Ir al contenido

Especie invasora

Estudio U. de Chile vincula la distribución mundial de la cotorra argentina con la riqueza de los países

Estudio U. de Chile vincula expansión de cotorra argentina con riqueza
favet
El estudio vincula la distribución de la cotorra argentina con el desarrollo económico de los países, a partir de un análisis de su expansión durante los últimos 125 años.
favet
“Fue interesante ver que, considerando los últimos 125 años de aumento de distribución de cotorra, donde más ha aumentado, en número de nuevas ciudades, ha sido precisamente en países más prósperos. Esto tiene sentido ya que los países más ricos son los que tienen más recursos y condiciones para invertir en mascotas", explica el Dr. Cristóbal Briceño, quien lideró el estudio.
favet
La Dra. Matilde Larraechea destaca que los resultados del estudio apuntan a que la expansión de la cotorra argentina se encuentra ligada a dinámicas humanas. "Las implicancias no son solo de manejo poblacional, sino que exigen pensar la invasión como un fenómeno socioecológico: entender por qué las personas la introdujeron, cómo conviven con ella hoy, y qué legitimidad social tienen las medidas de control que se propongan", complementa.
favet
La plataforma eBird fue clave en el análisis de la presencia de la cotorra argentina a nivel global. Es por ello que el equipo investigativo sugiere interpretar los resultados del estudio con cautela, dado que la prosperidad de los países puede influir en variables como el acceso a internet.
favet
La médico veterinaria Valentina López hace hincapié en la capacidad de adaptación de la cotorra argentina, lo que ha favorecido a su evolución geográfica en nuestro país. “Es así como en Chile donde hace unas décadas atrás se reportaban cotorras principalmente en Santiago y algunas otras zonas de la quinta región, hoy en día ya se reporta en ciudades y localidades rurales desde Antofagasta hasta Puerto Montt dentro de la plataforma eBird”, remarca.

La riqueza de los países podría estar relacionada con la expansión global de la cotorra argentina, una de las aves invasoras más extendidas del planeta. Así lo revela el estudio titulado “Global Distribution of Monk Parakeets (Myiopsitta monachus): How the Monk Parakeet Invasive Map Is Drawn upon Nations’ Wealth”, liderado por el Dr. Cristóbal Briceño, académico de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet) de la Universidad de Chile, quien, junto con la Dra. Matilde Larraechea (recientemente titulada del Doctorado en Ciencias Silvoagropecuarias y Veterinarias) y la médica veterinaria Valentina López, analizó la evolución de su presencia mundial durante los últimos 125 años.

Para documentar y actualizar el mapa de expansión de esta especie, el equipo investigador del laboratorio ConserLab de la facultad utilizó la plataforma digital eBird, una herramienta que permite registrar avistamientos de aves y que cuenta con sistemas de validación junto a especialistas, garantizando la confiabilidad de los datos recopilados por sus usuarios.

Los resultados obtenidos fueron analizados en relación con el desarrollo económico de los países.

“Fue interesante ver que, considerando el aumento de la distribución de la cotorra durante los últimos 125 años, donde más ha aumentado, en número de nuevas ciudades, ha sido precisamente en países más prósperos. Esto tiene sentido ya que los países más ricos son los que tienen más recursos y condiciones para invertir en mascotas. No obstante, también hay que interpretar estos resultados con cautela, dado que la prosperidad podría influir en otras variables, como el acceso a internet. Así, dado que nosotros usamos la información disponible en eBird, que es un repositorio de ciencia ciudadana para conocer los avistamientos de aves, esta información también podría relacionarse con la prosperidad (el acceso a información y la cultura de ciencia ciudadana). En todo caso, los resultados sugieren que, a mayor riqueza, más cotorras”, explica el Dr. Cristóbal Briceño, académico del Departamento de Medicina Preventiva de Favet y director de ConserLab.

El equipo investigativo logró dar cuenta de que esta especie de loro nativa de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay ya se encuentra en 31 países como especie invasora, principalmente en América y Europa occidental.

“Los trabajos científicos en cotorras citaban referencias de los años noventa que hablaban de su distribución como invasora en 21 países. En nuestro trabajo publicado hace un mes, no solamente actualizamos la distribución nativa e invasora en países, sino que contribuimos a informar las ciudades donde está aumentando su distribución. Salvo una excepción en España, la cotorra argentina es una especie sinantrópica, es decir, estrechamente asociada a ambientes humanos”, señala el Dr. Briceño.

A escala mundial, el número de ciudades con registros de la cotorra argentina aumentó de 66 durante el período 1900–1984 a 434 en el período 2015–2024, mientras que las ciudades con registros documentados dentro de su distribución invasora aumentaron de 59 a 333.

“Es importante entender que esta expansión no responde solo a factores ecológicos o climáticos. Nuestros resultados muestran una posible asociación entre el PIB per cápita de los países y el número de ciudades con registros, lo que sugiere que la distribución de esta especie está ligada a dinámicas humanas: el comercio de mascotas, el poder adquisitivo para importarlas, la urbanización y la disponibilidad de recursos en ciudades más prósperas. Por eso, las implicancias no son solo de manejo poblacional, sino que exigen pensar la invasión como un fenómeno socioecológico: entender por qué las personas la introdujeron, cómo conviven con ella hoy y qué legitimidad social tienen las medidas de control que se propongan, porque sin esa dimensión social las estrategias de manejo tienden a fracasar o generar resistencia ciudadana, como ha ocurrido en otros países”, sostiene al respecto la Dra. Matilde Larraechea.

Presencia de la cotorra argentina en Chile

En el caso particular de Chile, la especie de loro fue documentada como invasora y avistada exclusivamente en la Región Metropolitana en 1972. En la actualidad, su distribución se ha extendido a otras nueve regiones y 16 ciudades en total.

Estamos hablando de una especie que es altamente adaptable y efectiva en colonizar nuevos territorios. Así, en Chile, hace unas décadas se reportaban cotorras principalmente en Santiago y algunas otras zonas de la Región de Valparaíso, mientras que hoy en día ya se reportan en ciudades y localidades rurales desde Antofagasta hasta Puerto Montt dentro de la plataforma eBird, dando cuenta de que la especie se ha ido expandiendo más allá de las ciudades para colonizar zonas más rurales. Esto implica, por ejemplo, mayor competencia por recursos con nuestra fauna nativa y la posible transmisión de enfermedades infecciosas desde las cotorras a aves silvestres endémicas o en alguna categoría de amenaza, como es el caso de algunos loros nativos de Chile”, afirma Valentina López.

Por su parte, la Dra. Larraechea advierte que “para un país como Chile, donde la especie pasó de no tener registros en la plataforma que consultamos antes de 1995 a registrar avistamientos en 16 ciudades en la última década, representa una señal de alerta sobre la velocidad con la que puede consolidarse una invasión si no existe una gestión temprana y coordinada”.

Actualmente, la cotorra figura en el listado de especies exóticas invasoras y priorizadas del Ministerio del Medio Ambiente de Chile (MMA), siendo catalogada como una amenaza para la biodiversidad del país. A esto se suma que, en 1997, esta especie fue definida como invasora y dañina por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

“Para Chile en particular, esto puede significar que, aunque su ingreso esté prohibido por ley y existan barreras aduaneras tan estrictas, la cotorra puede estar siendo distribuida entre ciudades por personas que la mueven como mascota. Aquí hay una oportunidad para prevenir esto con otras estrategias que no se están empleando, como la fiscalización de especies invasoras en buses o carreteras o la difusión de información sobre sus impactos”, remarca el Dr. Briceño.

Riesgos de la convivencia junto a la cotorra argentina

Una de las proyecciones más llamativas del estudio es que, actualmente, más de 295 millones de personas viven potencialmente en simpatría con la cotorra argentina, es decir, comparten hábitat con ejemplares de esta especie.

Por otro lado, los reportes obtenidos de eBird provienen con frecuencia de zonas densamente pobladas. Para los cálculos del equipo investigativo, se consideraron áreas urbanas con más de 100.000 habitantes.

Por ello, en el artículo sus autores advierten sobre los riesgos biológicos que implica la presencia de este loro en particular.

A nivel sanitario se ha reportado que las cotorras argentinas pueden ser reservorios de agentes zoonóticos como Chlamydia psittaci (causante de psitacosis) y otras bacterias potencialmente patógenas para humanos”, precisa la Dra. Matilde Larraechea.

“Estos riesgos probablemente están siendo subestimados ya que, en muchos países, incluido Chile, no existen programas de vigilancia epidemiológica en esta especie. La mayor parte de la información que se tiene hasta el momento está limitada a estudios esporádicos, por lo que aún no tenemos los datos necesarios para determinar los riesgos que conlleva la expansión de esta especie para la salud pública y la salud de la fauna silvestre”, complementa Valentina López, médica veterinaria de Favet.

A modo de respuesta a la expansión de la cotorra argentina, la publicación recomienda que los programas de vigilancia sean coordinados y financiados por organismos gubernamentales centrales, en lugar de depender exclusivamente de administraciones locales, como los municipios.

“Una de las principales prioridades para los entes competentes es evitar la propagación de la especie a través de personas que se mudan entre ciudades. Estas mascotas deberían ser estériles para evitar que, si escapan, puedan formar nuevas poblaciones. Creo que es importante también que, en la medida en que se detecten poblaciones en nuevas ciudades, se pueda actuar inmediatamente. La situación en Santiago está desbordada, probablemente con cotorras que han alcanzado su capacidad de carga en muchas comunas como La Reina”, enfatiza el Dr. Cristóbal Briceño, académico y especialista en el área de conservación de Favet.