exigencias que enfrenta la profesión; y reforzar la investigación, la innovación y la incidencia de esta Facultad en los grandes temas del país.

Son propósitos que compartimos. Queremos una Universidad que fortalezca sus capacidades académicas, que reduzca las cargas innecesarias que dificultan el trabajo de sus comunidades y que genere las condiciones para que la investigación y la creación de conocimiento puedan desarrollarse con excelencia. Queremos, al mismo tiempo, una Universidad que haga ese conocimiento disponible para el país y contribuya, desde la independencia y el rigor académico, a comprender los problemas que enfrentamos y a construir respuestas para ellos.

Quisiera destacar una prioridad que me parece especialmente importante para esta nueva etapa: fortalecer los vínculos de la Facultad de Derecho con el resto de nuestra Universidad. Muchos de los problemas que hoy debemos abordar requieren poner en diálogo distintas áreas del conocimiento. La Facultad de Derecho tiene mucho que aportar a ese trabajo y, al mismo tiempo, puede enriquecerse con una relación más estrecha con otras facultades e institutos. Espero que podamos generar espacios conjuntos de colaboración, investigación y formación, aprovechando plenamente las capacidades de toda la Universidad de Chile.

Decano Hernández, asume usted la conducción de una Facultad con una historia extraordinaria y con la responsabilidad de proyectarla hacia el futuro, preservando su excelencia y respondiendo a las nuevas exigencias de la sociedad.

Cuente usted y toda la comunidad de la Facultad de Derecho con esta Rectoría. Nuestras puertas estarán siempre abiertas para trabajar juntos en el desarrollo de la Facultad, de nuestra Universidad y del país.

Muchas gracias.

Alejandra Mizala Salces
Rectora de la Universidad de Chile

Compartir:
https://uchile.cl/u245238
Copiar