Con una trayectoria que se extiende desde su doctorado en la Facultad de Medicina hasta su labor como Profesora Titular en la Facultad de Ciencias, la Dra. Verónica Palma ha cultivado una perspectiva profunda sobre la Universidad de Chile. Su reciente paso por la CSAI le ha permitido reafirmar una convicción fundamental: la institución es un cuerpo cohesionado donde el diálogo horizontal entre académicos, funcionarios y estudiantes es la clave para superar la fragmentación.
A su llegada a la CSAI, instancia en la que participó entre los años 2022 y 2026, se encontró con un espacio reconocible, de intercambio entre autoridades universitarias, académicas/os y equipos profesionales, que le cambió la visión jerárquica de la universidad. “Desde mis tiempos como directora de departamento, siempre he fomentado una buena relación con todos los estamentos, valorando sus aportes y promoviendo el trabajo colaborativo”, señala.
Para la investigadora, uno de los mayores retos sigue siendo la superación de la estructura de “archipiélago” que suele caracterizar a los distintos campus y facultades. En este sentido, destaca la implementación por primera vez durante el año 2025 de jornadas de autoevaluación presenciales por campus, instancias que permitieron a la CSAI reforzar el trabajo colaborativo con las Comisiones Locales de Autoevaluación Institucional (CLAIs) y vincularse con las realidades locales.
Estas instancias tienen como objetivo empoderar a las comunidades en su propio territorio y potenciar los lazos de colaboración entre facultades e institutos del mismo campus, y a su vez potenciar una relación más democrática y cercana de los organismos locales con el nivel superior.
Autoevaluación: más allá de la acreditación externa
Una de las reflexiones de la profesora Verónica Palma, basada en esta experiencia es que para mejorar institucionalmente “es indispensable que tengamos una mirada autocrítica de nuestro quehacer”.
Si bien valora los procesos de acreditación externa, la académica sostiene que el motor del cambio debe ser interno. “Está muy bien que venga gente de afuera a evaluarnos, pero al final nuestros observadores más críticos son nuestros propios académicos, estudiantes y funcionarios”, sostiene.
Según la académica, la autoevaluación no debe ser vista como un trámite administrativo, sino como una herramienta científica.
Es por ello que la Universidad de Chile ha fortalecido institucionalmente esta función mediante la CSAI, organismo que posee 9 años de trabajo.
Mediante esta Comisión, la Universidad trabaja constantemente en el levantamiento sistemático de datos y el análisis crítico, aplicados mediante protocolos internos de autoevaluación estrictos. Con ello, la institución realiza diagnósticos para definir prioridades estratégicas a largo plazo en función al contexto universitario local e internacional.
“Para incidir en los cambios hay que tener claro el punto de partida. Una autoevaluación actualizada periódicamente nos permite corregir desajustes con agilidad y definir cómo visualizamos a la universidad en veinte años”, apunta la profesora Palma.
Su mensaje final para la comunidad es de compromiso y participación activa: “la CSAI debe consolidarse como un puente que acerque la autoevaluación a las facultades, manteniendo vivo el ejercicio crítico que define a una institución verdaderamente democrática y líder en el país”.