Más allá de los resultados que posicionaron a Vitacura, Lo Barnechea y Las Condes en los primeros lugares del ranking general, detrás del primer Índice de Municipios Inteligentes de la Región Metropolitana (IMI-RM 2026) existe un equipo multidisciplinario en el que participaron egresados de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile.
El estudio fue desarrollado por el programa Sé Santiago Smart City junto a MT2 SpA, consultora a cargo del diseño y la ejecución técnica. En el equipo, Daniel Palma, egresado de Diseño Industrial de la FAU, se desempeñó como jefe de proyecto y UX Designer. Junto a él trabajaron Tomás Gajardo, data scientist; Bárbara Vivanco, analista de calidad de datos; y, en la etapa final, Gastón Meneses, egresado de Diseño Gráfico de la misma Facultad, quien estuvo a cargo del diseño de la visualización de los resultados.
El informe oficial identifica a Palma como jefe de proyecto y UX Designer y señala su formación como diseñador industrial, mientras que Meneses aparece como parte del equipo responsable del proyecto.
Para Palma, uno de los aspectos centrales del trabajo fue que el índice no se limitara a comparar municipios, sino que permitiera identificar capacidades concretas sobre las que los gobiernos locales pueden actuar. “Partimos revisando cómo se mide esto en otros países y lo adaptamos a la realidad chilena, con un criterio que fue clave. Medimos solamente aquello que un municipio puede efectivamente mejorar con sus propias decisiones, sin incluir variables generales que no dependen del alcalde ni de sus equipos”.
Con ese criterio, el equipo construyó un sistema de 48 indicadores agrupados en ocho dimensiones, que consideran ámbitos como visión estratégica e innovación digital, gobernanza y capital humano, infraestructura digital y ciberseguridad, gestión de datos, servicios digitales, inteligencia artificial, seguridad urbana y sustentabilidad ambiental. El propio informe describe estos ocho ejes y señala que los indicadores fueron diseñados para capturar capacidades o aplicaciones tecnológicas que los municipios pueden desarrollar.
El levantamiento de información combinó datos provenientes de fuentes abiertas con un formulario de autorreporte municipal verificable. A partir de esta metodología, participaron 45 de las 52 comunas de la Región Metropolitana, equivalentes al 87% de los municipios y al 92% de la población regional.
“Y algo que quiero subrayar es que el estudio existe porque 45 de las 52 comunas de la Región Metropolitana decidieron participar y entregar información verificable. Eso equivale al 87% de los municipios de la región y, más importante aún, representa al 92% de la población. Para un primer levantamiento de este tipo, es una participación muy alta”, destaca Palma.
Una radiografía construida desde los municipios
El IMI-RM busca entregar una fotografía comparable del nivel de madurez digital de los gobiernos locales. El promedio regional alcanzó los 39,8 puntos sobre 100, ubicándose en un nivel de desarrollo digital municipal intermedio-bajo. La dimensión con mejor resultado fue Infraestructura Digital y Ciberseguridad, con 69,9 puntos, mientras que Sustentabilidad Ambiental Inteligente obtuvo el promedio más bajo, con 26,3 puntos. La adopción y uso de inteligencia artificial llegó a 34,9 puntos y Visión Estratégica e Innovación Digital alcanzó 35,3 puntos.
Pero para Palma, uno de los hallazgos más interesantes está en la relación entre recursos y capacidad de innovación.
“Si tuviera que quedarme con un hallazgo, sería que el presupuesto influye, pero no lo determina todo. Existe una brecha estructural entre las comunas más grandes y las más pequeñas, de 43,8 puntos frente a 17,7 en promedio, pero Talagante quedó en el lugar 16 general por delante de 18 comunas mucho mayores, Padre Hurtado quedó segunda en Seguridad Urbana Inteligente y Quinta Normal empató con Vitacura en infraestructura”.
El informe confirma estos casos. Talagante se ubicó en el puesto 16 del ranking general, por delante de 18 comunas pertenecientes al grupo de municipios más grandes, mientras que Quinta Normal alcanzó el mismo puntaje que Vitacura en Infraestructura Digital y Ciberseguridad, con 93,3 puntos.

Estos resultados muestran que la transformación digital municipal no depende exclusivamente de disponer de mayores recursos, sino también de decisiones de gestión, planificación y gobernanza. El estudio plantea que la Región Metropolitana cuenta con una base de infraestructura digital razonablemente buena, pero que una de las principales oportunidades está en fortalecer las capacidades institucionales para planificar, gobernar y sostener esa infraestructura en el tiempo.
En este proceso, el diseño también tuvo un papel relevante. La incorporación de Gastón Meneses, egresado de Diseño Gráfico de la FAU, permitió traducir los resultados de un modelo complejo en representaciones visuales capaces de mostrar las ocho dimensiones evaluadas y facilitar la lectura de los resultados comunales.
El desafío no era menor: detrás del índice existe una metodología que utiliza un sistema de ponderación basado en el proceso analítico jerárquico (AHP), con participación de un panel de cuatro especialistas. Los 48 indicadores se agregan en ocho dimensiones y luego se construye el índice compuesto para cada municipio.
La visualización, por tanto, fue parte de la tarea de convertir una gran cantidad de información técnica en una herramienta comprensible y utilizable por los municipios.
En palabras de Palma, el objetivo final va más allá del ranking: “Esto no es una lista para premiar o castigar comunas; es una herramienta de trabajo. Cada indicador está pensado para que un equipo municipal pueda accionarlo, porque la transformación de una ciudad no depende solo de grandes proyectos, sino también de mejoras acotadas y bien ubicadas que, sumadas, cambian la forma en que funciona todo el municipio”.
El propio informe plantea que el índice busca ser una herramienta de gestión que permita a cada municipio utilizar sus resultados para identificar fortalezas, brechas y posibles acciones de mejora.
La participación de profesionales provenientes del diseño en un estudio de estas características permite poner en valor una dimensión que muchas veces queda invisibilizada en proyectos tecnológicos: la capacidad de traducir problemas complejos en herramientas comprensibles y accionables.
En el caso del IMI-RM, esa mirada convivió con disciplinas como ciencia de datos, análisis territorial, aseguramiento de calidad y gestión de proyectos. El resultado fue un instrumento que combina levantamiento de información, construcción metodológica, procesamiento de datos y visualización para abordar un problema territorial concreto: conocer cómo los municipios de la Región Metropolitana están incorporando tecnología, datos e innovación en su gestión.
El estudio, además, propone que el índice pueda repetirse en el tiempo y ampliar progresivamente su cobertura hasta incorporar a las 52 comunas de la región.
Para Palma, ese carácter continuo es fundamental: “La idea es que el índice se repita cada año para medir los avances y llegar, ojalá, a las 52 comunas de la Región Metropolitana”.
El primer IMI-RM, además de entregar un ranking, constituye un punto de partida para observar la evolución de la transformación digital municipal y muestra cómo profesionales formados en la FAU pueden participar en proyectos donde diseño, tecnología, datos y territorio se cruzan para abordar desafíos concretos de la ciudad.