En el marco de una sesión de trabajo presencial, la Red de Vicerrectores Académicos del Consorcio de Universidades del Estado (CUECH) ratificó la decisión de trabajar los sellos comunes en temáticas de género, ciudadanía, vinculación territorial, formación integral, inclusión y bienestar estudiantil. Estos pilares, integrados en la iniciativa Ethos, demuestran que la colaboración estratégica permite dinamizar la movilidad de los estudiantes y el aprendizaje mutuo, elementos vitales para optimizar la gestión de recursos y fortalecer la incidencia de la formación académica en las diversas realidades de Chile.
La profesora Ulrike Kemmerling, vicerrectora de Asuntos Académicos de la Universidad de Chile, destacó el valor de proyectar la identidad de la casa de estudios mediante la sostenibilidad del proyecto Ethos. “Ser la universidad estatal más antigua del país nos plantea el desafío de proyectar una identidad común desde nuestro origen y articular los sellos del ethos. Asimismo, debemos responder a las exigencias del entorno actual —como la irrupción de la IA y la crisis climática en la formación académica—, asumiendo el compromiso de gestionar nuestros recursos con eficiencia y visión estratégica para cumplir con estas metas compartidas”.
Por su parte, la directora ejecutiva del Consorcio, Alejandra Contreras, señala como uno de los elementos clave el trabajo en las redes, “porque es el instrumento a través del cual podemos constituir con mayor claridad y facilidad nuestra lógica de sistema de universidades estatales. Estamos convencidos de que no solamente por un cumplimiento legal que nos lo exige, sino también porque es la forma en que las universidades estatales pueden desarrollar su potencial a través del trabajo colaborativo, compartiendo buenas prácticas, compartiendo aprendizajes en coordinación desde el CUECH”.
Asimismo, la vicerrectora de Pregrado de la Universidad de La Frontera (UFRO), profesora Emma Bensch, señala como vital el poder mantener el vínculo entre las universidades estatales. “Nuestro sello UFRO es, sin duda, el compromiso con el territorio, pero también la resiliencia que han demostrado nuestros estudiantes y académicos tras un periodo crítico en nuestra casa de estudios”. Al ser consultada sobre la experiencia universitaria en materia de interculturalidad, la vicerrectora enfatizó que contar con estrategias de acompañamiento bien diseñadas resulta clave: “El Programa Rüpü, iniciativa que fortalece la inclusión académica y sociocultural de estudiantes mapuche, nos obliga a entender cómo nuestros hermanos de pueblos originarios viven, aprenden y se desarrollan. Por lo tanto, la invitación para las universidades que deseen relacionarse de manera intercultural es, en primer lugar, conocer, formarse y comprender, para posteriormente integrar”.
En la misma línea, la directora de Pregrado de la Universidad de Talca, profesora Gabriela Cofré Bravo, coincide en que los sellos distintivos del proyecto Ethos “nos distinguen como las universidades públicas que somos, con un foco en el servicio público y un compromiso con estudiantes socioeconómicamente más vulnerables”. De este modo, la directiva sostuvo el valor de la articulación a través de la Red CUECH en proyectos de movilidad que permitan responder a los desafíos territoriales del norte y sur del país. “El quinto año concentra muchos cursos electivos y sería de gran valor que un estudiante de ese nivel pueda cursar un semestre en la Universidad de Chile o en el norte para entregar soluciones especializadas dentro de su área. Muchos de nuestros alumnos provienen de contextos vulnerables y carecen de contactos. Si bien les entregamos el conocimiento y las competencias para acceder a un buen trabajo, a menudo no cuentan con esas oportunidades de vinculación, por lo que resulta esencial apoyar y potenciar la formación de redes profesionales”.
Respecto a la identidad universitaria, el vicerrector académico de la Universidad de O'Higgins, profesor Federico Navarro, destacó la vinculación natural de la institución con su territorio. Asimismo, valoró la integración en redes de cooperación tras los complejos inicios del proyecto en 2015. “Quienes trabajamos aquí lo hacemos movidos por una vocación pública. Crear una universidad estatal desde cero fue un reto enorme; por ello, contar con una red de trabajo es clave para reflexionar sobre la percepción de lo estatal, el uso de recursos y la gestión. Sentirse acompañado por colegas con desafíos similares —como conversaba hace poco con la vicerrectora de la Universidad de Magallanes— confirma que compartimos los mismos diagnósticos y realidades cotidianas”.